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viernes, 24 de julio de 2020

BASTARDOS SIN GLORIA: La derecha, la ex concertación hoy nueva mayoría y el frente amplio hacen pagar la crisis a l@s Trabajador@s.


BASTARDOS SIN GLORIA: La derecha, la ex concertación hoy nueva mayoría y el frente amplio hacen pagar la crisis a l@s Trabajador@s.

“El proletariado, la capa más baja y oprimida de la sociedad actual, no puede levantarse, incorporarse, sin hacer saltar, hecho añicos desde los cimientos hasta el remate, todo ese edificio que forma la sociedad oficial”[1].  Carlos Marx, Manifiesto Comunista.

Se abre el telón

El jueves 23 de julio concluyó la teleserie iniciada hace un par de semanas (el 08 de julio en la cámara de diputados) con el anuncio del Tirano Piñera de que ha de promulgar la ley que permite el retiro del 10% de las AFP[2].  Todo comenzó con la presentación del proyecto de ley por parte de la autodenominada oposición.  De inmediato la propuesta generó apoyo popular, debido a la tenebrosa crisis que atraviesa el país (en concreto quienes viven de un sueldo o salario, ambos miserables, sumando las pensiones igualmente paupérrimas), tras la escalada masiva de despidos que tuvo como excusa el alzamiento popular del 18 de octubre de 2019[3] y que se agudizó con la expansión de la pandemia del corona virus desde marzo del año en curso (y quienes siguieron trabajando han visto disminuido sus sueldos y salarios amparados por leyes aprobadas en el actual congreso nacional[4]).  De una manera casi asombrosa se esfumó la opción que tenía el ejecutivo de enviar el proyecto de ley al tribunal constitucional o aplicarle el veto presidencial.


¿Pero a quién beneficia el retiro del 10% de los fondos de las AFP por parte de l@s Trabajadores?

Decíamos que el proyecto de ley presentado por la misma “oposición” que sólo meses atrás había aprobado una serie de leyes represivas, que criminalizan la protesta social y permiten legalizar la sistemática violación a los DDHH[5] (recordemos que hasta “el que baila pasa” se sanciona), generó un inmediato apoyo popular, debido a que las medidas del gobierno de turno son insuficientes, con nula cobertura y para acceder a ellas se deben cumplir con exigencias imposibles.

La derecha en un primer momento mantuvo distancia del proyecto bajo el único argumento de que “sacar el 10% de los fondos de las AFP va a generar una menor jubilación a futuro” (así lo señaló, por ejemplo, Briones el Lento: "Cuando usted retira fondos de las cuentas previsionales, lo que usted está haciendo es reducir el dinero que va a tener para su vejez mañana"[6]).  Era y es,  un argumento tan débil, tan descaradamente feble, que ostensiblemente escondía la esencia del proyecto: QUE LA CRISIS LA PAGUEN L@S PROPI@S TRABAJADOR@S.

De esa forma, como siempre lo han hecho desde hace 30 años cuando heredaron la institucionalidad dictatorial cumplieron 2 objetivos, tanto la derecha, la ex concertación hoy nueva mayoría y el frente amplio, todos con representación en el congreso nacional: Salvar su pellejo electoral (salvar la raja en el ámbito electoral, en buen chileno) y hacer pagar la crisis económica a l@s Trabajador@s.  Fue un golpe maestro, sólo comparable a lo ocurrido luego de 1986 cuando se fraguo la transición a esta “democracia” que cristalizó el 11 de marzo de 1990, en donde para legitimar todo el proceso se hizo pasar a la ciudadanía por un plebiscito en donde ganó el NO en las urnas, pero que significaba, en el fondo, el triunfo del SÍ, del sí a la constitución política de 1980, causa de la injusticia y la impunidad en estos últimos 30 años. Y veremos que viene un nuevo as bajo la manga desde los que mantienen y sostienen la dominación capitalista en la escena política.

Pero, lo ocurrido no es nada nuevo.  Ya el Cuate Federico Engels señalaba en 1890: “En la otra formaban los charlatanes sociales de toda laya, los que aspiraban a remediar las injusticias de la sociedad con sus potingues mágicos y con toda serie de remiendos, sin tocar en lo más mínimo, claro está, al capital ni a la ganancia.  Gentes unas y otras ajenas al movimiento obrero, que iban a buscar apoyo para sus teorías a las clases “cultas”.  El sector obrero que, convencido de la insuficiencia y superficialidad de las meras conmociones políticas, reclamaba una radical transformación de la sociedad, se apellidaba comunista.”[7].  Sabemos, de sobra, que en el actual congreso nacional no existe ningún o ninguna comunista.  Luego veremos en que andan aquellos que todavía tienen ese apelativo, que en los hechos es sólo un anzuelo para captar votos y proseguir en su senda de fortalecer el sistema de dominación.

Las platas van y vienen, pero siempre hacia el mismo lado.  No olvidar.

El gobierno de turno, era que no, se la está jugando desde abril de 2020 para que todo vuelva a la normalidad, a la normalidad que permite que los grupos económicos dueños de Chile puedan seguir obteniendo ganancias, utilidades, plusvalía y prosigan su escalada de monopolizar y centralizar todavía más el aparato económico.  Primero fue el “retorno seguro”, ahora el “paso a paso”.  Les da lo mismo la Vida.  Y es que “Ser capitalista es ocupar un puesto, no simplemente personal, sino social, en el proceso de la producción.  El capital es un producto colectivo y no puede ponerse en marcha más que por la cooperación de muchos individuos, y aún cabría decir que, en rigor, esta cooperación abarca la actividad común de todos los individuos de la sociedad.  El capital no es, pues, un patrimonio personal, sino una potencia social”[8].  La misma Historia, recordemos por favor, sería con un gobierno de la ex concertación hoy nueva mayoría o el frente amplio.

Por otro lado, una vez que l@s Trabajador@s saquen su 10% desde los fondos de las AFP: “Y cuando ya la explotación del obrero por el fabricante ha dado su fruto y aquél recibe el salario, caen sobre él los otros representantes de la burguesía: el casero, el tendero, el prestamista, etc.”[9].  Es decir, el dinero que salió del bolsillo de los propios Trabajador@s ha de volver (no por arte de magia, sino que debido a la propiedad privada de las fuentes y medios de la producción y distribución y la institucionalidad que lo permite, o sea, la constitución dictatorial de 1980) a los bolsillos de los grupos económicos dueños de Chile, o en otras palabras, como lo indica el Círculo de Estudios Políticos Miguel Cabrera Fernández: “Así, en la actualidad, mientras el promedio de las pensiones autofinanciadas para el total de pensionados por vejez alcanza la tragicómica cantidad de $192 mil (Coordinadora Nacional No+AFP –CNNA), las utilidades del conjunto de las AFP en 2019 se incrementaron en un 60%, alcanzando los US$649 millones (CMF). Estos jugosos beneficios, conseguidos a costillas del esfuerzo de millones de trabajador@s, se reparten entre un puñado de conspicuos grupos monopólicos, donde destacan Luksic, Yarur, Saieh, Matte, Solari, Angelini, Paulmann, Ponce Lerou…”[10].

No olvidar que otra forma en que los grupos económicos dueños de Chile recuperan el dinero de l@s propi@s Trabajador@s es el alza de los alimentos, servicios y productos que ellos mismos producen.

Piñera llama a votar para fortalecer el sistema de dominación patronal

Y así como millones creen que con el retiro del 10% de los fondos de las AFP se han de acabar las mismas, asimismo millones creen que el bullado chamullo constituyente convocado por el Tirano Asesino Piñera ha de suprimir la constitución política de 1980, o sea terminar su esencia dictatorial y supeditada a la hegemonía del capital monopólico-financiero.  Pues, se podrán acabar las piedras…recordemos.  O en palabras más elevadas: las ideas dominantes de una época son las ideas de la clase dominante y en eso la clase dominante chilena tiene su historial, como, por ejemplo, hacer creer que votando cambian las cosas o que en Chile existe libremercado, lo que veremos después.

Para que quede claro, es Piñera quien convoca al plebiscito y lo ha hecho en dos ocasiones: La primera vez el 27 de diciembre de 2019[11] y lo volvió a señalar hace un par de días en medio de la votación de la ley en comento sobre el 10% del retiro de los fondos de las AFP.  Esto es fundamental y nadie debiese llamarse a engaño: es la propia dominación a través de sus lacayos en el escenario político la que llama a cambiarlo todo para que todo siga igual.  Se han de utilizar los mecanismos electorales y de quórum para realizar el mentado plebiscito que ha provocado tanta ilusión en millones.

El apruebo o el rechazo ante el chamullo constituyente ha de venir a paralizar, en alguna medida, el alzamiento popular, pues millones arrastrados por el anzuelo desde arriba verán en él una opción: beber espejismos desde la aguja transmutada en papeleta electoral siempre ha sido un mecanismo usado por la patronal.

¿Capitalismo “neoliberal” o Capitalismo monopólico-financiero?

En alguna parte el creador del Ejército Rojo señaló que una idea falsa de tanto repetirla por parte de los que dominan se vuelve una realidad aceptada por millones.  Eso paso con el artilugio ideológico denominado “neoliberalismo”.  De tanto repetir, no sólo los que dominan, sino que incluso los dominados, de que el capitalismo es “neoliberal” que se llega a aceptar como algo normal, como  moneda de uso corriente y se utiliza como cajón de sastre para todo lo que ocurre.

Si usted dice “neoliberalismo” entonces debiese existir libremercado, librecompetencia, mercado perfecto, precios de equilibrio, el Estado debiese tener escasa injerencia en el aparato económico, el mercado debiese estar desregulado y una serie de otras fantasías que sólo caben en los libros de los intelectuales orgánicos de la burguesía.  Y sin embargo…sin embargo, la Realidad nos muestra otra cara y es tan fuerte la Realidad que hasta se ha llegado a crear la palabra colusión para dar cuenta de que pasa en lo económico, que sabemos tiene su reflejo en lo político y jurídico.

Pero, veamos lo que ocurre, por ejemplo, con las propias AFP: En 1981 había ¡¡¡31 AFP!!!  Hoy en 2020 ¡¡¡sólo 6!!![12].  Lo mismo ocurre con las compañías telefónicas, la TV por cable, el papel confort, los pollos, las farmacias, el agua y un kilométrico etcétera. 

Hablar de capitalismo “neoliberal” es ocultar el carácter de clase de la dominación.

PERMANENTE E ININTERRUMPIDA.

Felizmente desde el 18 de octubre de 2019 se abrió un camino que sólo puede culminar con la destrucción de la normalidad capitalista.  Las últimas expresiones de desobediencia civil demuestran el camino, como las jornadas del 29 de marzo, del 27 de abril, del 2y3 de julio y la que se avecina el 31 de julio, todas de este 2020.

Fuera Piñera y todo su gobierno asesino.  A cerrar el congreso nacional.  Por un Gobierno Popular que asegure una Asamblea Popular Plurinacional Paritaria Constituyente Autoconvocada siguen siendo los objetivos históricos del momento.  Se debe seguir profundizando las Asambleas Populares y Territoriales como órganos del nuevo Poder, se debe convertir cada Población en una Primera Línea.  Se debe luchar hasta Vencer y destrozar la normalidad impuesta desde el 11 de septiembre de 1973 y que los bastardos sin gloria, es decir, todos los partidos políticos de la derecha, todos los partidos políticos de la ex concertación hoy nueva mayoría y todos los partidos del frente amplio, quieren mantener.

BRIGADA DE PROPAGANDA MIR LUIS ALBERTO BARRA GARCÍA.
Julio 24 de 2020.



lunes, 13 de julio de 2020

¡QUE LA CRISIS LA PAGUEN LOS RICOS Y NO LAS PENSIONES DE L@S TRABAJADOR@S!


Hemos recibido un interesante análisis político, elaborado por el Círculo de Estudios Políticos Miguel Cabrera Fernández y que se enfoca en la coyuntura abierta por el bellaco proyecto presentado por la exNM-FA, que deja sólo en manos de l@s trabajador@s la salida a la actual crisis, con cargo a sus fondos previsionales y sin que el empresariado se ponga con ni uno. Por la trascendencia de su contenido y alcances, damos a conocer públicamente dicho trabajo.


Brigada de Propaganda MIR Luis Alberto Barra García.



¡QUE LA CRISIS LA PAGUEN LOS RICOS Y NO LAS PENSIONES DE L@S TRABAJADOR@S!


Luego que el miércoles 8 de julio, la Cámara de Diputados aprobara –en general- la posibilidad que l@s asalariad@s de Chile pudiesen retirar hasta un 10% de sus fondos previsionales desde las AFP, proyecto presentado por la autodenominada “oposición” y que –supuestamente- vendrá a paliar la crisis socioeconómica ocasionada por la pandemia por COVID-19, se ha generado una considerable batahola al interior de la derecha política y que salpica a los regentes de turno de La Moneda, al mismo tiempo que abre grandes expectativas entre l@s productor@s de la riqueza del país. Ante éste cuadro, creemos que resulta perentorio que la izquierda anticapitalista eche más luz sobre el particular y exhiba a los pueblos y explotad@s del país cual es el revés de la trama detrás de éste verdadero salvavidas de plomo que se les lanza, de tanto ‘dime que te diré’ entre los politicastros, a la vez que aventurarse a develar cómo el Movimiento Popular (MP) pudiera aprovechar al máximo las implicancias que se abren para él con éste “veranito de San Juan” que irrumpe en la coyuntura. En suma, es tarea de quienes tienen más clara la película, desde la vereda popular, contribuir a evitar que los árboles le impidan ver el bosque a la mayoría nacional.

Parafraseando a un conocido autor, podríamos decir que la división social del trabajo en las formaciones capitalistas consiste en que unos se especializan en ganar y otros en perder. En la nuestra, convengamos que los primeros llevan casi cinco décadas haciéndolo a manos llenas, aunque sean menos del 1% de la población. Para los segundos, l@s trabajador@s y sus familias, quienes conforman el 87% de la población (ANAC-AIM), las condiciones socioeconómicas sólo se han venido deteriorando en proporción inversa a las ganancias de esos otros. Y para nadie debiera ser un secreto que una de las principales fuentes de ese desigual y combinado proceso de engorda de los arriba y miseria para los de abajo es el sistema de ahorro forzoso de pensiones encarnado por las AFP y que fuera impuesto a punta de bayonetas en 1980.

Las AFP, como se sabe, no fueron creadas para otorgar pensiones medianamente adecuadas, sino que se implantaron para la mayor gloria del capital monopólico-financiero, fracción de la gran burguesía que ya a mediados de los años “70s hegemonizaba el Bloque en el poder (BP) y que desde entonces domina sin contrapeso el quehacer económico (y por transitividad el político) de nuestra formación. Así, en la actualidad, mientras el promedio de las pensiones autofinanciadas para el total de pensionados por vejez alcanza la tragicómica cantidad de $192 mil (Coordinadora Nacional No+AFP –CNNA), las utilidades del conjunto de las AFP en 2019 se incrementaron en un 60%, alcanzando los US$649 millones (CMF). Estos jugosos beneficios, conseguidos a costillas del esfuerzo de millones de trabajador@s, se reparten entre un puñado de conspicuos grupos monopólicos, donde destacan Luksic, Yarur, Saieh, Matte, Solari, Angelini, Paulmann, Ponce Lerou y el resto no son más de 8 o 9.         

Debido a la injusta división social del trabajo en nuestra formación, a la hegemonía del capital financiero (amoralmente mezquino y parasitario) y a la imposición de un patrón acumulativo primario exportador con ventajas comparativas (para el gran capital, por cierto), no resulta extraño que los empleos sean precarios e inestables y los salarios miserables. Esto se traduce, por ejemplo, en que la densidad total promedio para los afiliados entre 18 y 30 años sea sólo de 58%, donde son las mujeres las que ahorran menos tiempo (55%), dando pie a que estos jóvenes puedan ver mermadas en un 70% su ulterior pensión (Ciedess). Lo anterior se agravará en lo futuro y para todos los grupos etarios, puesto que se prevé un aumento de las lagunas. Existe un alto grado de jornada parcial, la 2ª de la OCDE, así como de subempleo. El ingreso mínimo asciende a sólo $256 mil líquidos, lo que coloca a sus ‘beneficiari@s’ –unos 750 mil- y sus familias –conformando un total de 3 millones de personas- bajo la línea de la pobreza ($170.851), desmintiéndose de paso que tal estipendio pueda llamarse “mínimo”. Además, seis de cada 10 personas que trabajan jornada completa no podrían sacar a una familia promedio de la pobreza (SOL). Crecen el endeudamiento y la morosidad. Y como los trabajos son inestables y los ingresos exiguos, ello explica que 3 millones de trabajador@s ni siquiera cuentan con el monto mínimo en sus fondos, de 35 UF, que se está proponiendo como piso para sacar parte de ellos.

En atención al complejo escenario que viven l@s explotad@s de Chile y al crítico panorama económico actual y por venir (los efectos de la pandemia podrían prolongarse hasta en 2 años en Chile –GPM UCH), es obvio que quienes puedan retirar ahora entre 35 y 150 UF verán con dificultad el poder reintegrarlos a tiempo y lograr así que las AFP no les castiguen con el monto de sus futuras pensiones. Es decir, el retiro de fondos de una canasta que es escuálida, cuyo valor final se desconoce, que se afecta con cada avatar económico-político (real o artificial), no es la mejor idea para enfrentar la crisis social y económica que se enseñorea por estas tierras. No podemos ni debemos aceptar que el costo de la catástrofe se pague con los fondos previsionales de l@s trabajador@s, pues se encontrarían hipotecando su futuro, y sin dar cuenta antes de una situación social injusta y desigual que produce pensiones de hambre y hace más ricos a quienes ni siquiera se les ha molestado con una simple colecta.        

Los Grupos Mantenedores y Reproductores del Sistema (GMRS), encarnados en la autodenominada “oposición”: la exNM, el FA, y -por la orilla- el PC/US, presentaron como gran cosa y para efectos de ‘salvarnos’ de la crisis que nos afecta su propuesta de hacer uso de una parte de los fondos previsionales. Pretendiendo asestar un gran sablazo a las AFP, se presentan como los salvadores de l@s explotad@s y sus familias, pero en verdad a lo que aspiran -en su rol de mantenedores del modelo de dominación/explotación- es a evitar que la actual debacle pueda gatillar una Rebelión Popular II, pues huelen que ello se comienza a configurar en los marcos de la crisis social subyacente y que la pandemia viniera a exacerbar, y que mejor que hacerlo sin quitarle un peso a los sectores dominantes sino con cargo a l@s mism@s trabajador@s. Además, aspiran a mejorar su votación y volver al poder político formal en las próximas elecciones. De lo que se trata esta pantomima del 10% es lograr, de una u otra manera, que sean l@s propi@s trabajador@s quienes se ayuden a superar las dificultades económicas del presente a costa de una merma de sus futuras jubilaciones, las cuales, de no mediar un cambio radical de su condiciones y formas de financiamiento, administración y distribución, en una dirección de justicia e igualdad sociales, con seguridad serán bastante miserables. Los sectores que presentaron el proyecto de marras no persiguen, bajo ninguna forma, exigir o imponer una contribución significativa a los grandes capitales, nacionales y extranjeros, para que se pongan con una parte significativa de la ayuda que con urgencia requieren millones de chilen@s.

Por otro lado, las directivas de la derecha más ligada al capital financiero, de la UDI y Evópoli, aparecen negándose públicamente ante cualquier posibilidad de un retiro anticipado de una parte de los fondos previsionales, pero ello sólo forma parte de una política de ‘tejo pasado’ a fin de dar cobertura política y salvaguardar el negociado de los grupos monopólicos que mencionáramos más arriba. Se requiere que algunos hagan el papel de los ortodoxos del modelo, pues sería medio feo que luego de años de negarse a toda petición de hacer efectivo lo que hoy se discute, hasta por causas humanitarias, ahora aceptasen hacerlo sin más. Pero algunos honorables dentro de las filas de las fuerzas mencionadas, por razones meramente electorales y oliendo que la derecha no va más en las próximas elecciones nacionales, regionales y locales, se muestran proclives a apoyar la iniciativa, argumentando que la población no quiere más ayudas-deudas, como las ofrecidas antes por el gobierno. La derecha que aparentemente se muestra flexible frente a tal requerimiento, parte de RN y algun@s independientes, apuesta también a quedar bien posicionada frente a su potencial electorado, pero saben que su papel resulta fundamental para lograr ciertas cuestiones de fondo y que son cruciales para el gran capital: dejar fuera la posibilidad de acabar con las AFP –la sangre que irriga el sistema financiero vigente- y hacer que la mayoría nacional sea la que pague su propio salvamento.    

No debemos olvidar que las fuerzas que dan vida al bloque político de Estado: las derechas política y económica, la exNueva Mayoría y los neorreformistas del FA, se encuentran ávidas por desalentar la extensa activación social popular y por seguir adelante con su acuerdo de dominación ‘por arriba’ o pacto de gobernabilidad. Siendo sinceros, dicho bloque observa con espanto que el masivo y rupturista movimiento político-social popular de octubre se mantiene dispuesto a retomar su lucha en contra del expoliador y excluyente sistema de dominación y explotación chileno, más aún en las condiciones de la crisis social y económica que comienza a consumir a la mayoría nacional.

Pero hay algunos en la izquierda que se dejan seducir por la idea que la pelea que se levanta al interior de la derecha política y que salpica a la económica, sea –de algún modo- una verdadera fisura que se abre en el BP. Sin embargo, tal contienda debe ser entendida a nivel de la lógica simbólica antes que ideológica: ninguno de los enfrentados critican el modelo de pensiones actual y su mantención; tampoco les parece tan mal que, sin poner ellos ni uno, l@s explotad@s se puedan servir de sus propios fondos previsionales para capear las vacas flacas; nadie ha puesto en entredicho el sagrado derecho de la propiedad privada; el uso de esos recursos servirá –con seguridad- a mejorar las entradas de los capitales comercial y financiero (mal que mal, el 10% de los fondos acaparados por las AFP corresponden a US$16 billones), etc. 

Si de verdad existiese una cisura política entre los componentes del BP, en razón de su mayor o menor grado de defensa del pervertido negociado que significan las AFP, será la lucha frontal y decidida de los pueblos y explotad@s lo que la hará convertirse en una grieta de proporciones, dejando también en la estacada a los GMRS, que con sus trucos populistas (más bien antipopulares) y electoreros ansían hacerse nuevamente del poder político formal, lo que les permitirá –por un lado- negociar en mejor forma con las fuerzas del BP y –por el otro- meter a toda su parentela y amistades en cuanto cargo público sea posible.  

Creemos que éste es el momento en que los sectores populares y la izquierda anticapitalista deben apretar a fondo el acelerador en su lucha por lograr mejores condiciones de vida para l@s millones de explotad@s y sus núcleos familiares; de resolver las penurias de tod@s aquell@s que han quedado sin trabajo o sus remuneraciones han sido reducidas en pos de salvar a sus empleadores. Es el tiempo de luchar con mayor ahínco por un salario mínimo asegurado de $580 mil; de combatir por el fin del ominoso sistema de pensiones que supone la existencia de las AFP, y de impulsar y fortalecer el levantamiento popular junto a los pueblos y trabajadores de Chile.

Con más razón ahora, es tiempo de levantar –desde las bases y sectores más de avanzada de l@s trabajador@s- la organización de un sindicalismo de clase y rupturista, que impulse junto a los pueblos la demanda: “Que la crisis la paguen los ricos”; que reclame con firmeza que el Estado se haga cargo de un proceso de industrialización y acometimiento de las OO.PP. a fin de salir de la postración pospandemia; y porque el desarrollo económico esté al servicio de la mayoría nacional.

Resulta perentoria la exigencia (frente a la cual nada harán ni los GMRS ni los ‘flexibles’ de la derecha) que las millonarias utilidades de las AFP y las de todas y cada una de las grandes empresas les sean devueltas a l@s trabajadores, que son sus generador@s y verdader@s dueñ@s, en la forma de una asignación o bono que, por un plazo de 6 meses, asegure que tod@s l@s trabajador@s del país perciban un sueldo mensual de al menos $580 mil, a fin que puedan est@s paliar los efectos negativos que la pandemia por COVID-19 les está ocasionando.

Si la cólera social debe reventar, que lo haga de una vez y que la mayoría nacional salga a las calles a exigir lo suyo. Para ello se requiere que los movilizados impulsen mayores grados de unificación de las demandas y luchas en cuestión, de ir desarrollando instancias concretas de organización y de avanzar a la construcción de gérmenes de poder popular, entre los cuales resulta fundamental la conformación y fortalecimiento de Asambleas Comunales y Provinciales Populares en todo el territorio nacional. A la par de dichos esfuerzos, se debe impulsar con toda la fuerza posible la realización de un gran Paro Nacional Productivo, de carácter indefinido, que haga reventar las bases de sustentación económica del modelo antipopular vigente y permita el despliegue de la crisis del sistema ‘por abajo’.
  


¡Que la crisis la paguen los ricos!

¡Ni 10 ni 50%, a suprimir las AFP y crear un sistema previsional solidario, tripartito, de reparto y administrado por los Trabajador@s y a entregar pensiones decentes de una vez!

¡A responder a los Acuerdos Gobierno-Falsa Oposición con la Gran Insurrección de los Pueblos y l@s Explotad@s!  



Círculo de Estudios Políticos Miguel Cabrera Fernández



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