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martes, 29 de septiembre de 2020

CARTA DE CRISTÓBAL PALMA PRISIONERO POLÍTICO A CAUSA DEL ALZAMIENTO POPULAR DEL 18 DE OCTUBRE 2019



CARTA DESDE LA CÁRCEL DE CRISTÓBAL PALMA


"Después...

Van a venir a contarnos a la cárcel sobre lo bonito que salió el plebiscito.

Que con papel y lápiz ahora existen derechos para tí y para mí.

Nos van a pedir en esta fiesta cívica que nos portemos bien, que no hagamos huelga de hambre.

Que respetemos la resolución de la Ilustrísima Corte de Apelaciones.

Nos van a decir que el pasado debe quedar atrás.

Que ojos menos, que ojos más.

Que veintidós, que veintitrés, que les habilitarán el cuarto piso del museo la memoria. Que ahí podrán a ir a llorarlos sus madres.

Que hagan una fundación aparte, si quieren.

Que ahora se necesitarán sólo tres personas para tener una personalidad jurídica.

Que habrán comisiones de verdad y reconciliación.

Que sacarán un libro bonito con láminas a color.

Que se iniciará una nueva transición.

Y que habrá que vivir con la alegría sana de la limpia victoria alcanzada.

Nos van a decir que si no respetamos los acuerdos que no firmamos, nos van a pegar más fuerte.

Que nadie quiere otra dictadura.

Que la democracia y los derechos son significantes vacíos y hay que llenarlos, que después habrá que votar por ellos, por ellas y por elles.

Para que los cambios se mantengan, para hacer nuevas y mejores leyes.

En sintonía con el nuevo pacto.

Leyes para el siglo XXI.

Una amiga me dice que la historia le suena conocida.

Que no se traga el cuento, que tenemos que hacer algo

Y yo ardo en ganas de devenir."

 

Cristóbal Palma, prisionero político de la revuelta.

5 de octubre, Jornada por la Libertad de lxs presxs políticxs.

domingo, 31 de mayo de 2020

COMUNICADO DE CARLOS ALBERTO PEYRIN MATAMALA: PRESO POLÍTICO DE LA DICTADURA DE LOS RICOS



Comunicado del primer condenado del estallido social, desde CPP Concepción: Carlos Alberto Peyrin Matamala

El día 19 del 05 del 2020 quedé condenado en un país en el que se mata, viola y encarcela a quienes le sobran y luchan contra él.

Quedé condenado a 3 años y un día, pero no bajaré los brazos, no le daré el gusto al sistema opresor, si puedo aportar en la continuidad de la lucha lo haré, la vida sigue afuera y yo lo asumo positivamente. Son miles y millones los que día a día luchan, sobre todo por estos días de pandemia humana, genocidio premeditado del capitalismo, en cuarentena los pobres; la cara B de la opulencia democrática.

Matando el ego de hambre, dejando el orgullo de lado, asumiendo posturas y roles, tal que, sólo la humildad y solidaridad nos adornen.
No soy responsable de mis traumas de niño, pero sí de sanarlos, quizás este espacio físico era el lugar para sanar y poner claridad a mis convicciones, la experiencia rebelde encarcelado será de cumplimiento y no de abandono al desafío. La opción militante la dejo de lado, no quiero vivir políticamente en el universo imaginario de la consecuencia, la energía de resistencia en resilencia, energía creativa y superviviente será desde donde adopte una medida llena de posibilidades y opciones, he conocido gente maravillosa y vivido momentos gratificantes, también he deseado el contacto humano y trabajo duro para vivir de la forma más digna posible. Acá hay gente absolutamente derrotada, anulados políticamente, pero, efectivamente acá hay una resistencia todo es cierto, tanto que los muros y el frío de la celda se vuelven un abrigo y el olor de la cárcel un perfume.


Por ahora tendré que hacer conducta, es decir, someterme a la finalidad de estar condenado, que es causar fricción, someterme al poder en su máxima expresión de dominio, institucionalizarme, disciplinarme, seguir cada patrón de comportamiento exigido para recibir beneficios de la cárcel-de la cual yo soy parte- por una futura libertad, todo por mis hijos, pero la opción revolucionaria no la dejaré de lado, no lo pueden evitar.
Soy Carlos Alberto Peyrin Matamala, preso en CPP Concepción, preso por luchar, preso por exigir dignidad.

MAYO DE 2020.

sábado, 16 de mayo de 2020

LA NORMALIDAD: UN ARMA EFICAZ DE LA BURGUESÍA PARA MANTENER SU DOMINACIÓN.


LA NORMALIDAD: UN CONCEPTO PELIGROSO PARA EL CAMPO POPULAR QUE TENEMOS QUE COMBATIR.

"Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo" (en el original alemán: "Die Philosophen haben die Welt nur verschieden interpretiert; es kömmt drauf an, sie zu verändern").

"Es cierto que el arma de la crítica no puede sustituir a la crítica de las armas, que el poder material tiene que derrocarse por medio del poder material, pero también la teoría se convierte en poder material tan pronto como se apodera de las masas. Y la teoría es capaz de apoderarse de las masas cuando argumenta y demuestra ad hominem, y argumenta y demuestra ad hominem cuando se hace radical. Ser radical es atacar el problema por la raíz. Y la raíz, para el hombre, es el hombre mismo.” Karl Marx, Crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel.

O simplemente: “Yo prefiero el caos a esta realidad tan charcha” Mauricio Redolés.

HASTA EL 18 DE OCTUBRE DE 2019

Como una simple o genérica definición de normalidad es la cualidad o condición de normal o sea que se ajusta a las normas o que se halla en su estado natural.  En un sentido general, la normalidad hace referencia a aquel o aquello que se ajusta a valores medios.

Hasta el 17 de octubre de 2019 para millones había “democracia” en Chile, eso era lo normal.  Incluso dentro del mismo Campo Popular se escucha decir que “si se puede votar es porque existe democracia” (no nos detendremos en este punto, pues poner el acento en lo formal nos llevaría a tener que aceptar como normal muchas cosas).   Hasta esa fecha lo normal era llegar al día viernes para juntarse a beber y comer; ver las comedias; ver todas las series ofrecidas por netflix u otros servidores de ese servicio; esperar ver el partido de fútbol del fin de semana; lo normal era levantarse y acostarse pagando por Derechos Humanos fundamentales, inherentes al Ser Humano por el solo hecho de Ser Humanos; era normal aceptar la existencia de las Administradoras de Fondos de Pensiones, las ISAPRES; normal era tener una Educación con contenidos emanados desde un ministerio que sólo asegura la dominación de clase; normal era tener Educación y Salud como mercancías; normal era que todos los recursos naturales estén en manos de empresas trasnacionales; normal era contar con una democracia sustentada en una constitución política emanada de un bando militar; normal era la depredación de la Naturaleza; normal era los sueldos mínimos miserables, negociados por una central sindical al servicio de la patronal; normal era la impunidad; normal era…miles y miles de cosas, procesos, acontecimientos, factores…

Incluso ha sido tanta la normalidad, que ciertos procesos sociales dan cuenta, como ejemplo, de lo que queremos expresar: el surgimiento de la llamada Marcha desde la Memoria hacia la Victoria desde 2015, la que planteó hacer la marcha de recuerdo a los Compañeros y Compañeras caídos desde el 11 de septiembre de 1973 desde el cementerio general hacia la alameda contó con poco apoyo de asistentes y la otra, la marcha oficial, la normal, sigue siendo la más concurrida; o sea, la normalidad afecta también al Campo Popular.  Otro ejemplo, lo encontramos en las marchas del primero de mayo: en 2011 el Movimiento de los Pueblos y los Trabajadores comenzó a realizar la marcha alternativa, que en sus comienzos contaron con un puñado de asistentes y años más tarde logró arrebatarle la hegemonía a la CUT; sin embargo, después se volvió a la normalidad.

Al atardecer del 18 de octubre, y los días posteriores, se rompió la normalidad y se hizo añicos el quehacer cotidiano.  Cundió el pavor, el terror, no sólo entre la clase dominante, sino que entre la pequeña burguesía tan apegada a la normalidad.  Millones eran los que miraban con espanto, tal vez con un dejo de apoyo, a lo que estaba sucediendo: evadir el pago del metro y las micros; la expropiación, era romper la lógica de la dominación, era destrozar la normalidad.

El gobierno, el congreso nacional, reaccionaron de inmediato con la aplicación de la fuerza, la represión y con el viejo argumento de otorgar un espacio para resolver la crisis; el ya famoso chamullo constituyente, que busca que la normalidad vuelva.  A través de los medios de comunicación oficiales, entrevistando a cada momento a diputados, senadores, alcaldes, de todos los partidos políticos que en estos 30 años han sido cómplices y culpables de la injusticia y la impunidad, clamaban que era necesario volver a la normalidad y repitiendo como papagayos “que entendían las causas” de lo que estaba ocurriendo.

La frase y el juego era volver a la normalidad.  A su normalidad.  A la normalidad que nos somete a la explotación, la humillación y la exclusión.

Con la llegada del corona virus ha sucedido algo similar.  Incluso el gobierno y el congreso nacional se la jugaron a mediados de abril para generar el “retorno seguro”, o a la normalidad.  Se debía volver a consumir para que los grupos económicos no pierdan sus tasas de ganancia.

¿VOLVER A LA NORMALIDAD ENTONCES?

El 18 de octubre de 2019 se realizó una elección con todos los alcances e implicancias que ello posee.  Es decir, se manifestó, en forma concreta, la voluntad de millones que ya no queremos más la normalidad, la realidad, que el capitalismo, la burguesía y los peleles que en el escenario político le resguardan el poto (o sea, los partidos políticos de la derecha, la ex concertación hoy nueva mayoría, el frente amplio, unidad social y quienes en el Campo Popular languidecen con lo electoral, que lo único que hace es fortalecer al enemigo de clase).

No podemos volver a la normalidad, a la realidad, que se nos impuso a sangre y fuego desde el 11 de septiembre de 1973.

Tenemos que volver a las calles y no descansar hasta hacer trizas el Estado que nos somete.  Tenemos que volver a las calles y no aceptar como normal lo que veníamos aceptando como normal.  Tenemos un mundo nuevo en nuestros corazones como dice José Buenaventura Durruti Dumange.  Tenemos que volver a las calles, instalar la Primera Línea en cada una de las Poblaciones, construyendo organización popular y tener como Sur constituir un Gobierno genuinamente Popular, capaz de asegurar una Asamblea Popular Constituyente Plurinacional Paritaria Autoconvocada.

De lo contrario seguiremos viviendo una normalidad que sólo nos convierte en inhumanos.

Andrés Morales.
Mayo 16 de 2020

sábado, 11 de abril de 2020

DECLARACIÓN PÚBLICA DE LA ORGANIZACIÓN COMUNISTA REVOLUCIONARIA


DECLARACIÓN PÚBLICA ORGANIZACIÓN COMUNISTA REVOLUCIONARIA

Fin a la Prisión Política, Libertad a Todas y Todos los Presos por Luchar

Desde el pasado 18 de octubre, cerca de 12.000 luchadoras y luchadores a lo largo y ancho del Chile popular, engruesan las nóminas de procesadas y procesados por el sistema judicial burgués, y cerca de 2.400 se encuentran en las prisiones del capitalismo monopólico, sufriendo al igual que el conjunto de la población carcelaria los embates de la vida diaria en los penales, y además la posibilidad real y potencial de adquirir el coronavirus COVID - 19 por las nulas condiciones de salubridad y hacinamiento de las cárceles de nuestro país.
La suspensión de visitas, entrega de encomiendas, falta de información y elementos de cuidado para la población penal ha significado que muchas y muchos estén obligados a tomar medidas que atentan contra su integridad.

Los intentos de motines, los barrotasos, las huelgas de rancho y de hambre total, han sido la herramienta que las presas y presos han tomado para hacer escuchar sus legítimas demandas y reivindicaciones.
Desde quienes militamos en la Organización Comunista Revolucionaria, OCR, saludamos a todas y todos quienes han entregado su libertad en la lucha por los derechos de la clase trabajadora y el pueblo, les enviamos toda la fuerza a sus familias quienes han tenido que soportar la injusticia del sistema policial, judicial y carcelario de los ricos y desde luego nos sumamos a la exigencia de su libertad inmediata.
Aprovechamos también de reconocer a todas aquellas organizaciones populares y sociales que han incorporado en su pliego de demandas la lucha por la libertad de las y los presos y reconocemos con humildad a quienes en las calles exigen la salida inmediata de ellos y ellas.
Al igual que ustedes hemos estado en la protesta popular, en las marchas y en las barricadas, en las asambleas y movilizaciones exigiendo y levantando el pliego del pueblo, sueldo mínimo de $500.000 pesos, pensión básica igual al sueldo mínimo, 40 horas de trabajo sin flexibilidad ni descuento en el salario, por el pago de locomoción y colación en todos los lugares de trabajo y estudio, fin al CAE y los créditos por estudiar, por el fin al lucro en la salud y su maquinaria privada de ISAPRES, concesiones hospitalarias y sociedades médicas, por viviendas dignas para el pueblo y un medioambiente libre de contaminación, por la nacionalización del agua y los recursos naturales, por aborto libre, gratuito y seguro y por la socialización del trabajo doméstico, entre otras justas demandas que como clase hemos impulsado desde las calles.

El capitalismo monopólico está en una crisis hace cerca de una década y ha adquirido una profundidad y expansión inimaginable. El alzamiento popular de octubre no desencadenó la crisis en Chile, sino más bien fue un efecto de esta. La recesión mundial está a la vuelta de la esquina y las economías del mundo crujen ante el avance sostenido del COVID-19. Esta pandemia ha golpeado a los ricos en sus ganancias pero sin lugar a dudas somos nosotros y nosotras, la clase trabajadora, quienes hemos ido colocando los muertos a escala global.
El Gobierno de Piñera y sus secuaces, como siempre han actuado asegurando las ganancias de las empresas y grandes compañías transnacionales a costa de la enfermedad, muerte, represión y cesantía de las grandes mayorías populares. A este gobierno patronal, solo le queda renunciar; Piñera y Mañalich son el ejemplo vivo de una burguesía sanguinaria y depredadora que está dispuesta a todo por la defensa de sus privilegios.

Declaramos que nuestra militancia está en disposición para humildemente aportar de acuerdo a nuestras fuerzas en seguir participando, agitando y organizándose en la lucha por la libertad de todas las y los presos políticos, no tan solo los que hoy habitan las mazmorras del capital desde el 18 de octubre, sino que también a quienes desde hace décadas vienen luchando por terminar con este orden injusto, inhumano y desigual, y que están en las cárceles del país, incluido las y los weichafes del pueblo nación Mapuche.
Reconocemos en ellos y ellas la continuidad de las y los revolucionarios que no conformes con la falsa democracia de ricos y poderosos enfrentaron al Estado desde que se instaló la Concertación en el poder, bajo condiciones adversas en el plano político y social. Hoy no los debemos dejar solas ni solos, debemos sumarlos a las listas de presas y presos políticos, pues ellos desde antes del alzamiento popular ya enfrentaban a la bestia capitalista y sus perros de presa defensores del viejo orden burgués.

Aprovechamos de denunciar el oportunismo de la derecha más recalcitrante que ha intentado instalar la libertad de los asesinos y torturadores por razones humanitarias, genocidas que hoy cumplen condenas en penales de elite y que al contrario debiesen estar en penales comunes para sentir la rabia y el escarmiento de nuestro pueblo.

Por último, exigimos condiciones sanitarias y utensilios de protección contra el COVID – 19 para toda la población carcelaria, exigimos la libertad inmediata de todas y todos los presos políticos del alzamiento, y de quienes previamente han caído en las mazmorras por acciones en contra del Estado y el capital.

Las y los queremos libres, luchando junto a su pueblo y la clase trabajadora

Libertad a las y los Presos del Alzamiento Popular
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Chile, abril, 2020

ORGANIZACIÓN COMUNISTA REVOLUCIONARIA

MARZO, 2020