martes, 25 de agosto de 2020

Neolenguaje, Chamullo Constituyente ¿o recuperar la mística del 18 de octubre de 2019 y tomar el cielo por asalto?




¿Vamos a decir que NO, o vamos a decir que SÍ?

En 1988 el lenguaje fue utilizado por parte de la clase dominante tomando como base la oposición a la dictadura militar.  Era conveniente que la palabra NO fuera la que marcaran quienes creyeron en el cheque julero de que era posible la derrota política de la junta militar supeditada al capital monopólico-financiero.  A la par, la campaña del NO levantó la imagen de una mujer y un hombre ganador, exitoso, de “los nuevos tiempos”.  Sabemos que finalmente el NO ganó en las urnas, pero lo que en realidad triunfó fue el SÍ, el sí a la constitución política de 1980.  Fueron 30 años, nada menos que 30 años de sufrimiento, de una política sistemática de pico en el ojo, en ambos, 30 años de injusticia e impunidad, 30 años en que sólo un puñado se atrevió a cuestionar siendo tratados como loc@s, como desubicad@s, como resentid@s.  Pero llegó el 18 de octubre de 2019.

LA HISTORIA SE REPITE, PERO AHORA FRANCAMENTE COMO UNA COMEDIA, una mala comedia

El engaño fue colosal, ha sido la más impresionante de las imposturas de la Historia de Chile.  Recordemos que la concertación llegaba al aparato ejecutivo señalando que iba a revisar las privatizaciones ocurridas en dictadura, lo que nunca sucedió, al igual que en otros ámbitos de la vida social.

Tuvo que llegar el 18 de octubre de 2019 con el impulso de los jóvenes para hacer trizas la normalidad capitalista lograda desde el 11 de marzo de 1990, con una “paz social” similar a la paz de los cementerios.  El trabajo ideológico de la clase dominante a través de sus sirvientes, es decir, los partidos políticos de la derecha, la concertación luego ex concertación hoy nueva mayoría, sumándose el frente amplio y la mesa de unidad social, ha sido de lujo: lograron la total penetración ideológica en millones, volviendo a sellar en sus pensamientos que la vía electoral es la fórmula para solucionar los conflictos sociales, económicos, políticos, culturales. 

Ha sido tal el nivel de desdoblamiento entre la realidad y la falsa creencia que no hace mucho se hizo pasar como “un triunfo popular” la entrega del 10% de los fondos previsionales a sus legítimos dueños l@s Trabajador@s cuando en realidad lo que significó y significa es que l@s propi@s Trabajador@s están pagando la crisis y de paso se mejoran los indicadores económicos al producirse el gasto de ese 10%, que no por arte de magia, sino que por la propiedad de las fuentes y medios de producción y distribución vuelve a los grupos económicos dueños de Chile.

Otro tanto sucede con el proceso constituyente (en donde ahora se ocupa el aspecto positivo, o sea “apruebo”) que es convocado por el propio Piñera y avalado por el acuerdo de paz del congreso nacional.  Ante ese llamado, decimos, fuerte y claro: ni apruebo ni rechazo, todo se conquista en las calles.  Cuando se inició la campaña, a través de las redes sociales con esta consigna surgieron muchos epítetos como “son de la derecha”, “son infiltrados de la derecha” o son “agentes de piñera”.  Luego, con la lectura de la ley 21.200 y exponiendo lo que realmente se ha de votar en el plebiscito constituyente, los epítetos fueron variando a por ejemplo “son ultraizquierdista sectarios”…Sin embargo, en los últimos días, personeros de la derecha (entre ellos Joaquín Lavín[1]) están abiertamente llamando a votar apruebo.  Con esto, cumplen dos objetivos: salvar el pellejo, o el culo en buen chileno, para las futuras elecciones en donde se puedan presentar y segundo, mantener la institucionalidad dictatorial supeditada a la burguesía monopólico-financiera contenida en la constitución política de 1980, a la cual sólo se le ha de cambiar el año…mediante mecanismos que ya veremos.

La Ley 21.200[2], que ojalá sea leída por quienes fervorosamente están por participar en el chamullo constituyente, es el marco legal que regula el nuevo fraude que se avecina.  En su artículo 133 podemos leer: …”La Convención deberá aprobar las normas y el reglamento de votación de las mismas por un quórum de dos tercios de sus miembros en ejercicio…La Convención no podrá alterar los quórum ni procedimientos para su funcionamiento y para la adopción de acuerdos”.  Luego, si no existe el quórum solicitado, se mantiene lo establecido en la constitución dictatorial y terrorista de 1980.  El artículo 135 fija las reglas del juego y señala claramente que si a alguien se le ocurre realmente hacer cambios concretos, eso está prohibido: “En conformidad al artículo 5º, inciso primero, de la Constitución, mientras la Convención esté en funciones la soberanía reside esencialmente en la Nación y es ejercida por el pueblo a través de los plebiscitos y elecciones periódicas que la Constitución y las leyes determinan y, también, por las autoridades que esta Constitución establece. Le quedará prohibido a la Convención, a cualquiera de sus integrantes o a una fracción de ellos, atribuirse el ejercicio de la soberanía, asumiendo otras atribuciones que las que expresamente le reconoce esta Constitución…El texto de Nueva Constitución que se someta a plebiscito deberá respetar el carácter de República del Estado de Chile, su régimen democrático, las sentencias judiciales firmes y ejecutoriadas y los tratados internacionales ratificados por Chile y que se encuentren vigentes.”

Es decir, a esta altura lo claro es que la derecha va a votar apruebo y la derecha va a votar rechazo, o sea, ambas fórmulas le sirven para mantener todo igual, pero dar la sensación de participación, de que se puede opinar y la cacha de la espada.  Es hora de romper el inmovilismo que se ha producido en el Campo Popular desde el 31 de julio a la fecha en que esto se escribe.

El camino que le queda a la Izquierda es proseguir la senda fijada el 18 de octubre de 2019.  Fortalecer las Asambleas Populares, las Asambleas Territoriales, levantarlas donde no existan.  Establecer la necesaria unidad en la acción y avanzar a través de la protesta popular.

Tomar el cielo por asalto es posible.  Siempre ha sido posible.

BRIGADA DE PROPAGANDA MIR LUIS ALBERTO BARRA GARCÍA
Agosto 25 de 2020
Porque en cada agosto renace la esperanza.

PD: Dejamos un fragmento de George Orwell.



NEOLENGUA
George Orwell, “1984” - novela publicada en 1949 (fragmento)

—La decimoprimera edición es la definitiva —dijo—. Le estamos dando al idioma su forma final, la forma que tendrá cuando nadie hable más que neolengua. Cuando terminemos nuestra labor, tendréis que empezar a aprenderlo de nuevo. Creerás, seguramente, que nuestro principal trabajo consiste en inventar nuevas palabras. Nada de eso. Lo que hacemos es destruir palabras, centenares de palabras cada día. Estamos podando el idioma para dejarlo en los huesos. De las palabras que contenga la onceava edición, ninguna quedará anticuada antes del año 2050—. Dio un hambriento bocado a su pedazo de pan y se lo tragó sin dejar de hablar con una especie de apasionamiento pedante. Se le había animado su rostro moreno, y sus ojos, sin perder el aire soñador, no tenían ya su expresión burlona.

—La destrucción de las palabras es algo de gran hermosura. Por supuesto, las principales víctimas son los verbos y los adjetivos, pero también hay centenares de nombres de los que puede uno prescindir. No se trata sólo de los sinónimos. También los antónimos. En realidad ¿qué justificación tiene el empleo de una palabra sólo porque sea lo contrario de otra? Toda palabra contiene en sí misma su contraria. Por ejemplo, tenemos «bueno». Si tienes una palabra como «bueno», ¿qué necesidad hay de la contraria, «malo»? Nobueno sirve exactamente igual, mejor todavía, porque es la palabra exactamente contraria a «bueno» y la otra no. Por otra parte, si quieres un reforzamiento de la palabra «bueno», ¿qué sentido tienen esas confusas e inútiles palabras «excelente, espléndido» y otras por el estilo? Plusbueno basta para decir lo que es mejor que lo simplemente bueno y dobleplusbueno sirve perfectamente para acentuar el grado de bondad. Es el superlativo perfecto. Ya sé que usamos esas formas, pero en la versión final de la neolengua se suprimirán las demás pala­bras que todavía se usan como equivalentes. Al final todo lo relativo a la bondad podrá expresarse con seis palabras; en realidad una sola. ¿No te das cuenta de la belleza que hay en esto, Winston? Naturalmente, la idea fue del Gran Hermano —añadió después de reflexionar un poco.

Al oír nombrar al Gran Hermano, el rostro de Winston se animó automáticamente. Sin embargo, Syme descubrió inmediatamente una cierta falta de entusiasmo.

—Tú no aprecias la neolengua en lo que vale —dijo Syme con tristeza—. Incluso cuando escribes sigues pensando en la antigua lengua. He leído algunas de las cosas que has escrito para el Times. Son bastante buenas, pero no pasan de traducciones. En el fondo de tu corazón prefieres el viejo idioma con toda su vaguedad y sus inútiles matices de significado. No sientes la belleza de la destrucción de las palabras. ¿No sabes que la neolengua es el único idioma del mundo cuyo vocabulario disminuye cada día? Winston no lo sabía, naturalmente. Sonrió —creía hacerlo agradablemente— porque no se fiaba de hablar. Syme comió otro bocado del pan negro, lo masticó un poco y siguió:

— ¿No ves que la finalidad de la neolengua es limitar el alcance del pensamiento, estrechar el radio de acción de la mente? Al final, acabaremos haciendo imposible todo crimen del pensamiento. En efecto, ¿cómo puede haber crimental si cada concepto se expresa claramente con una sola palabra, una palabra cuyo significado esté decidido rigurosamente y con todos sus significados secundarios eliminados y olvidados para siempre? Y en la onceava edición nos acercamos a ese ideal, pero su perfeccionamiento continuará mucho des­pués de que tú y yo hayamos muerto. Cada año habrá menos palabras y el radio de acción de la conciencia será cada vez más pequeño. Por supuesto, tampoco ahora hay justificación alguna para cometer un crimen por el pensamiento. Sólo es cuestión de autodisciplina, de control de la realidad. Pero llegará un día en que ni esto será preciso. La revolución será completa cuando la lengua sea perfecta. Neolengua es Ingsoc e Ingsoc es neolengua —añadió con una satisfacción mística—. ¿No se te ha ocurrido pensar, Winston, que lo más tarde hacia el año 2050, ni un solo ser humano podrá entender una conversación como ésta que ahora sostenemos?

—Excepto… —empezó a decir Winston, dubitativo, pero se interrumpió alarmado.

Había estado a punto de decir «excepto los proles»; pero no estaba muy seguro de que esta observación fuera muy ortodoxa. Sin embargo, Syme adivinó lo que iba a decir.

—Los proles no son seres humanos —dijo—. Hacia el 2050, quizá antes, habrá desaparecido todo conocimiento efectivo del viejo idioma. Toda la literatura del pasado habrá sido destruida. Chaucer, Shakespeare, Milton, Byron… sólo existirán en versiones neolingüísticas, no sólo transformados en algo muy diferente, sino convertidos en lo contrario de lo que eran. Incluso la literatura del Partido cambiará; hasta los slogans serán otros. ¿Cómo vas a tener un slogan como el de «la libertad es la esclavitud» cuando el concepto de libertad no exista? Todo el clima del pensamiento será distinto. En realidad, no habrá pensamiento en el sentido en que ahora lo entendemos. La ortodoxia significa no pensar, no necesitar el pensamiento. Nuestra ortodoxia es la inconsciencia.

De pronto tuvo Winston la profunda convicción de que uno de aquellos días vaporizarían a Syme. Es demasiado inteligente. Lo ve todo con demasiada claridad y habla con demasiada sencillez. Al Partido no le gustan estas gentes. Cualquier día desaparecerá. Lo lleva escrito en la cara.” (Págs. 52-55).

domingo, 23 de agosto de 2020

Parte VI: El MIR se fortalece, crece y comienza a desplegar su estrategia de Guerra Popular: mediados de 1969 – mediados de 1970


"(…) las organizaciones revolucionarias para organizarse y prepararse en niveles superiores de lucha (…) necesitan financiar sus actividades a través de expropiaciones revolucionarias (…). Los que hacen este tipo de tareas no pueden ser confundidos con los ladrones o delincuentes comunes. Los únicos ladrones son los patrones de fábricas y fundos que roban el producto de su trabajo a obreros y campesinos"
“El MIR y las expropiaciones”, septiembre 1969


El MIR se fortalece, crece y comienza a desplegar su estrategia de Guerra Popular: mediados de 1969 – mediados de 1970

Ya desde principios de 1969 se había logrado conformar una dirección nacional clandestina y paralela a la dirección pública y oficial del MIR, y es a partir de julio de ese año que aquella dirección y el Secretariado Nacional (SN) intensifican los esfuerzos para superar el proceso de crisis reciente y lograr avanzar en el desarrollo partidario. Se acomete la reestructuración del partido buscando construir una organización que, considerando las características de Chile y los objetivos estratégicos planteados, combinase el accionar ‘especial’ con el trabajo en frentes político-sociales diversos. El MIR dejaba de ser una organización de “aficionados”, para comprometerse por entero en la implementación de su estrategia revolucionaria. 

Con base en tales premisas cristaliza la visión de partido que venía sustentando la mayoría de jóvenes y cuadros más radicales, el cual, a su vez, se correspondía con la línea estratégica y táctica acordada en el III Congreso (diciembre 67). En ellas se expresa una concepción Político-Militar de la lucha, ya que, por un lado, se progresaba en cuanto a la formación de una sólida estructura partidaria desde los puntos de vista ideológico, político, orgánico y militar, integrada por cuadros revolucionarios profesionales ligados a los frentes; y de otro, al interior del movimiento popular y sus luchas se estructuraría la acumulación de fuerza Político-Militar (PM) capaz de librar la guerra clasista en nuestra formación social.

Al decir de Andrés Pascal Allende, el Pituto, uno de los fundadores del MIR, a partir de 1967 el partido lograba decantar la concepción de una Estrategia de Guerra Popular (“Apuntes para la historia del MIR de Chile”, Punto Final, 2000). Se rechazaba así la errada interpretación sobre la guerra revolucionaria cubana que circulaba por entonces y que se conoció como "foquismo"; es decir, la creencia que, dadas todas las condiciones objetivas para la revolución, bastaba el accionar de un grupo guerrillero enmontañado o realizar acciones armadas desde la clandestinidad urbana para generar las condiciones subjetivas de apoyo popular y acumular rápidamente un poder militar revolucionario que aniquilara las FFAA burguesas. Del mismo modo, se desechaba la concepción "insurreccionalista", que apuesta todo a un alzamiento popular masivo que logre el paso de sectores mayoritarios de las FFAA al campo revolucionario. El MIR percibía que la capacidad contrainsurgente de los Estados latinoamericanos, incluido el chileno, se había perfeccionado mucho. Las élites gobernantes habían aprendido a utilizar todos sus recursos del Estado clasista para hacer frente a una sublevación popular. La insurgencia revolucionaria no puede triunfar apoyándose sólo en las armas contra un enemigo que siempre tendrá una ventaja técnico-militar, logística, de recursos económicos, comunicacionales, etc. Coincide el Pituto en que la concepción estratégica mirista sobre la guerra popular era Político-Militar (PM). 

En línea con su robustecida propuesta estratégica, progresivamente y en todos los regionales del MIR se constituyen los Grupos Político-Militares GPM, estructuras orgánicas compartimentadas, asentadas en un espacio territorial, con niveles de bases políticas, operativas, técnicas e infraestructura, dirigidas por una jefatura común ("Proposiciones de un modelo orgánico para una nueva organización", SN, noviembre 1969). Al mismo tiempo, con los resguardos necesarios a fin de no caer en situaciones que pudieran restarle apoyo popular, el MIR pasa a implementar los tres tipos de acciones que contribuirían a la acumulación de fuerza PM dentro de la estrategia planteada. Así, a partir de septiembre de 1969 se incrementan de forma sistemática acciones armadas orientadas a desarrollar la línea de expropiaciones, tanto las orientadas al aprovisionamiento logístico (material de comunicaciones, sanitario, armamento, recursos de Agitación y Propaganda o AGP, etc.) como las expropiaciones bancarias, las que comprometieron en especial a la Dirección Nacional, siendo estas concebidas como acciones de financiamiento a las actividades del partido. La primera expropiación exitosa se realiza en julio 1969, al Banco Londres, sucursal Santa Elena. Por lo general y en especial en sus inicios, no se reconocieron. Su realización exigió disponer de infraestructura adecuada: casas de seguridad, depósitos, talleres, vehículos, etc. Tuvieron gran impacto por la difusión de la prensa sensacionalista y de derecha, dándole al MIR un perfil público no deseado de "grupo armado". Muchas fueron exitosas, otras fallaron. A pesar de hacerle ver la inconveniencia de hacerlo, Miguel participó en varias, consumando su formación de combatiente así como aumentando su ascendiente dentro de la novel organización. Respecto de ellas, él mismo afirmaba que, "(…) las organizaciones revolucionarias para organizarse y prepararse en niveles superiores de lucha (…) necesitan financiar sus actividades a través de expropiaciones revolucionarias (…). Los que hacen este tipo de tareas no pueden ser confundidos con los ladrones o delincuentes comunes. Los únicos ladrones son los patrones de fábricas y fundos que roban el producto de su trabajo a obreros y campesinos". Respecto al uso dado a los fondos, añadía que, “Los revolucionarios (…) cuando expropian dinero a quienes a su vez lo roban a obreros y campesinos, lo utilizan (…) para financiar las tareas que permiten organizar la defensa de los intereses de obreros y campesinos. Jamás lo han utilizado para el lucro personal, al contrario, entregados por entero a las tareas que permitan defender a los trabajadores de las balas de los gobernantes y de la explotación de los patrones, viven de acuerdo a como un revolucionario debe vivir: con el mínimo” (“El MIR y las expropiaciones”, Punto Final, Nº 87, septiembre l969). Como era de esperar, las expropiaciones las reprimía el gobierno y las atacaban los partidos de derecha, pero otro tanto hacía la izquierda tradicional.

Asimismo, se extiende el despliegue de acciones de ‘propaganda armada’ o de expresión comunicacional con el uso de las armas, orientadas a apoyar conflictos de trabajador@s, tomas de terrenos, la organización de brigadas de autodefensa popular o de embriones milicianos, el impulso de acciones directas, etc. Paralelamente, se intensificaron las ‘acciones directas’ en los diversos frentes político-sociales del campo popular. A estas, en ningún momento se les adjudicó un papel de "iniciadores" de la lucha de clases, sino como apoyo a la lucha propia que impulsaban l@s trabajador@s en ese frente, en un momento de avance y desarrollo de su lucha en contra de sus enemigos, los patrones y opresores. Y, además correspondían al estado de ánimo y exigencias de los sectores movilizados tras sus derechos. Debido al silenciamiento de los medios oficiales, las acciones directas no ganaron repercusión pública y solo tuvieron importancia en el ámbito del conflicto. Tal política, el MIR la impulsó en este y el siguiente periodo en los frentes de pobladores, campesinos, trabajadores y estudiantil.

Sin embargo, la rápida y extensa ofensiva táctico-estratégica llevada a cabo por la mayoría partidaria provocó el desasosiego en aquell@s que internamente actuaban como fracción opositora. Aunque gran parte de quienes no adscribían de verdad a un proyecto revolucionario se alejaron con ocasión del III Congreso, luego de éste -y sobre todo durante el primer semestre de 1969- se agudizaron los roces con los miembros de la fracción mencionada, quienes optaban por posturas centristas y de mero propagandismo revolucionario. Fue en julio de ese año que llegó el momento de separar aguas con tales elementos, cuando se estaba ad portas del IV Congreso partidario. Coincide esta ruptura con que el gobierno democristiano aprovechó una desacertada acción mirista en Concepción (compañeros universitarios raptaron a un mentiroso y repudiado periodista dejándolo desnudo en el patio central de la universidad penquista) como pretexto para iniciar una campaña de persecución ideológica y un fuerte ataque represivo sobre el MIR, no por el peligro que representaba en ese momento, sino por lo que podía llegar a ser. Los miembros de la dirección del MIR a nivel nacional, de Concepción y numerosos cuadros medios deben pasar a la clandestinidad y trasladarse de ciudad. La fracción minoritaria acusó que este era un "hecho consumado" del SN y en especial de Miguel para impedir el Congreso y "apernarse" en la dirección. En esas circunstancias, tal ‘oposición interna’, formada por los, "grupos más tradicionales dentro del MIR (especialmente algunos de origen trotskista) realizó un congreso fraccional con participación de minorías de los CR de Valparaíso, Coquimbo y Santiago; reconocido esto por ellos, el 75% del CC (el 25 de julio de 1969) decidió marginarlos" (ME, "Algunos Antecedentes del MIR", marzo 1971). Así, se separa a los oposicionistas del CC Genaro, Rodolfo, Pato, Vasco y Winston (suplente), y en las semanas posteriores cerca de un 20 % de miembros en todo el país se automarginan. Los marginados (en que se incluye a Vitale), son liderados por el viejo Humberto Valenzuela y siguieron organizados como fracción que reivindicó por un tiempo el nombre MIR, como MIR-FR, y luego se volcó a trabajar por la candidatura de Salvador Allende.

Seguidamente, un pequeño grupo, formado especialmente por estudiantes del Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile, encabezados por Jorge Silva, Juan Martínez y Rafael Ruiz Moscateli, ante la magnitud de los problemas y con planteamientos de carácter "foquistas", que pretendían transformar el MIR en una organización puramente operativa, se marginan constituyendo después el Movimiento Revolucionario Manuel Rodríguez MR-2. El desprendimiento afectó solo la estructura en Santiago, en que se margina cerca de un 30%.

Las divisiones que afectaron al MIR en 1969, primero en su dirección y posteriormente en diferentes niveles, fue la culminación de un proceso sostenido de diferencias políticas imposibles de resolver vía el debate al interior de la organización y afectaban la convivencia interna y el quehacer externo. Se asumió como costo necesario en el desarrollo político de la organización; implicó una pérdida importante de experiencia histórica y capacidad política acumulada, pero fortaleció su unidad interna. Miguel diría sobre esto: "La división de 1969, un hito en el desarrollo de nuestro partido, no tuvo como base (…) la estrategia del partido para la conquista del poder, sino los problemas de carácter del periodo que atravesábamos y el carácter del partido que la revolución chilena necesita”.
  
A nivel nacional, prosigue la contracción económica que frena las reformas democristianas y su “Revolución en Libertad”. La clase dominante se divide en un sector que seguía promoviendo el proyecto reformista burgués democristiano y otro sector –mayoritario- que, expresado en la derecha unificada en el Partido Nacional PN (1966), proponía una mayor y más directa alianza (subordinada) con las fuerzas del imperialismo; terminar con el intervencionismo productivista estatal, dando paso a una economía en que predominara el libre albedrío para el capital financiero que despuntaba; y acrecentar la tasa de acumulación capitalista a través de una mayor explotación laboral y de monopolización de la riqueza. A pesar de que el gobierno de Frei recurrió a la represión para contener la movilización popular, no pudo evitar que el accionar de éste lo sobrepasara. En el sur, las corridas de cerco, con que los mapuche comenzaron a recuperar las tierras arrebatadas a sus reducciones, encienden la llama de un movimiento de ocupación directa de fundos por los campesinos que se extendió rápidamente por todo el país. En las ciudades, en tanto, se multiplicaron las ocupaciones de terrenos y la organización de los campamentos de pobladores sin casa. Las movilizaciones por la reforma universitaria y el cogobierno estudiantil se extendieron a todas las provincias. Hacia fines del gobierno DC, se evidenció que el sistema de dominación en su conjunto, e incluso el propio aparato estatal, comenzaba a resquebrajarse.  

El MIR preveía que la burguesía chilena y sus aliados norteamericanos recurrirían a la violencia para defender su poder y privilegios, lo cual planteaba la urgencia de acumular una fuerza militar que protegiera el avance del movimiento popular y revolucionario. De hecho, el partido se había comenzado a preparar en las cuestiones especiales y se esforzaba por hacer conciencia en el resto de la izquierda de la necesidad que también lo hiciera. Pero no podía lanzarse por su cuenta en una guerra; o sea, iniciar acciones combativas contra las FFAA. El deseo de cambio se había extendido en la mayoría popular, asistiéndose a su ascenso y radicalización, pero la mayoría de los sectores populares creía que se podía encauzar el proceso de cambio dentro del sistema político institucional. Es más, la esperanza que Salvador Allende ganara la próxima presidencial crecía día a día, y amplios sectores populares confiaban aun que el presidente de la República podría implementar las reformas prometidas. Todavía el orden político no había perdido su legitimidad. En ese contexto, lanzarse a la guerra hubiese llevado al MIR a un aislamiento político y probablemente al repudio popular.    

Las movilizaciones sociales con gran desarrollo en 1969 y que continúan en 1970, se extienden y radicalizan sus formas de lucha y atacan directamente la legalidad imperante. La propia institucionalidad burguesa presenta situaciones de crisis, el bloque dominante aumenta sus contradicciones y se divide políticamente: sus sectores más conservadores levantan como candidato presidencial a Jorge Alessandri y la Democracia Cristiana a Radomiro Tomic. La Unidad Popular UP, alianza hegemonizada por los partidos Comunista y Socialista, más el Partido Radical, el Movimiento de Acción Popular Unitaria MAPU y otros menores, postulan como candidato a Salvador Allende. En el MIR, la respuesta a una coyuntura muy compleja mostró la capacidad de la dirección para captar los cambios operados en la situación y definir una política flexible que no desdibujara el perfil y quehacer revolucionarios. El propio Miguel lo resume así:

“formulamos una política que, en general, consistió en no llamar masivamente a la abstención electoral, en no proponernos el sabotaje electoral y en no desarrollar nosotros actividad electoral propiamente tal, pero al mismo tiempo reconocer, en el terreno electoral, a Allende la representación de los intereses de los trabajadores y a Tomic y a Alessandri la de los intereses de la clase dominante. Proclamar que si Allende triunfaba se desarrollaría una contraofensiva reaccionaria, y que nosotros, en ese caso, asumiríamos la defensa de lo ‘conquistado por los trabajadores’. Para todo ello nos propusimos las tareas de trabajo y movilización de los distintos sectores de masas, desarrollo de nuestra capacidad operativa, técnica e infraestructura, a la vez que seguir desarrollando operaciones por un período. También la preparación de un plan masivo de defensa ante la posibilidad de un triunfo de Allende y para ello la ampliación de nuestras relaciones políticas con otras organizaciones de izquierda. En general, estas tareas se llevaron a cabo con un rendimiento aceptable” ("El MIR y las elecciones presidenciales", SN MIR. Punto Final, mayo 1970).

Paralelo al proceso electoral, aprovechando la disposición popular y el aumento de la actividad política, el MIR elevó su quehacer en el movimiento popular, participó y orientó sus luchas en diversos lugares: las ocupaciones de terrenos de los pobladores sin casa, movilizaciones obreras de la mediana y pequeña industria y otros sectores fabriles, masivas corridas de cerco de los mapuches en el sur, ganando más fuerza en los estudiantes. Dentro de esas luchas impulsaba las acciones directas. De tal forma, se plantaban firmes y amplios pilares para construir un movimiento político y fuerza social con conducción revolucionaria. El MIR adquiría un mayor rol en la política nacional.


Movimiento de Izquierda Revolucionaria
MIR

REFICHAJE ELECTORAL ILEGAL, CONSTITUCIÓN POLÍTICA ILEGAL: ¡¡¡FLOR DE PROCESO CONSTITUYENTE!!!


TEXTO ESCRITO POR LA COORDINADORA NACIONAL DEL MIR EL 12 DE JUNIO DE 2019: NI APRUEBO NI RECHAZO, TODO SE CONQUISTA EN LAS CALLES.

EL REFICHAJE ELECTORAL: OTRO ESCANDALO DE CORRUPCIÓN DEL ESTADO PATRONAL…PERO, SILENCIADO POR CONVENIENCIA TRANSVERSAL.


“Querido Ciudadano, querida ciudadana, Usted que tanto valora su voto en cada elección presidencial, de diputados, senadores, alcaldes, concejales, pensando que su sufragio representa un valor de opinión, debe saber que su voto tiene un valor, un valor medido en pesos, en miles y millones de pesos, para los Partidos Políticos que participan en dichas instancias, por ejemplo a la UDI le significó 1000 millones de pesos en 2016 (además de los raspados de olla, soquimich, penta, y otras empresas nacionales y extranjeras) y otro tanto, no menor, les cae a Partidos Políticos otrora parte del Campo Popular, que decían luchar por el Socialismo y recoger el legado de Salvador Allende.
Pero eso no es lo más horrendo y poco ético: Cuando Usted vota lo hace bajo un sistema electoral viciado y al caer el sufragio en la urna se está validando tanta vergüenza, se está validando la corrupción.


La democracia patronal cae en picada libre en su legitimidad, pero:


Nos equivocamos quienes no confiamos en el camino electoral cuando decimos “si las elecciones sirvieran de algo, estarían prohibidas”.  Claro que sirven de algo, y mucho: SIRVEN PARA DAR EL SUSTENTO DE LEGITIMIDAD a una ilegal institucionalidad fundada en la ensangrentada y oprobiosa constitución política de 1980, que es respetada por Chile Vamos (la derecha), la ex concertación hoy nueva mayoría y el frente amplio (las nuevas derechas que pasan como “progre”).


Fraude electoral en el año 2017 SERVEL mediante:


El artículo 50 de la ley que regula el SERVEL (servicio electoral), señala que dicho organismo es AUTÓNOMO.  Lástima que dicha autonomía perdió vuelo durante 2017, cediendo a la presión de los Partidos Políticos tradicionales, y los no tanto, además de la presión del conjunto de la patronal que ha visto como las elecciones validan la “paz social” para seguir con sus cuantiosas ganancias (ganancias que echan por tierra aquella rara visión de que el capitalismo está en crisis.  Pero ese es otro tema).


Durante 2017 se hace una presentación ante la justicia para que el SERVEL explicara el por qué el refichaje o reinscripción de afiliados a los partidos políticos sin respetar el carácter persona, indelegable y fidedigno.  En efecto, el acto ilegal del Servicio Electoral permite que en rigor cualquier persona, incluso un menor de edad, realice la segunda modalidad online de refichaje, lo cual infringe el carácter personal, indelegable de este acto, que debe ser precisamente individual y voluntario.  También infringe su carácter de fidedigno que exige la ley, ya que no existe ninguna verificabilidad para acreditar fehacientemente que la persona que hace la reinscripción sea la persona afiliada o militante del partido político.  No se usa ninguna clave, password u otra forma técnicamente fidedigna o fehaciente que asegure la autenticidad del refichaje[1][1].


O sea, en buen chileno: Se metieron por buena parte aquello del ministro de fe y de la clave única electrónica y todo se resolvió al vulgar y modesto envío de la fotocopia del carné de identidad o cédula de identidad por correo.


Un ciudadano como Usted, como yo, como cualquiera, se atrevió, en estos tiempos de la llamada “globalización” o de la “aldea global” a probar suerte y denunciar este hecho a las mismísimas Naciones Unidas, en la Unidad de Procedimiento de Quejas del Consejo de Derechos Humanos Subdivisión del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos Oficina de las Naciones Unidad en Ginebra[2][2].


Sabemos que en dicha instancia participa la ex presidenta designada por el Departamento de Estado Norteamericano, Michell Bachelet, que está más preocupada del petróleo existente en Venezuela que para ella debe estar en manos de los gringos, que preocupada de la inexistencia de democracia en Chile.


¡LA CONTRALORÍA GENERAL DE LA REPÚBLICA DEBE EJERCER SU MISIÓN DE FISCALIZACIÓN ANTE EL IRREGULAR REFICHAJE ELECTORAL!


TODOS LOS PARTIDOS POLÍTICOS TRADICIONALES, Y LOS NO TANTO (SEGÚN ELLOS), DEBEN DEVOLVER LOS CUANTIOSOS DINEROS RESULTANTES DE LAS ELECCIONES


NO PUEDEN LEGISLAR, BAJO NINGÚN RESPECTO, DIPUTADOS Y SENADORES ELECTOS BAJO ESTE FRAUDE ELECTORAL Y QUE MÁS ENCIMA ESTÁN EJERCIENDO FUNCIONES DEBIDO A DINEROS ENTREGADOS POR LAS 7 FAMILIAS DUEÑAS DE CHILE


TODO SE CONQUISTA EN LAS CALLES, NO EN EL CONGRESO


AVANZAR A LA HUELGA GENERAL ANTICAPITALISTA, UNA DE LAS FORMAS EN QUE NUESTRA OPINIÓN SI ES VÁLIDA Y LEGÍTIMA

Coordinadora Nacional del   M   I   R


Movimiento de Izquierda Revolucionaria   M I R


Mayo 12 de 2019