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miércoles, 4 de noviembre de 2020

ANALISIS Y PERSPECTIVAS DE LA SITUACION POLITICA NACIONAL, CHILE, OCTUBRE - NOVIEMBRE 2020

Se nos ha hecho llegar por parte del Círculo de Estudios Políticos Miguel Cabrera Fernández (Paine), un acabado análisis político correspondiente al mes de octubre y las perspectivas para el mes de noviembre, en donde se  aborda la coyuntura política instalada tras la realización del fraude electoral que la clase dominante instaló en Chile desde el 12 de noviembre de 2019 en voz del tirano Piñera.  Por el contenido, alcances y aporte que realiza desde lo teórico a la lucha de los oprimidos nos parece pertinente publicarlo y difundirlo.

 

Brigada de Propaganda MIR Luis Alberto Barra García

Noviembre 04 de 2020

 

A pesar de toda la parafernalia electorera y los cantos de sirena multiplicados ad infinitum por el aparato mediático-ideológico manejado tanto por la dupla Gobierno/Derecha como por los Grupos Mantenedores y Reproductores del Sistema (o sea, la autodenominada “oposición”), dirigidos a atraer a la masa de votantes a participar de un proceso que nunca ha sido ni será constituyente, dichas fuerzas no consiguieron dirimir la impasse abierta desde agosto entre ellas y el Movimiento Popular (MP). Las dos primeras, que con el gran empresariado conforman el Bloque Político de Estado (BPE), se ven sometidas luego del 25 de octubre a intensas convulsiones internas producto de los apetitos que despiertan en sus filas los eventos electorales venideros. En tanto, buena parte del MP se siente reconfortado por los resultados de aquella jornada, pero, en su conjunto, se le ve confundido respecto a los pasos a seguir y sin duda que la movida electorera sirvió –por ahora- para quitarle el impulso que había logrado coger al conmemorarse el primer año de la rebelión popular del 18 de octubre de 2019, cuando a lo largo del país logró desplegar masivas y rupturistas movilizaciones.  

En torno al mentado plebiscito, la seudoizquierda avecindada en la exNM y el FA se la jugó por tratar de romper la unidad político-social del MP, intentando hacerlo partícipe de la actual y monopolizada práctica política (tan cara a sus medios y fines) y si bien una parte considerable de éste último acude a las urnas a sancionar la trampa constitucional tendida por el BPE, esta porción es capaz de mantener cierta consistencia y se opone a que el 78% del ‘Apruebo’ se vea institucionalizado. Lamentablemente, el reformismo, liderado por el PC y que se expresa en sus instancias análogas US y Apruebo Chile Digno (y en todas las otras que maneja directamente, como la CUT), que en un principio acusó que el quórum de una eventual convención constituyente era muy alto y que “no era una Asamblea Constituyente verdadera”, igual terminó por aceptar el bulo y llamó a su militancia y periferia a participar del torcido referéndum. Ahora, Teillier y los suyos se enfrentan a la difícil tarea de intentar parecer alternativos en un escenario en que la mayoría nacional los asimila con los Grupos Mantenedores y Reproductores del Sistema (GMRS) y hasta con los derechistas devenidos en ‘aprobadores’ y ‘demócratas’. Para mayor desdicha del PC y su inveterado anhelo de conformar alianzas con la DC y la burguesía reformista, el rol de bisagra entre la izquierda legal y la flamante UC lo tendrá el FA; o sea, aquellos sectores que encarnan el neorreformismo, que muy pragmáticamente pasaron de acusar a la exNM de defensores del modelo heredado de la dictadura a pactar con ellos listas de candidatos, y de exigir una Asamblea Constituyente a participar de lleno en una Convención no constituyente.  

Ya había quedado claro con la rebelión del 18 de octubre de 2019, pero ahora, luego de un año de aquel colosal movimiento, se encuentra escrito a fuego en la historia política de nuestra formación que tanto los sectores populares que votan como los que no lo hacen aspiran a avanzar por un camino que los aleje del actual sistema de dominación/explotación, el cual identifican claramente como heredado de la dictadura cívico-militar. Y precisamente aquel sistema es el mismo que ha sido promovido por tres décadas por las derechas política y económica y resguardado tan celosamente por los que hoy se invisten de “opositores”, y por ende, cada día que pasa desde el 25/10 y se acerca la elección de “constitucionales”, aumenta la tirria popular a que sean los mismos de siempre, los que se han aprovechado de los pueblos y los/as explotados/as para habitar el Olimpo del poder, los que se dispongan a redactar la Constitución que regirá el país y su vida social. Y tienen sus razones, ¿o acaso no es cierto que para lo que sigue se usarán los mismos mecanismos electorales de la Constitución dictatorial de 1980, se impondrá la minoría antidemocrática gracias a los 2/3 y pasará un camello por el ojo de una aguja antes que los independientes representen algo en la dichosa convención?     

Parafraseando a Miguel Enríquez podemos afirmar, con total razón, que las elecciones nunca resuelven por sí mismas los problemas de las clases subalternas y que sólo los plantean, lo que pudiéramos complementar con lo dicho por otro agudo revolucionario, Federico Engels, respecto que ellas también sirven para mostrar tendencias políticas dentro de la población en general. Luego, a partir de los resultados del plebiscito no constituyente del 25/10, tendríamos que sacar las siguientes lecciones: la mayoría nacional sabe a ciencia cierta que el actual modelo de sociedad y de vida en Chile es antihumano e inicuo, y que ella opta por un cambio profundo y que de verdad propicie una formación social con mayores niveles de justicia política, social y económica.

Por cierto, no necesitábamos de elecciones para constatar dichas realidades, pero ya se sabe que para los sectores dominantes ellas sirven para dar la imagen que la dictadura de una clase sobre las otras es una feliz democracia, mientras que para los GMRS es la forma de justificar su “perspicaz” táctica de ‘abuenamiento’, de humanización, del feroz sistema de dominación, además de permitirles acceder a cargos de representación o a hacerse funcionarios de algún aparato estatal y disponer de cuotas de poder y riqueza como que no quiere la cosa. Estos últimos son los imbéciles que no entienden que el famoso, “no son 30 pesos, son 30 años” también tenía que ver con ellos y su cretino desempeño.

Con todo, un elemento político importante para la causa de los pueblos, explotados/as y marginados/as de Chile vendrá dado por las diferentes estrategias a desplegar por los sectores de la izquierda reformista y neorreformista, de una parte, con aquella que enarbole la revolucionaria, de otra. Qué duda cabe que los primeros se entregarán de lleno al juego de los sectores dominantes, en términos de proseguir por el camino seudoconstituyente que, en el mejor de los casos, desatará algunos nudos dictatoriales de la Carta anterior, pero no dejará de mantener las bases de un Estado que no es otra cosa que la maquinaria de opresión de una ínfima pero poderosa minoría contra la mayoría y garante de la riqueza de un puñado de multimillonarios. Tal es la estrategia a seguir por el PC y sus cercanos, el FA y cierta izquierda que pugna por entrar al circo (PC-AP, MIR Demetrio, etc.), los cuales usan y abusan del camino legal, pacífico, para justificar una supuesta y permanente “falta de condiciones” para desarrollar otras formas de lucha más radicales; práctica política que, aparte de llevarlos a marchar a la cola de los enemigos de los pueblos, les permite acceder a cargos y funciones en los que se sienten tan cómodos como los esclavos domésticos en la época de la Roma imperial. Porque, en una palabra, no es cierto que éste cacareado proceso seudoconstituyente vaya siquiera a debatir los conflictos en lo económico y político que han acompañado a la república desde su fundación y menos vaya a culminar con un cuestionamiento de las bases fundamentales del modelo prohijado en la dictadura cívico-militar, como la supremacía del mercado (léase el poder del capital monopólico-financiero) ni el Estado subsidiario. Porque, si lo llegaran a hacer, el bloque en el poder no tardaría un segundo en recurrir a la columna vertebral del Estado de clase, las FFAA y de Orden, para dirimir a su favor tal contradicción.

Pero, lo que nos interesa traer a colación son las posibilidades de la izquierda revolucionaria en relación con las tareas que debiera enfrentar en lo porvenir. Primeramente, señalemos que si de algo sirvió el fraude del 25 de octubre pasado fue para señalar la línea que, dentro de la izquierda en general, separa nítidamente a aquellos que decidieron seguirle el juego a los sectores dominantes de los/as revolucionarios/as que denunciamos el tongo seudoconstituyente y que priorizamos la construcción del contrapoder popular y la acción rupturista para alcanzar los objetivos políticos de los/as explotados/as y marginados/as de Chile. Y si bien la izquierda revolucionaria no tiene un gran peso absoluto, el punto es que cuenta con la calidad moral que le otorga el haber estado desde antes del 18-O de 2019 luchando por aquellos objetivos y sigue bregando junto a los sectores democrático-populares movilizados, consecuente y firmemente. Luego, el objetivo táctico-estratégico actual de los revolucionarios y sus aliados es evitar la conciliación de clases y el debilitamiento del MP, al cual intentan atraer las fuerzas que dan vida al BPE: las derechas política y económica, la exNueva Mayoría y los neorreformistas del FA, ansiosas por conseguir desalentar la extensa activación popular y por seguir adelante con su acuerdo de dominación ‘por arriba’ o pacto de gobernabilidad. De lo que se trata es que aquel movimiento golpee la mesa con decisión y entré a terciar en la coyuntura, poniendo en cuestión el expoliador y excluyente sistema de dominación y explotación, sin atender a los furibundos llamados a suspender las movilizaciones callejeras, sobre todo por parte del PC/US y el FA, para poder ellos participar en el fraude que cocinarán el gobierno patronal, la derecha y la casta político civil. Por cierto, impulsar movilizaciones como las ya anunciadas para noviembre y más allá, sería una excelente iniciativa a ser desarrollada por las fuerzas populares y revolucionarias, a través de la práctica de la acción directa masiva como forma didáctica que demuestre a la mayoría nacional el camino que de verdad le conducirá a su liberación y a la construcción de una sociedad mejor.

En el período, podemos observar que prosigue la criminal escalada de violaciones a los DDHH por parte de los delincuentes uniformados: brutal fue la represión durante el primer viernes de octubre contra los manifestantes en la Plaza de la Dignidad, cuando un adolescente de sólo 16 años fue empujado al Mapocho por un paramilitarizado de la COP (exFFEE); otro tanto ocurrió con el castigo aplicado a quienes se movilizaron con ocasión del primer aniversario del 18-O, cuando en la Población la Victoria de la capital otro joven, Aníbal Villarroel (26), fue asesinado a balazos por Carabineros; ambas policías mantienen y refuerzan el cerco represivo contra las comunidades Mapuche y caen con extremo rigor sobre las movilizaciones emprendidas por estas en las urbes del Wallmapu, etc. A pesar de lo descrito, desde el inicio de octubre, las fuerzas populares fueron capaces de organizar focos de resistencia en diversos puntos del país, tal como ocurrió el viernes 2; el 5, de lucha por los PP chilenos/as y Mapuche; el 9, repitiendo las acciones para un día viernes, etc. Pero, sin duda que el momento álgido fue la conmemoración del primer aniversario de la insurrección popular del 18-O, en que la respuesta de los/as activos/as democráticos/as y revolucionarios/as a la represión fue contundente y logró imponerse a ésta en P de la D y en varios centros urbanos a lo largo del país; se hostigaron diversas comisarías; se produjeron cortes de calles, caminos (en Wallmapu) y carreteras (Melipilla, Padre Hurtado, Coquimbo, etc.); manifestaciones masivas, como una emotiva marcha a casa de Fabiola Campillai para brindarle apoyo o columnas de decenas de miles de ciclistas en diversas ciudades, etc. El saldo de este segundo ‘18’: 118 uniformados heridos de diversa consideración, 8 cuarteles atacados (6 en la RM), 700 detenidos y se calculan más de 300 mil manifestantes, sólo en Santiago. Las acciones populares se registraron desde Arica a Puerto Montt y se extendieron hasta el viernes 23. Por cierto que la celebración del resultado del 25/10 no fue menor en cantidad de manifestantes en P de la D y en varias ciudades, pero el aparato mediático oficial se preocupó mucho de destacar “la alegría y la paz de la jornada”, execrando a quienes osaban rebelarse al cerco policial.  

El gobierno patronal prolonga su agonía, exhibiendo una debilidad política que sólo compensa con la represión y el oportuno apoyo de los GMRS. Sus propuestas económicas, una y otra vez, no logran dar respuesta a las acuciantes demandas económico-sociales de la población más carenciada y son incapaces de apuntalar a las PYMES, así como a los sectores productivos de la formación. La economía, sin la aplicación de lo que son urgentes medidas contracíclicas y que apoyen a los actores mencionados, se mantiene achatada, con índices de la actividad económica que siguen a la baja en dos dígitos, aunque la última informada –de septiembre- mostró un decrecimiento de un 5,3% gracias a una relativa mayor movilidad. Y luego del apabullante ‘Apruebo’ del domingo 25, se demuestra quien manda en Chile: SII le rebaja impuestos a los rateros de Penta y se refuerza el rol de las AFP como pivotes dentro de la reforma previsional anunciada por la dupla ejecutivo-congreso. Por si fuera poca la crisis social actual, es inminente el ofrecimiento por parte del gobierno de un miserable 0% real de reajuste para el sector público, ante lo cual cabría esperar una respuesta contundente de los gremios en los que se organiza el sector.

La emergencia sanitaria a causa del COVID-19 sigue un curso incierto, a lo que contribuye una baja tasa de exámenes de detección y un pobre seguimiento o trazabilidad de los contactos, en un contexto en que, inexplicablemente, se suspendió el aporte MINSAL a los equipos que realizan las acciones mencionadas a nivel primario de salud. 

Creemos que varias de las situaciones descritas contribuirán, en el corto y mediano plazo, a un potenciamiento de las luchas populares por demandas inmediatas y democráticas. Frente a ello, las agrupaciones revolucionarias deben prontamente avanzar a conseguir mínimos grados de coordinación y levantar las banderas de la organización y la lucha más ofensiva posible, insertándose fuertemente en los sectores más avanzados y rupturistas del MP. Su deber es aportar con el elemento subjetivo que tanto se echa en falta: el proyecto político nacional de los explotad@s y excluid@s, además de avanzar con el MP hacia objetivos más de fondo, verdaderamente políticos, que se pueden resumir en: “Que la Crisis la paguen los ricos”, “A construir el Programa y el Poder de los Pueblos y la clase Trabajadora y “A retomar la Ofensiva Popular. Y no partimos de la nada. Existen hoy y se siguen multiplicando docenas de Asambleas Populares Territoriales, Comunales y Provinciales; de Comedores y Ollas Comunes; de Comités y Colectivos de Solidaridad social y política, etc., todas las cuales brindan el sustento organizativo para el despliegue de un proceso de luchas populares con perspectiva insurreccional.

Al finalizar, esperamos que las jornadas de Huelga y Protesta Nacional del 12 y 13 de noviembre, convocadas por una amplia gama de organizaciones político-sociales del campo popular con el objeto de pasarle la cuenta al gobierno patronal y dictatorial, se convierta en un nuevo impulso movilizador en todos los territorios en resistencia (tomando –como siempre- los resguardos sanitarios necesarios), y en que al fragor del combate sean enarboladas las justas demandas populares por el Pan, la Salud, el Trabajo, el Techo, la Justicia y por la libertad de tod@s l@s PP, Mapuches y chilenos. Que estos nuevos combates demuestren a los sectores dominantes y a la falsa “oposición” que los sectores más conscientes de los pueblos y l@s explotad@s se encuentran en disposición de lucha y decididos a conquistar sus legítimas demandas.

 

¡Contra el gobierno dictatorial a organizar e impulsar el combate popular!

 

¡Libertad a todos l@s Pres@s Polític@s, Chilenos y Mapuche!

 

¡Los Pueblos no estamos para perder el tiempo con tongos constitucionales; sólo la Unidad y la Lucha nos harán Libres!

  

Círculo de Estudios Políticos Miguel Cabrera Fernández

 

 

Octubre-Noviembre, 2020

Durante octubre, recordamos las muertes a manos de nuestro enemigos de muchos/as revolucionarios/as: el 5, los 46 años de la caída en combate del Secretario General del MIR, camarada MIGUEL ENRÍQUEZ ESPINOSA; el 9, en Bolivia, la del comandante Ernesto ‘Che’ Guevara; el 15, cae combatiendo –hace 39 años- el camarada MIGUEL CABRERA FERNANDEZ, PAINE, Comandante del Destacamento Guerrillero Toqui Lautaro del MIR; el 28, son detenidos, torturados y asesinados por carabineros los dirigentes el FPMR CECILIA MAGNI CAMINO, comandante Tamara, y RAÚL PELLEGRIN FRIEDMANN, comandante José Miguel.

Cuando el 30 de octubre se conmemora el Día Nacional del/a Ejecutado/a Político/a, recordamos con el puño en alto a tant@s compañer@s asesinad@s a mansalva durante la dictadura cívico-militar y en éste esperpento de democracia, todos/as ellos/as ejemplos de rebeldía y consecuencia con la causa de los pueblos de Chile.

En noviembre, recordaremos luchando: el 5, a l@s camaradas del MIR ARACELY ROMO ÁLVAREZ y PABLO VERGARA TOLEDO, asesinados mediante explosivos en 1988; el 12 y 14, respectivamente, a los peñis masacrados por Carabineros ÁLEX LEMUN  y CAMILO CATRILLANCA; el 15, el crimen del compañero lautarista ARIEL ANTONIOLETTI por parte de la PDI; y el 30, el hallazgo -hace 42 años- de restos de detenidos desaparecidos en los Hornos de Lonquén.

Combatiremos también al conmemorar el 1er aniversario del gran Paro y Protesta Nacional llevado a cabo los días 12 y 13 de noviembre (y lo continuaremos el 14 y también después), movilización de una fuerza tan tremenda que hiciera chillar a Piraña clamando por un pacto político del BPE y que se traduciría en el “Acuerdo por la Paz Social y la Nueva Constitución”, del 15/11. Luego de un año de éste compromiso ‘por arriba’, cristalizó una de sus primeras medidas: el plebiscito seudoconstituyente del pasado 25 de octubre, y los frutos de esa espuria alianza se seguirán reproduciendo, para la gloria de los dueños internos y extranjeros de la riqueza y el poder, así como para la satisfacción de las sanguijuelas que por 30 años se han hinchado gobernando para sus amos. Sin embargo, los pueblos y los revolucionarios/as no hemos dicho nuestra última palabra.

 

 

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miércoles, 1 de julio de 2020

ANÁLISIS DE COYUNTURA POLITICA, CHILE, JUNIO-JULIO 2020


Hemos recibido este análisis de coyuntura enviado por el Círculo de Estudios Políticos Miguel Cabrera Fernández, Paine.  Por su contenido, alcance e importancia para el Campo Popular y sus luchas actuales, hemos definido publicarlo.

Andrés Morales.

Julio 01 de 2020


En el período, es posible constatar un cambio cualitativo en lo que hasta hace poco era un obligado impasse entre las principales fuerzas enfrentadas en la coyuntura: la dupla gobierno-empresariado vs el Movimiento Popular (MP), pasando la primera a recobrar un grado importante de iniciativa política. Sin duda que a lo anterior ha coadyuvado el aprovechamiento que hacen sus integrantes de la descontrolada pandemia por COVID-19, pero la mayor contribución a tal dinámica corre por cuenta de los Grupos Mantenedores y Reproductores del Sistema (GMRS), encarnados en la autodenominada “oposición”, que por enésima vez acuden a dar su apoyo a los llamados de los sectores dominantes para llegar a acuerdos que, en última instancia, sólo sirven para que prevalezca el abusivo modelo impuesto hace cinco décadas y no llegue a hundirse en la apoteosis de una revolución político social.   

Decimos que las derechas política y económica usufructúan del desastre sanitario, pues, en medio de él y de manera criminal, salvaguardan las ganancias de unos pocos por sobre el bien común y hasta lo aprovechan para realizar pingues negocios (‘cajitas’ de alimentos, alzas en los servicios básicos y alimentos, etc.). Además, es evidente que les sirvió para contener la anterior ofensiva del MP y les permite, hasta ahora, sortear los conatos de rebelión de los sectores sociales más necesitados, los que ven –con espanto- como se exacerban sus ya de por si precarias condiciones de vida. Y para poder seguir haciendo caja y eludir las crisis en ciernes, las clases dominantes se ven impelidas a profundizar la guerra que desataran contra los pueblos y explotad@s desde el 18/10, recreando y aplicando una descarada legalidad dictatorial, así como recurriendo extensivamente a las FFAA y de Orden, contando para todo esto con el apoyo, explícito o tácito, de los GMRS: la exNM, el FA, y -por omisión- el PC/US. Inclusive, lograron impetrar de estos su apoyo para un “Acuerdo Covid por la Protección…”, que, en resumen, permitirá un nuevo proceso de reducción del Estado, tanto estructural como en funciones que puedan interferir con el libre albedrío al que aspira el gran capital; caída de las tasas impositivas a la riqueza y mayor liberalización del mercado de capitales; recortes del gasto público; otorgamiento de créditos blandos al capital monopólico, con cargo al fisco; mantención del esquema subsidiario, sobre todo para los mercaderes exportadores, etc. Son todos estos los factores que permiten al Bloque en el Poder (BP) posicionarse hoy de manera más cómoda frente a sus enemigos: los Pueblos, l@s explotad@s y excluid@s de Chile.     

No obstante, el margen de desahogo del BP es escaso y podría rápidamente verse eclipsado por la acción corrosiva y conjunta de la virosis universal y el nuevo estallido popular, el que se está incubando en nuestra formación acicateado por el empobrecimiento y el hambre crecientes. Y es que la clase dominante, hegemonizada por su fracción monopólico-financiera, es incapaz de matizar su inicuo modelo de dominación/explotación y tan sólo puede ofrecer miseria ante la urgente demanda de amplios sectores populares por pan, trabajo y salud.

Los GMRS se sacan la careta nuevamente y sirven de ‘respirador mecánico’ al gobierno patronal, al brindar su apoyo al “Acuerdo Covid…” ofertado por éste para enfrentar las actuales dificultades y para lo que viene. Y si bien son corresponsables de la crisis social subyacente, ahora lo son de la que vendrá, pues con dicho acuerdo avalan el esquema cíclico y monetarista del modelo, tan caro al capital monopólico-financiero, manteniendo sus bases y permitiendo que sobre ellas se desarrolle el proyecto económico oficial pospandemia. Pero, como no saben de vergüenza, los dirigentes de esa pútrida “oposición” vendrán luego a las poblaciones a pedir el voto para ocupar cargos gubernamentales y así continuar manteniendo el sistema que condujo al 18/10. Por lo pronto, les veremos azuzar a la ciudadanía para que participe del plebiscito seudoconstitucionalista de octubre, con lo que esperan quedar en mejor posición para negociar con los dueños del país.       

Por otro lado, el MP y en especial sus sectores más conscientes y organizados se muestran poco aplicados en la resolución de las tareas pendientes, relacionadas con su rearticulación nacional (no así a nivel de las Asambleas Populares, las cuales han logrado un grado consistente de coordinación comunal y provincial); en lo referido a dotarse de un programa mínimo nacional y menos aún en lo tocante a convertirse en una real alternativa revolucionaria para los Pueblos y explotad@s. Con todo, producto de la crisis socioeconómica que acarrea la pandemia y que aqueja a vastos sectores populares, que recordemos no ha venido más que a exacerbar las injusticias prohijadas por 5 décadas de modelo monopólico y expoliador, han surgido brotes de lucha que demandan la satisfacción de necesidades básicas (Lo Hermida, Puente Alto, Coquimbo, Iquique, etc.), así como también asistimos al despliegue de múltiples prácticas solidarias entre l@s oprimid@s: Ollas Comunes, ‘Comprando Juntos’, la campaña “A la Pobla no se le roba” (que debiera incluir a los almaceneros abusadores), etc. ¿Será que, ante la excepcionalidad del Estado, por fin se convertirá en una necesidad apremiante la construcción del contrapoder de l@s de abajo; del Poder Popular? Es claro que tales prácticas continuarán extendiéndose, toda vez que el BPE y su escuálida política de contención de la crisis socioeconómica causada por la crisis pandémica no logran dar el ancho: las cajitas del gobierno no alcanzaron a cubrir ni el 25% de los hogares vulnerables; el IFE 2.0, de insuficientes $100 mil, sólo se canceló a 400 mil familias y se les negó a 1,26 millones de ellas que pudiesen recibir la diferencia (pues recibieron la 1.0, de apenas $65 mil); y ahora último, el robo disfrazado a l@s viej@s, en la forma de una “hipoteca inversa”.

Pero, justo cuando podíamos alegrarnos por esos asomos de independencia de clase y resistencia popular, resumidos en la consigna “Sólo el Pueblo Ayuda al Pueblo”, la diputada PC K. Cariola y unas supuestas “organizaciones sociales”, en lo que constituye una oportunista y aleve intervención, presentaron un proyecto de ley para obtener de las autoridades “permiso” para quienes participen de Ollas Comunes y actividades solidarias. El gobierno dictatorial, ni corto ni perezoso, emitió un protocolo para el efecto y nada menos que desde la Subsecretaría de Prevención del Delito, en el cual se exige individualizar a cada uno de los organizadores de esas instancias y supeditando su funcionamiento al oficial de Carabineros con más rango de cada comuna. Queda así en evidencia que l@s nuev@s líderes del reformismo se empaparon de la corrupta política que desde 1986 postula el politburó del PC, que insiste en que para hacer la revolución se debe contar con el permiso de la burguesía y sus aparatos armados. Ojalá el MP no olvide acciones como estas del reformismo y otras del neorreformismo, representado por el FA (cuyos integrantes han votado favorablemente leyes represivas), y que esté advertido cuando todos estos chic@s bien vengan con su cuento seudoconstitucionalista, el que sólo sirve al BP.

De un tiempo a ésta parte, un gran ausente en cuanto a prácticas políticas ha sido el movimiento de trabajador@s, lo cual no sólo es atribuible a la crisis sanitaria. Resulta perentorio contar con un sindicalismo de clase, rupturista y comprometido, lo cual sólo puede realizarse construyéndolo desde las bases y sectores de avanzada de l@s trabajador@s. Son l@s explotad@s, junto con todos los Pueblos, los que deben impulsar la demanda: “Que la crisis la paguen los ricos” y son los primeros llamados a exigir que el Estado se haga cargo de un proceso de industrialización y desarrollo nacionales, a fin de salir de la postración pospandemia, y porque el desarrollo económico esté al servicio de la mayoría nacional. Otra demanda, clara y urgentemente vigente, sigue siendo la lucha por la nacionalización de los fondos de las AFP, que sólo sirven para hacer ricos a los más ricos, y orientarlos a dos tareas inmediatas: entregar pensiones con una tasa de reemplazo del 80% y cuyo monto más bajo no sea inferior a un salario mínimo de $580 mil, y servir de fuente de financiamiento para que el Estado pueda llevar a cabo las tareas económicas mencionadas.

Destacan en el periodo, por su arrojo y extensión, las acciones emprendidas en el Wallmapu por 3 organizaciones político-materiales del Pueblo Mapuche. Aparte de las de recuperación territorial y de recursos, se incrementan aquellas destinadas al hostigamiento de todo dispositivo relacionado con el meganegociado forestal, así como en contra de las fuerzas represivas estatales. En tanto, la Huelga de Hambre que en las cárceles de Temuco y Angol llevan a cabo 9 PPM (comenzada el 4/5), por mejoras carcelarias y de resguardo frente al Coronavirus, prontamente cumplirá dos meses y está ocasionando serios daños en la salud de los peñis. Esta acción extrema de los PPM logra concitar gran apoyo, pero aún falta que hagan suya ésta pelea los demás pueblos y el MP chilenos. Lamentablemente, la ofensiva de las organizaciones de avanzada Mapuche y las variadas muestras de apoyo obtenidas por el movimiento huelguístico enfrentan una feroz represión gubernamental: de un balazo y en oscuras circunstancias es asesinado el werken Alberto Treuquil (4/6), de una comunidad cercana a Collipulli; en una redada contra un grupo de narcos (12/6), se detiene –injustificadamente- a E. Berkhoff y por su intermedio se pretende vincular la causa Mapuche al narcotráfico; aviones militares sobrevuelan a baja altura toda el área sur de Arauco; desde el 21/6, con la excusa de reforzar la seguridad de las rutas de las provincias de Arauco y Malleco, se informa que llegan a éstas batallones de militares y carabineros; se militariza completamente el Wallmapu y llegan a la zona, para coordinar el emplazamiento de los efectivos, Espina (M. Defensa) y Blumel (M. Interior). De otra parte, se está instalando por parte del gobierno y las forestales la falsa idea que el sector silvícola y su industria 1ª asociada servirán de “motor para la economía” pospandemia (en circunstancias que sólo sirve para subsidiar –vía DL 701- a Matte y Angelini, mientras deseca el país y acaba con la agricultura), ficción que permitiría justificar una estrategia represiva tipo “Pacificación de la Araucanía” II.      

Cuando casi se cumplen 4 meses de la llegada de la pandemia por COVID-19, según cifras oficiales (que nadie cree, pero que usamos como referencia), durante junio l@s contagiad@s se multiplicaron por 2,8 (de 100 a 280 mil), los fallecidos por 5,7 (de un millar a casi 5.700, cuyo desmesurado despegue confirma la falsedad e inconsistencia de lo informado por el Minsal) y las muertes diarias por 2,2 (del medio centenar a 113). Sus efectos gravitan sobre todas las esferas de nuestra formación, pero siendo la nuestra una formación muy desigual, ello explica que la tasa de mortalidad en los hospitales del Gran Santiago duplique la de las clínicas (Ciper). Y cómo no, si ya a fines de 2019 (The Lancet) se sabía que aquí se presentaba la mayor brecha en cuanto a esperanza de vida, según comuna de residencia, entre 6 urbes latinoamericanas. En medio del desastre, el gobierno saca del Minsal a un fanfarrón y coloca a un serio mentiroso (cuestionado por su intento de encubrir pruebas del crimen de Frei padre), y siguen asegurando que están preparados, que la letalidad es baja (una mala conceptualización del indicador, que lleva al relajo de incautos y ansiosos), y ya no hablan de “meseta”, sino de “leve mejoría” (que sólo responde a una escasa toma de pruebas PCR). Y con su criminal y pésimo manejo de la crisis sanitaria, lo único que han conseguido es mantener un crecimiento casi geométrico de las cifras de víctimas y fallecid@s. En efecto, durante junio, pasamos del puesto 13º de los países con más contagios al 7º. De no mediar medidas efectivas contra la propagación de la virosis y un tratamiento adecuado y suficiente, a fines de julio l@s afectad@s podrían ser 782 mil y l@s fallecid@s 32 mil. Es por lo anterior que el gobierno, y por transitividad el empresariado, se merecen las críticas emitidas en su contra por Bloomberg: “Chile siguió el ejemplo de las naciones ricas, sólo para darse cuenta una vez más que un gran porcentaje de sus ciudadanos son pobres”, y The Washington Post: “Demasiado confiado”, exitista; la pandemia llegó a Chile después de meses de “manifestaciones en contra la creciente desigualdad” y que dejó al descubierto la “distribución desigual de las riquezas”.

Que el MP imponga por la fuerza la Cuarentena o Cierre Total con distanciamiento físico, mediante el Paro/Huelga Nacional de -al menos- un mes de duración (con mantención de un 75% de los salarios o de $580 mil para los grupos familiares sin ingresos, con cargo a impuestos permanentes al gran capital, interno y extranjero), además de exigir un aumento significativo de las pruebas de detección (en especial en sectores populares y centros de trabajo) y avanzar en la trazabilidad de los contagios, serán las únicas formas de evitar a la mayoría nacional mayores penurias y enfrentar en mejor forma la pospandemia.

El Coronavirus hace estallar la economía basada en el patrón primario-exportador y genera las condiciones para un nuevo estallido social, ahora espoleado por la cesantía y el hambre (ésta podría afectar a un millón de chilen@s, según FAO). Se proyecta un PIB para 2020 de entre -5,5/-7,5 (BCCh); el desempleo ya llega al 11,2% (equivalente a 941 mil personas) y se eleva en un 27,4% el ‘ejército de reserva’ o fuerza de trabajo potencial (INE); quienes viven de la economía informal, que abarca a casi 2 millones de personas, verán reducidos sus magros ingresos un 75-80% (OIT); los cesantes potenciales o acogidos a ley de protección al empleo suman 650 mil y contando; según OIT, aparte de la pérdida de empleos, los que lo mantengan se verán extrema o moderadamente empobrecidos. Y de lo que podrían haber sido medidas de apoyo económico efectivas a las familias de la clase trabajadora de nuestra formación, todo quedó en nada: el gobierno y los GMRS acordaron un miserable subsidio, el IFE 2.0; Piñera se demoró un día en promulgar ley para encarcelar pobres que no pueden cumplir cuarentena porque les es imposible dejar de trabajar, pero niega una ayuda económica efectiva para estos y los sectores más desposeídos; el gobierno frena –TC mediante- ley que prohíbe el corte de Servicios Básicos; en el Senado, la derecha toda, con votos de la exNM, liquidaron la posibilidad de extender el Postnatal en el contexto de la COVID-19.

La economía existente hasta hoy no puede ser la misma de mañana y este es otro desafío crucial a ser acometido por los Pueblos y explotad@s de Chile. Para salir adelante, no sólo de las secuelas de la actual pandemia, sino de la desigualdad y la injusticia social que por casi 5 décadas se enseñorean de nuestra formación, se requiere que en el programa de la Revolución Popular por venir se inscriba un proyecto de Nueva Economía. Esta debe dar cuenta de las necesidades y aspiraciones de la mayoría nacional, apoyándose para ello en un acelerado proceso de industrialización y de impulso de las áreas productivas y de servicios básicos, poniendo de inmediato en marcha un extenso plan de desarrollo de las OOPP a fin de salir de la postración pospandemia. Pensamos que el nuevo Estado, afianzado en el Poder Popular, es quien llevará a cabo las tareas mencionadas, puesto que nuestra parásita burguesía jamás ha demostrado interés por hacerlo.   

Como decíamos en nuestro anterior análisis, el gobierno civil-militar, debido a su antipopular proyecto político-social y el mal pie en que lo dejó el Alzamiento Popular de octubre, aún en medio de la peor catástrofe sanitaria conocida en décadas en Chile y el mundo continúa reforzando una legalidad represiva –digamos dictatorial- y apertrechándose materialmente para combatir la legítima protesta popular. Y aprovechándose de aquella catástrofe, intenta pasar con suma urgencia las Leyes de Infraestructura Crítica y de Inteligencia. La primera, aparte de involucrar a las FFAA en el control social, por lo amplio de su ámbito de aplicación deja muy a criterio gubernamental y en gran medida de las mismas FFAA y de Orden, qué puede ser considerado como crítico y las medidas que, ante sí, crean necesarias de ejercer. En la segunda, se potencia el SIE y a la ANI, orientando a ésta francamente en contra del “enemigo interno”, integrando agentes de los servicios de inteligencia de los cuerpos armados para seguimientos de sospechosos. Se aplica a destajo la ley “antibarricadas y antisaqueos”. Se viene a sumar al arsenal represivo lo anexado a la ley antinarcos y un reglamento que prohíbe que toda prensa independiente y comunicadores sociales puedan ejercer sus labores informativas en terreno (por cierto, los medios oficiales tendrán acceso a tal permiso).

Al finalizar, esperamos que las jornadas de Protesta Nacional del 2 y 3 de julio, convocadas por innumerables organizaciones del campo popular, se conviertan en un impulso movilizador en todos los territorios en resistencia (tomando los resguardos necesarios, pues no debemos regalar ninguna baja al enemigo), y en que al fragor del combate sean enarboladas las justas demandas de nuestros Pueblos, explotad@s y marginad@s: Pan, Salud, Trabajo, Techo, Justicia, salida inmediata de las forestales y los milicos del Wallmapu y por la libertad de tod@s l@s PPM. Que ambas fechas sean el punto de inflexión del repliegue actual del MP chileno y pase éste a la ofensiva.


¡Piñera debe renunciar, por las víctimas de la represión y por los muertos por COVID-19 causados por su ‘incipiente mejoría’!

¡A los Acuerdos Gobierno-Falsa Oposición a responder con la Gran Insurrección de los Pueblos y l@s Explotad@s!



Círculo de Estudios Políticos Miguel Cabrera Fernández



Cerramos éste trabajo expresando nuestro pesar por la partida (31/5) del camarada mapuche del MIR LUIS CHIHUAILAF ARRIAGADA, profesor primario y dirigente del Consejo Comunal Campesino de Cunco. Apresado poco después del Golpe, fue brutalmente torturado en el regimiento Tucapel, de Temuco. Luego se exiliaría en Francia, país donde apoyo a la Resistencia antidictatorial y donde finalmente falleció.

Asimismo, lamentamos la muerte de otro camarada, JORGE NÚÑEZ ROJAS, Coto o Pancho (15/6). Su hermano, Luis, estudiante universitario y también militante rojinegro, fue detenido y desaparecido a principios de 1975 y fue tal hecho lo que gatilló la incorporación de Pancho al MIR. Ambos hermanos formaban parte de una numerosa y unida familia proletaria de la combativa población La Legua, y fue en la Metropolitana Sur donde Pancho desempeño un valiente rol en la Resistencia Popular. 

Finalmente, recordamos que un 27 de junio, pero de 1981, luego de haber estado por 8 meses efectuando tareas de acondicionamiento y reconocimiento del terreno en la zona alta del Complejo Maderero Panguipulli, alrededor de Neltume (en la cordillera frente a Valdivia), el campamento base del Destacamento Guerrillero Toqui Lautaro, del MIR, es asaltado por Boinas Negras del Ejército. Los 13 integrantes de la avanzada, dirigida por el querido compañero Paine, si bien lograron sortear sin bajas ésta funesta sorpresa y escapar, lo hicieron divididos en dos grupos, de 5 y 8 combatientes, y en los siguientes meses los integrantes de ambos debieron enfrentarse a la nieve, el hambre, las enfermedades y el acoso de un inmenso cerco militar-CNI-carabineros. 9 fueron los camaradas masacrados, cuyo sacrificio aún nos alienta.

¡Que la rojinegra ondee alto por nuestros caídos: Pablo, Jorge, Pedro, Víctor, Camilo, Gabriel, Rigo, Oscar y Paine! ¡Honor y gloria para ellos!


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