lunes, 20 de septiembre de 2021

18 Y 19 DE OCTUBRE DE 2021: A LAS CALLES A CONQUISTAR EL FUTURO.

18 y 19 de Octubre de 2021: HUELGA GENERAL POPULAR, DESDE ABAJO, SIN PERMISO, A PARALIZAR CHILE Y GOLPEAR EL CORAZÓN DE LA DOMINACIÓN.

 

Desde el punto de vista clásico, tradicional, la huelga, el paro, DEBIESE ser obra de l@s Trabajador@s.  Sin embargo, existen millones de razones que nos llevan a señalar hasta la saciedad que en Chile la detención de la circulación de mercancías, de los productos y de la propia fuerza de trabajo será la determinación de copar, de tomarse, de ocupar los pasajes, calles, avenidas, autopistas y carreteras, emplazando la fuerza social acumulada desde antes del 18 de octubre de 2019, en los territorios, en las Poblaciones y de esa forma golpear el corazón de la dominación capitalista, la cual es razón de la desdicha de millones.  Será la acción directa, la expropiación de los expropiadores, la movilización de miles y miles en las calles, la única salida a esta democracia asesina, sanguinaria, mutiladora, que encarcela, viola, tortura y que algunos desde la propia izquierda llaman a sostener, defender y profundizar, ocupando el camino institucional fijado por la propia burguesía.

 

La pandemia dejó en claro que el capitalismo, la burguesía, la patronal está más que preparada para todo tipo de crisis, incluso sale más fortalecida, superando incluso el alzamiento popular de octubre de 2019.  Y más encima, desde el punto de vista político, cuenta con partidos políticos que le hacen la pega y prosiguen con la cantinela de ir a votar y con ello entregarle un manto de legitimidad a la dominación.

 

Las fechas están señaladas: 18 y 19 de octubre de 2021.  Será tarea de quienes quieren superar esta falsa democracia preparar desde ya actividades que permitan que en las Poblaciones se pueda manifestar la voluntad de cambio social profundo.  La tares está planteada, ahora es el momento de unir voluntades, de sumar esperanzas, de acumular los materiales, de unir los esfuerzos, de la unidad en la acción.  Cada acción de protesta social será necesaria, desde las velatones, los rayados, el cacerolazo, las barricadas, los miguelitos.  En Santiago, por ejemplo, se puede ir a cacerolear a la salida de las estaciones del Metro desde las 19 horas.  Lo central es protestar, expresar la rabia.  La ACES ya marcó el camino, y lo sigue señalando.

 

Mientras millones viven a diario las injusticias de esta falsa democracia que pretende perpetuarse a través de sus simulacros de participación, el conjunto de la patronal prosigue con sus siderales ganancias.  En medio de la crisis sanitaria y económica para los que viven de su trabajo, los grupos económicos dueños de Chile continúan consolidando su riqueza hecha en base a depredar la naturaleza, entregarnos al imperialismo y sobre todo explotar a la fuerza de trabajo.

 

El 18 de octubre de 2019 ya se realizaron las elecciones en Chile y la manifestación de la voluntad mayoritaria fue fuerte y clara: No queremos vivir más en esta falsa democracia que sólo defiende a unos pocos ricos.  Los Puebl@s, l@s Trabajador@s, l@s Explotados y fundamentalmente los jóvenes, destacando a la ACES, dijimos BASTA.  Y mientras las mayorías ya no quieren seguir viviendo como lo hacen hasta el momento, los de arriba, ayudados por sus lacayos en el escenario político, quieren prolongar esta democracia caduca, que ha respondido con asesinatos, prisión política, mutilaciones y humillaciones la decisión de transformar todo hasta que la Vida sea digna vivirla.

 

Huelga general prolongada, expresada en la movilización de miles, en cada una de las Poblaciones de Chile, así como ya se hizo el 18 de octubre de 2019, como lo hizo NO+TAG junto a l@s Poblador@s hace días, tomándose los pasajes, las calles, las avenidas, las autopistas, las carreteras, cerrando el paso a las mercancías y así golpear a los verdaderos dueños de la situación actual; los grupos económicos, las 7 familias dueñas de Chile.

 

Este es un llamado a todas las personas, a las Organizaciones chicas, medianas y grandes del Campo Popular para concentrar todas las fuerzas, luchas por todas las demandas en un momento sincronizado para así golpear a quienes impiden la felicidad de millones.

 

Ya está bueno de tanta mala vida.  Ya está bueno, también, de tanta fragmentación de quienes quieren que esta mierda cambie.  Es hora de concentrar los esfuerzos.  Existe la capacidad Humana en cada Población para que el 18 y 19 de octubre de 2021 se exprese la decisión de que todo esto cambie o se reviente, pero que no siga igual.  Con el puño de combate hay que destruir la dominación capitalista, patronal y a todos los lameculos que desde la UDI a la Lista del Pueblo le hacen la pega en lo político.

 

Ahora es cuando.  Siempre lo ha sido.  A construir el Pliego de los Pueblos, l@s Trabajador@s, l@s Explotad@s.  Que las Asambleas Populares y Territoriales avancen a la conformación de comandos locales, comunales, provinciales, regionales y nacional del Poder Popular.

A vencer de una buena vez.

 

FUERA PIÑERA AHORA Y TODO ESTA FALSA DEMOCRACIA.

A DESATAR LA ESPERANZA A TRAVÉS DE LA HUELGA GENERAL POPULAR.

A TOMAR LA VIDA POR ASALTO.

NADA NI NADIE ESTÁ OLVIDADO, A LAS NUESTRAS Y A LOS NUESTROS, CAÍDOS DESDE EL 11 DE SEPTIEMBRE DE 1973 SE LES RECUERDA LUCHANDO Y OCUPANDO SU LUGAR, RETOMANDO SU PROYECTO POLÍTICO.

 

Brigada de Propaganda MIR Luis Alberto Barra García.

Septiembre de 2021


sábado, 4 de septiembre de 2021

DISCURSO PRONUNCIADO POR MIGUEL ENRÍQUEZ EN CORONEL 22 DE ABRIL DE 1972

EL MIR HABLÓ DESDE EL CARBÓN

 

Discurso pronunciado por Miguel Enríquez, Secretario General del MIR, en el local del Sindicato Minero Industrial de Schwager, Coronel, el día sábado 22 de abril de 1972. Publicado por diario "El Sur" el Martes 25 de Abril de 1972; Pág. 7.

 

 Compañeros trabajadores de Concepción y de todo Chile;

Compañeros mineros del carbón;

Compañeros miembros del Frente de trabajadores Revolucionarios, del Movimiento Campesino Revolucionario y del Movimiento de Pobladores Revolucionarios;

Compañeros militantes del Movimiento de Izquierda Revolucionaria;

Compañeros:

 

Hoy nos corresponde proclamar a los candidatos del Frente de Trabajadores Revolucionarios y del Movimiento Campesino Revolucionario al Consejo Nacional y al Consejo Provincial de la Central Única de Trabajadores.

 

Lo hacemos desde Coronel, desde el local del Sindicato Minero Industrial de Schwager.

 

Lo hacemos desde la tribuna más heroica y honrosa con que cuentan los trabajadores de Concepción. Los mineros del Carbón, cuna del movimiento obrero del sur del país, han sido por décadas la vanguardia de los trabajadores de esta zona, explotados, reprimidos y perseguidos, han vivido y participado en los combates más importantes del movimiento obrero y han conocido todas las etapas de la lucha del pueblo.

 

Que las ideas y políticas revolucionarias puedan proclamarse desde aquí nos enorgullece y nos confirman el avance seguro de las fuerzas de la revolución en el seno del movimiento obrero en el curso del último periodo.

 

No hace muchos años que sostener las ideas revolucionarias en esta provincia y en el país, merecían la represión implacable de las clases dominantes y el sectarismo de algunas fuerzas de izquierda.

 

No hace más de tres años que los revolucionarios, que los militantes del MIR fueros reprimidos y perseguidos por el gobierno democratacristiano en esta provincia y en el país entero.

 

Poco tiempo atrás, las ideas predominantes eran las ideas y la política de las clases poseedoras, en todo su contenido reaccionario y demagógico. En el movimiento obrero todavía predominaba la ideología reformista.

 

Hoy la situación es distinta.

 

Las ideas y banderas revolucionarias son enarboladas por obrero textiles en Tomé y Chiguayante, por los obreros de las fábricas de Talcahuano, San Vicente, Penco y Concepción, los campesinos de Yumbel, Cabero y estudiantes y, especialmente, por los mineros del carbón y por los trabajadores del campo y la ciudad a lo largo del país.

 

Las fuerzas del pueblo, la energía y decisión de sus luchas, su voluntad implacable a golpear a sus enemigos y a defender sus intereses y de terminar con el yugo de la explotación, es lo que hace crecer la fuerza de la Revolución. Nuevas capas del pueblo se incorporan a la lucha, haciendo temblar el viejo juego politiquero tradicional.

 

Eso es lo que atemoriza a los dueños del poder y la riqueza, eso es lo que encoleriza a los que no se deciden a avanzar y eso es lo que nos permite, hoy, proclamar a los candidatos revolucionarios a la Central Única de Trabajadores desde esta tribuna.

 

Este cambio en la situación global, este crecimiento de las fuerzas revolucionarias en el seno del pueblo es lo que hoy discuten a lo largo del país los trabajadores y las distintas corrientes de izquierda.

 

Había que golpear a los explotadores Elegido Allende presidente en brazos de la lucha de los trabajadores, renació la esperanza de los pobres de todo Chile.

 

 A la lucha centenaria de obreros y campesinos se le moría la posibilidad de caminar hacia un triunfo más definitivo.

 

Los asesinados por las clases dominantes, los reprimidos y perseguidos por décadas, los humillados y los ofendidos de todo Chile, los pobres del campo y la ciudad vieron abrirse ante ellos un camino hacia un mundo sin explotación y sin miseria.

 

Una vez más una esperanza atravesó a los pobres de Chile.

 

El pueblo se unió: los obreros industriales, los mineros del norte y sur del país, los campesinos, los mapuches, los cesantes del campo y la ciudad, los pobladores, los estudiantes, todos ellos se unieron y se prepararon para avanzar, para combatir por sus intereses inmediatos y abrir el camino al socialismo.

 

 Las clases dominantes se desconcertaron, al principio sin banderas y sin lideres retrocedieron. Las condiciones que ellos mismos habías impuesto para mantenerse en el poder, hoy le permitían a la izquierda conquistar el gobierno.

 

Las clases medias, entonces estaban entonces desconcertadas o la expectativa o, incluso, apoyaban el inicio de la nueva experiencia.

 

El pueblo y la izquierda estaban unidos, y el enemigo desconcertado. Esto permitía y exigía avanzar rápidamente.

 

Había también debilidades. Los dueños del cobre y de las fabricas y de los fundos eran todavía fuertes. Contaban de su parte con fuerza económica y política. Controlaban trincheras institucionales importantes, como justicia y el parlamento.

 

 Pero la unidad, organización, conciencia y decisión de un pueblo han sido, en otras partes del mundo y lo eran aquí también, poderosos instrumentos que, bien dirigido, habrían permitido aprovechar mejor las condiciones que objetivamente se daban entonces en Chile.

 

Había que golpear drásticamente y masivamente a las clases explotadoras en todos los terrenos y había que ganar fuerza de masas, movilizando al pueblo por sus intereses y contra sus enemigos.

 

Desde allí se habría ganado la fuerza suficiente para haber modificado o destruido los diques y trabas institucionales que impidieran el avanzar.

 

 Pero los sectores predominantes de la izquierda en el gobierno no lo entendieron así.

 

Si bien es cierto que tomatón algunas medidas económicas positivas, como la nacionalización del cobre, la nacionalización de la banca, iniciaron un proceso de reforma agraria y tomaron bajo control del estado algunas industrias, no sé decidieron a movilizar al pueblo, a empujar la energía combativa de las masas por sus intereses y contra sus enemigos, que eran el conjunto de la clase dominante y no sólo parte de ella.

 

No entendieron que la fuente fundamental de la fuerza que necesitaban ganar residía en la movilización del pueblo. Importantes sectores del Gobierno prefirieron confiarse en un posible acuerdo con la Democracia Cristiana para conseguir la colaboración parlamentaria de ésta y, así, proponer algunas limitadas reformas, a través de la aprobación en el Congreso de proyectos de ley.

 

Esto obligó al Gobierno a no mostrar claramente a los enemigos del pueblo, impidió denunciar el carácter reaccionario del Partido Demócrata Cristiano y, también, hizo que el Gobierno no desenmascarara los diques y las trabas que constituían las instituciones manipuladas por la burguesía, como la Justicia, el Parlamento y la legalidad, desde el cual los dueños de los fundos y las fábricas se oponían, tenazmente, al avance de los trabajadores.

 

No negociar con los sirvientes de los golpistas

 

Así, esta política legalista y vacilante que predomino en el Gobierno, no sólo no le dio la fuerza suficiente para avanzar, sino que también lo marcó con la debilidad que le obligó a estancar su avance y hacer concesiones en todos los terrenos.

 

Fueron concesiones castrar la lucha antiimperialista, al representar la nacionalización del cobre con la consigna “Chile se pone los pantalones largos”.

 

 Fueron concesiones las que llevaron al gobierno a tolerar la existencia y exigencia que le hizo la Cámara Chilena de la Construcción en materia de viviendas.

 

Fueron concesiones las que limitaron la marcha de los campesinos sobre la tierra, a los fundos que la ley democratacristiana de Reforma Agraria les permitía.

 

Fueron, también, concesiones las que llevaron al Gobierno a expropiar solo algunas fábricas y no a todas de la gran burguesía industrial.

 

Esta política de sectores de izquierda en el Gobierno fue la que llevó a frustrar esperanzas en el pueblo, a cuestionar anhelos en capas empobrecidas de la población; esta política es la que, en algunos casos, alejó capas del pueblo y confundió a sectores de trabajadores.

 

Esta política llevó al Gobierno y a sectores de la izquierda a entrar en conflicto progresivo con capas del pueblo que se movilizaron directamente, rompiendo estrechos marcos que la política del Gobierno les permitía. Esto llevó a la división del pueblo, al desarrollo de tendencias burocráticas, a la generación de estilos patronales de decisión y mando en la dirección de algunas empresas del área social y en el conjunto del aparato de Gobierno. Porque allí donde está ausente la participación activa y vigorosa de las masas mismas en la decisión de sus problemas, inevitablemente el funcionario comienza a predominar sobre el trabajador, la orden remplaza a la persuasión, el burocrático remplaza a las masas, a la vez que éste se insensibiliza ante los problemas del pueblo.

 

Al mismo tiempo, los dueños del cobre, las fábricas y los fundos, al principio divididos y desconcertados, pronto apreciaron que había política de mano blanda sobre ellos, que la política predominante era débil. Luego cayeron en cuenta de que era posible dividir al pueblo, que ejerciendo presión sobre el Gobierno era posible obtener concesiones.

 

Se reagruparon, prepararon la estrategia del derrocamiento del Gobierno e iniciaron su ofensiva a base de una política de dos caras.

 

Por un lado, los golpistas de freísmo democratacristiano, del Partido Nacional y de Patria y Libertad asumieron la tarea de golpear al pueblo y de ganar fuerza propia. Al mismo tiempo, por otro lado, un sector de la democracia cristiana se encargaba por la vía de las negociaciones de frenar la iniciativa del Gobierno y neutralizar el avance de los trabajadores.

 

Mientras los primeros declaran la guerra económica al gobierno, sabotean la producción agropecuaria y agravan artificialmente el desabastecimiento, los otros, los negociadores, encandilan al Gobierno con los llamados diálogos a cambio de frenar el proceso.

 

Mientras unos se oponen y golpean tenazmente toda medida del Gobierno o avance de los trabajadores desde su prensa, desde el parlamento, desde la Justicia, los otros ofrecen al gobierno la colaboración parlamentaria, se limita su avance.

 

Mientras unos asesinan campesinos en los campos y retoman los fundos a sangre y fuego, los otros exigen el respeto de la ley y el orden.

 

Mientras unos defienden cínicamente la libertad de unos pocos empresarios para explotar a los trabajadores y gozar del privilegio, lo otros confunden al pueblo ofreciéndole una política demagógica y populista.

 

Mientras unos preparan el derrocamiento de Allende y financian los grupos armados de derecha, los otros exigen la represión a las movilizaciones de los trabajadores y de los revolucionarios en nombre de la ley y el orden.

 

Esta es la política de los patrones: amarrar al Gobierno, frenar el avance del pueblo y acumular y acumular la fuerza necesaria, incluso de masas, para derrocar el Gobierno y reprimir a los trabajadores.

 

Unos sirven a los otros. Ambos trabajan para un mismo objetivo. Unos amarran, los otros golpean. Fuentealba y Leighton amarran y Jarpa y Frei golpean.

 

Todo el que se detenga a negociar con los sirvientes de los golpistas, favorece el derrocamiento del gobierno y la represión a los trabajadores.

 

Los trabajadores avanzan

 

Pero los trabajadores no permanecieron pasivos. Nada mi nadie les podía ocultar sus enemigos, nada ni nadie les podía impedir luchar por sus intereses y se decidieron a avanzar.

 

Retomaron una cuota de la iniciativa que poco antes habían delegado en una esperanza y reiniciaron su marcha centenaria, bajo la única forma que las condiciones les imponían: por si mismos, en la lucha directa por sus intereses, bajo las formas de lucha que les permitieran resolver sus aspiraciones y combatir a sus enemigos.

 

Ellos no se detuvieron a revisar los códigos legales para reiniciar su marcha, no esperaron el resultado de negociación alguna ni frenaron su marcha ante las protestas y presiones de sus patrones.

 

Miles de mapuches se lanzaron a la conquista de la tierra, miles de campesinos y obreros agrícolas comenzaron a combatir a los terratenientes, miles de pobladores se tomaron los terrenos, miles de obreros, a lo largo del país, combatieron por sus intereses y ocuparon sus fábricas.

 

Los revolucionarios de izquierda, de dentro y fuera de la Unidad Popular, no se marginaron del ascenso combativo de las movilizaciones del pueblo. Pasaron a dirigir y organizar las luchas de las distintas capas del pueblo, bajo las formas de lucha que la situación les imponía. Asumieron la conducción de las luchas de los trabajadores que otros descuidaron.

 

No reaccionaron así otros sectores de la izquierda que continuaron desde el Gobierno en su política de limitar la marcha de los trabajadores y, de incluso, en ocasiones combatir las movilizaciones revolucionarias del pueblo.

 

Esta fue la política predominante de la izquierda gobernante durante el año pasado, una política de lento avance que hizo pasar sus medidas fundamentales por el estrecho marco de los acuerdos parlamentarios y de una tímida utilización de los resortes legales a mano. Una política que no movilizó suficientemente al pueblo, que no abrió los cauces a una activa participación de los trabajadores que permitió el desarrollo de deformaciones como el burocratismo, el sectarismo, que golpeó débilmente a los representantes políticos de los dueños de fundos y fábricas.

 

Esta política de 1971 podría resumirse como el desarrollo de algunas reformas en diversos planos, que se ganó la agresividad de la clase dominante por haber herido sus intereses y que no ganó, en contrapartida, fuerzas suficientes que le permitiera seguir avanzando, superar obstáculos y, que, incluso, hoy día, con dificultad permite defender lo ya logrado.

 

Las consecuencias de esta política, el costo de los errores de estos aspectos de la política predominante en 1971, comenzaron ya a apreciarse a fines del mismo año.

 

En noviembre del año pasado, en un acto de homenaje a Moisés Huentelaf, héroe de las luchas campesinas asesinado por el momiaje, por primera vez hicimos publica, con claridad nuestras criticas a estas políticas. Anunciamos el enorme costo político que se pagaría por estos errores y llamamos al conjunto del pueblo y de la izquierda a dar viraje y así remontar el proceso. No solo no fuimos escuchados, sino que, incluso, fuimos acusados de agentes de la contrarrevolución, de extremistas y de desquiciados.

 

Semanas después, Fidel castro visitó Chile y alertó al pueblo de los peligros que le acechaban si se persistía en esta política. Criticó las debilidades en la batalla ideológica, las debilidades de la lucha política, la débil visualización del enemigo, la insuficiencia en la movilización de las masas.

 

En diciembre del año pasado, las clases dominantes iniciaron la actual ofensiva.

 

Primero fue la marcha de las cacerolas, en la que una jauría de pandilleros reaccionarios asoló las calles de Santiago por varias horas, realizando atentados e incluso, asaltando locales de partidos de izquierda.

 

Después vino la acusación constitucional al ministro del interior, que llevó a su destitución, lo que constituyó un primer intento de aprovechar las trincheras institucionales de los dueños de fundos y de fabricas para someter al gobierno a sus condiciones.

 

Luego vinieron las elecciones complementarias en O’Higgins, Colchagua y Linares, donde los candidatos de los patrones lograron derrotar al conjunto de la izquierda, evidenciando con ello el grado de fuerza que habían alcanzado y el deterioro político en la base de apoyo del Gobierno y de la izquierda.

 

Posteriormente, en el parlamento las clases poseedoras presentaron una Reforma Constitucional, que pretende crear la división en el seno del movimiento obrero e imponer desde el Congreso, condiciones de cogobierno al Presidente de la Republica, sellando en definitiva el estancamiento del proceso.

 

Pocas semanas atrás, la quinta columna de los patrones en la Unidad Popular, el PIR, se pasó, en definitiva, al campo de los enemigos de los trabajadores. Durante meses el PIR había conseguido en el Gobierno, lo que Fuentealba y Frei trataban de hacer desde fuera: frenar al Gobierno, amarrarlo, limitar su avance al más estricto legalismo.

 

Por último, hace dos días, un puñado de patrones y politicastros de cuello y corbata, lograron arrastrar a decenas de miles de chilenos a una concentración que demostró cómo el engaño y la mentira desde su prensa y su radio podían ganar voluntades para su inconfesable propósito de derrocar constitucionalmente al Gobierno, reprimir legalmente a los trabajadores y restaurar, con apoyo de masas, el privilegio de unos pocos.

 

Aún hay fuerza en las masas

 

Estos sucesivos golpes que las clases dominantes dejaron caer sobre los trabajadores terminaron por convencer a amplios sectores de la izquierda de la gravedad de la situación, del tremendo costo de los errores y del agotamiento de la política de 1971. Se hizo evidente el objetivo de la clase dominante de derrocar al Gobierno y una rica discusión se abrió en el seno de la izquierda, dentro y fuera de la Unidad Popular, acerca del golpe del timón necesario para rectificar los errores y remontar el proceso.

 

Esta discusión entre distintas corrientes de la izquierda se da condicionada por tres grandes hechos evidentes.

 

El primero, que estamos con una poderosa embestida de la clase dominante en todos los terrenos, que persigue a corto o a mediano plazo el derrocamiento del Gobierno.

 

El segundo, el evidente agotamiento de la política predominante que sectores de la izquierda impulsaron desde el gobierno en 1971, y que en ningún caso, permitirá encontrar la salida para la situación política em este año en el país.

 

 El tercero, que aún existen condiciones y fuerza en las masas y en la izquierda, para empujar el proceso hacia delante, hacia la conquista del poder por los trabajadores, en la medida en que el movimiento de masas aun esta dispuesto a ello bajo una conducción correcta, como lo hizo evidente la ultima concentración en Santiago de la izquierda, que de verdad, logró reunir cientos de miles de personas, quienes fueron a exigir una conducción que empujara hacia delante.

 

Todos estos hechos han creado una nueva situación en la izquierda, haciéndose evidente que existen, por lo menos, dos grandes corrientes: una reformista y pusilánime y otra revolucionaria.

 

La corriente reformista se plantea continuar y desarrollar al máximo los peores y más conservadores aspectos de la política predominante en el año anterior. Detrás de una imposible colaboración parlamentaria, pretende frenar el avance de los trabajadores, disfrazándolo de consolidación, o a lo más, tímidos y limitados avances que permitirían definir su política como la del paso de una tortuga.

 

Evidentemente, entre las tareas que considera fundamentales está el combatir corrientes revolucionarias, sin detenerse en los métodos. Ejemplo de esto son los ataques e injurias lanzados por distintos sectores en contra de algunas movilizaciones de masas, de nuestra organización y de otras corrientes revolucionarias de la izquierda.

 

Sin ir más lejos, algunos publicistas del diario “El Siglo”, que no podemos pensar que representen el pensamiento del conjunto de los militantes del Partido Comunista, han estado publicando afiches provocadores, injuriosos en contra nuestra, que buscan crear graves y definitivos enfrentamientos con el seno de la izquierda y del pueblo.

 

No se han detenido allí. No les ha bastado con injuriar a las corrientes revolucionarias de dentro y fuera de la Unidad Popular en Chile, sino que, además, han llegado a insultar gratuitamente a loa revolucionarios argentinos del Ejercito Revolucionario del Pueblo (ERP), mientras otros han denunciado como terroristas de ultraizquierda héroes de la lucha revolucionaria de América Latina, como son los Tupamaros de Uruguay.

 

Son los mismos que culpan a las “tomas” del deterioro político del Gobierno, como sí la lucha del pueblo fuera una traba y no una palanca de fortalecimiento de la izquierda.

 

Son los mismos, también, que explican su difícil situación culpando al MIR, como si fuéramos nosotros los que gobernáramos y no ellos.

 

Son los mismos que atacan en la Universidad de Chile a Andrés Pascal, nuestro candidato a Rector, con el objeto de encubrir que su propio candidato, Felipe Herrera, ha sido traído desde las filas de los enemigos del pueblo.

 

Pero, afortunadamente, hoy mas que nunca, crece y se fortalecen las corrientes revolucionarias en el seno de la izquierda, dentro y fuera de la UP.

 

El pensamiento que une a esta corriente revolucionaria es la convicción de que solo avanzando se encontrará una salida revolucionaria al proceso, que en el estancamiento reside la fuente de la debilidad, que el avance del pueblo no puede negociarse con nadie, que no debe dividirse a la izquierda, sino unir a los revolucionarios.

 

Expresiones del fortalecimiento de las corrientes revolucionarias en la izquierda son la política revolucionaria para el campo levantada por un grueso sector de la Unidad Popular y el MIR en Linares, antes de las elecciones complementarias, la combativa movilización campesina impulsada en Ñuble y otras provincias, fundamentalmente por el Partido Socialista, la justa respuesta del Ministerio de Economía ante la prepotencia patronal de la SOFOFA, hace algunas semanas, la alianza de la Izquierda Cristiana con el Frente de Trabajadores Revolucionarios para la elección de algunas directivas provinciales de la Central Única de Trabajadores.

 

Este es el debate que se desarrolla en el seno de la izquierda.

 

Avanzar sobre fábricas y fundos

 

En estas condiciones se han abierto discusiones entre la comisión del Comité Político de la UP y la Comisión Política del MIR. No vacilamos en saludar como positivo el inicio, por tardío que sea, de estas conversaciones.

 

Más aún, no escatimamos esfuerzos en buscar el acuerdo que asegure el avance del proceso o, por lo menos, el grado suficiente de acuerdo que ayude a combatir la ofensiva reaccionaria y a evitar enfrentamientos fratricidas en el seno de la izquierda y el pueblo.

 

Estas conversaciones no han concluido aún y cuando así ocurra, informaremos oportunamente a los trabajadores. Pero desde ya, bajo el criterio de que nada hacemos a espalda de las masas, podemos informar que todo lo que allí lleguemos a acordar será solo en el sentido de seguir empujando la movilización de las masas en contra de sus enemigos, de avanzar con más fuerza que nunca sobre las fábricas y fundos. Esto es, que sólo podremos suscribir acuerdos que signifiquen el impulso y fortalecimiento de las luchas del pueblo y avances hacia la conquista del poder.

 

Esta discusión no puede limitarse a un encuentro entre cuatro paredes. Es la misma discusión que sostienen entre sí las distintas corrientes de la izquierda. Cual política predomine y qué grado de acuerdos se logren en estas conversaciones, dependerá fundamentalmente del arraigo que haya alcanzado el Programa Revolucionario en las más amplias capas de los trabajadores. Esta decisión está aún pendiente. Reformismo o revolución es la alternativa de la izquierda y del pueblo, cuando ya sabemos, después de un año y medio, que el reformismo conduce inevitablemente al fascismo, en las condiciones políticas actuales de Chile.

 

 La burguesía la decidió su camino: el derrocamiento del Gobierno de la Unidad Popular, la represión de los trabajadores y la restauración plena de los patrones y del imperialismo en el Gobierno.

 

Es la izquierda entonces la que tiene que decidir. Son los trabajadores los que tienen que hacer oír su voz. Sólo ellos pueden detener el fascismo en Chile en la medida que hay prendido vigorosamente en sus conciencias el Programa Revolucionario. Sólo este programa puede salvar a Chile del retroceso y la represión, acumular las enormes energías del pueblo todavía desaprovechadas y emprendida la tarea de la conquista del poder por los trabajadores.

 

Nosotros llamamos a los trabajadores de Chile a apoyar a los candidatos del Frente de Trabajadores Revolucionarios, encabezados por los camaradas Alarcón y Manque, diciéndoles que el programa que levanta el FTR no solo es el mejor, sino que es el único programa que asegura a los trabajadores que su marcha hacia la conquista del poder no se detendrá, sino que continuará decididamente hacia la victoria final.

 

Este es un momento de viraje decisivo en el proceso, en el que está em juego el destino de nuestro país y de nuestro pueblo.

 

Qué política, en definitiva, se imponga en el seno de la izquierda y entre los trabajadores; si la política reformista o la política revolucionaria, determinará si este país caerá en garras del fascismo o si emprenderá el camio de su liberación el camino de la construcción del socialismo en Chile bajo un Gobierno Revolucionario de obreros y campesinos.


jueves, 26 de agosto de 2021

CHILE: 10 DE SEPTIEMBRE DE 2021 HUELGA GENERAL POPULAR FUERA PIÑERA Y TODA ESTA DEMOCRACIA ASESINA Y CRIMINAL

10 DE SEPTIEMBRE DE 2021: HUELGA GENERAL POPULAR, DESDE ABAJO, SIN PERMISO, A PARALIZAR CHILE Y GOLPEAR EL CORAZÓN DE LA DOMINACIÓN.

 

Lo que define a una mujer, a un hombre, acerca de si está en el campo de la revolución o no, es a disposición de qué pone sus tareas”.  Miguel Enríquez.

 

Mientras millones viven a diario las injusticias de esta falsa democracia que pretende perpetuarse a través de sus simulacros de participación, el conjunto de la patronal prosigue con sus siderales ganancias.  En medio de la crisis sanitaria y económica para los que viven de su trabajo, los grupos económicos dueños de Chile continúan consolidando su riqueza hecha en base a depredar la naturaleza, entregarnos al imperialismo y sobre todo explotar a la fuerza de trabajo.

 

El 18 de octubre de 2019 ya se realizaron las elecciones en Chile y la manifestación de la voluntad mayoritaria fue fuerte y clara: No queremos vivir más en esta falsa democracia que sólo defiende a unos pocos ricos.  Los Puebl@s, l@s Trabajador@s, l@s Explotados y fundamentalmente los jóvenes, destacando la ACES, dijimos BASTA.  Y mientras las mayorías ya no quieren seguir viviendo como lo hacen hasta el momento, los de arriba, ayudados por sus lacayos en el escenario político, quieren prolongar esta democracia caduca, que ha respondido con asesinatos, prisión política, mutilaciones y humillaciones la decisión de transformar todo hasta que la Vida sea digna vivirla.

 

Huelga general prolongada, expresada en la movilización de miles, en cada una de las Poblaciones de Chile, así como ya se hizo el 18 de octubre de 2019, como lo hizo NO+TAG junto a l@s Poblador@s hace días, tomándose los pasajes, las calles, las avenidas, las autopistas, las carreteras, cerrando el paso a las mercancías y así golpear a los verdaderos dueños de la situación actual; los grupos económicos, las 7 familias d de Chile.

 

Este es un llamado a todas las personas, a las Organizaciones chicas, medianas y grandes del Campo Popular para concentrar todas las fuerzas, luchas por todas las demandas en un momento sincronizado para así golpear a quienes impiden la felicidad de millones.

 

FUERA PIÑERA AHORA Y TODO ESTA FALSA DEMOCRACIA.

A DESATAR LA ESPERANZA A TRAVÉS DE LA HUELGA GENERAL POPULAR.

A TOMAR LA VIDA POR ASALTO.

NADA NI NADIE ESTÁ OLVIDADO, A LAS NUESTRAS Y A LOS NUESTROS, CAÍDOS DESDE EL 11 DE SEPTIEMBRE DE 1973 SE LES RECUERDA LUCHANDO Y OCUPANDO SU LUGAR, RETOMANDO SU PROYECTO POLÍTICO.

 

Colectivo Libertad Copiapó.

Brigada de Propaganda MIR Luis Alberto Barra García.

Juan Abarca González, luchador social anticapitalista.

 

Agosto 26 de 2021


lunes, 23 de agosto de 2021

CHILE: 10 DE SEPTIEMBRE DE 2021 A DESATAR LA ESPERANZA A TRAVÉS DE LA HUELGA GENERAL POPULAR.

VIERNES 10 DE SEPTIEMBRE 2021: A DESATAR LA HUELGA GENERAL POPULAR. A GOLPEAR EL CORAZÓN DE LA DOMINACIÓN PATRONAL.

 

A unir todos los sueños, a unir todas las fuerzas, a unir todas las voluntades, a unir todas las demandas, a unir todas las luchas: A UNIRNOS PARA VENCER.

 

Una de las características inherentes y esenciales del capitalismo es su desarrollo desigual y combinado, y ese rasgo distintivo puede constatarse meridianamente hoy en Chile. Millones y millones de chilenos y chilenas, que se encontraban en condiciones de penuria anteriores a la pandemia, ahora, a raíz del flagelo sanitario, simplemente se ven arrastrados a la miseria: el Banco Central (BC) informa que en el 2º semestre de 2020, en los quintiles 1 a 4, los hogares con menores ingresos aumentaron entre un 50 y 72% y que inclusive en el 5, del 20% más rico, ello afectó a un 40%; además, en dicho lapso, la deuda total de los hogares chilenos alcanzó el 75,4% de sus ingresos disponibles, afectando preferentemente a los quintiles más pobres; finalmente, añadamos que según el FMI y el BM 2,6 millones de chilenos terminaron 2020 cayendo a una condición de vulnerabilidad. Lo anterior contrasta radicalmente con lo que sucede con los grandes grupos del capital monopólico-financiero, los cuales, en lo que va de pandemia, han visto aumentadas sus utilidades en un 73% (Forbes). A modo de ejemplos: el grupo Luksic, en la junta de accionistas de su matriz Quiñenco, aprobó un reparto que para dicha familia significará percibir US$145,5 millones, provenientes de las ganancias de sus participaciones en Vapores, SM Saam, Nexans, CCU y Banco de Chile, entre otras; el grupo Matte, por su parte, participa mediante una serie de sociedades en CMPC, Colbún, Almendral (matriz de Entel), Bicecorp y Pasur, las cuales repartieron a las sociedades familiares US$245,28 millones. ¡Y los integrantes de estos grupos monopólicos representan menos del 0,01% de la población! (en 2019, según BCG-USA, sólo 140 ‘súperricos’ concentraban casi el 20% de la riqueza privada de Chile).

 

Sin duda que tales aberrantes situaciones nos reafirman que debe ser suprimida la propiedad privada de los medios y fuentes de producción e intercambio, pero entendemos que ello corresponde a un objetivo de largo alcance. Lo perentorio, ahora ya, es dar una respuesta concreta e inmediata ante la acuciante situación que afecta a la mayoría nacional, levantándose para ello la demanda de una Renta Básica Universal (RBU) que asegure un ingreso de, por lo menos, $700.000 para una familia de cuatro integrantes, para todas las pertenecientes a los quintiles 1 al 4 y hasta diciembre de 2021. ¿De dónde obtener los recursos? El Estado cuenta, por lo pronto, con tres fuentes para asegurar dicho monto: el Fondo de Estabilización Económica Social (FEES, que suma ingresos fiscales y del cobre), el que en 2020 sumó US$19 mil millones (Fundación Sol) y que en el periodo ha aumentado merced al alza del precio del rojo metal; la otra fuente es la deuda pública, que actualmente es de un 32,5% del PIB, la cual puede doblarse; y finalmente, la aplicación de impuestos al gran capital, nacional y extranjero, lo que incluye a los llamados ‘súperricos’, con valores cercanos al 30%, en forma permanente, tal como se hace en los países del centro del Sistema Capitalista Mundial (SCM). Por cierto, que otras vías para poder allegar más recursos para paliar la crisis socioeconómica son terminar con los incentivos que el Estado otorga a las grandes empresas (forestales, mineras, etc.); suprimir la exención tributaria por uso de petróleo que beneficia a la mafia de los camioneros, empresas de transporte, gran minería, etc.; finiquitar de una vez la elusión y evasión tributarias. Desde esta tribuna nos atrevemos a proponer que otro de los pilares para costear una RBU decente, por cierto que mientras el MP no logre imponer la nacionalización de todos nuestros recursos naturales, resultaría de la aplicación de un royalty minero ad valorem o escalonado (siguiendo a Theodore Panayotou, pero agregándole 2 peldaños más), como porcentaje de las ventas y de acuerdo al precio del cobre (también extensible al litio): 2% para un valor menor a 80 ctvs./US$ la libra; 5%, de 80 a 120; 10%, de 120 a 240; 15%, de 240 a 400; y 20% para más de 400, lo cual supera el miserable 3% que tímidamente se discute hoy en el Congreso. Recordemos que el royalty es una regalía que debe pagar quien explota un recurso, generalmente no renovable, de un país.

¡A LA HUELGA GENERAL POPULAR YA!

Nos prometieron que legislarían un impuesto a los ricos de Chile y como siempre terminamos pagando la crisis económica y sanitaria l@s de abajo.

El ejemplo protagonizado por NO+TAG en conjunto con Poblador@s señalan el camino para implementar la HUELGA GENERAL POPULAR: Copar todos los pasajes, calles, avenidas, autopistas, carreteras de Chile para impedir el paso de las mercancías, que son el oxígeno y la sangre de la dominación patronal. Es la continuación de lo iniciado el 18 de octubre de 2019.

Y a la pregunta de ¿quién convoca? La respuesta es simple: Convocan todas y todos quienes ya comprendieron y asumen que el camino de la liberación humana y social se logra en las calles. Convocan todos quienes quieran continuar lo iniciado el 18 de octubre de 2019 y sepultar en forma definitiva esta falsa democracia que sólo defiende los intereses de los dueños de Chile, una falsa democracia que se ahoga en sus propios eventos electorales y con una cocina constitucional impotente en su sometimiento a la ley 21,200 y sus 2/3 y el respeto a los tratados internacionales.

10 de septiembre de 2021, huelga general popular. A sumar voluntades. A organizar el descontento. A luchar HASTA QUE LA VIDA SEA DIGNA VIVIRLA y fuera Piñera ahora, juicio y castigo a esta falsa democracia y a quienes la defienden a través de querer que se respete y crea en lo electoral como forma de solución de los problemas estructurales de Chile.

 

BRIGADA DE PROPAGANDA MIR LUIS ALBERTO BARRA GARCÍA.

AGOSTO DE 2021.

sábado, 14 de agosto de 2021

AL PASO DE LUCIANO CRUZ AGUAYO: EL MIR CUMPLE 56 AÑOS DE LUCHA

AL PASO DE LUCIANO CRUZ AGUAYO

         15 de agosto de 1965.  Chile ya no sería el mismo.  Por segunda vez, en nuestra Historia, se establece que sólo la lucha, franca, directa, armada, en contra de la burguesía, la patronal, criolla e imperialista, posibilita la construcción de la sociedad Socialista, estructurada en el Poder Popular.  La primera vez, fue el heroico pueblo-nación Mapuche, que prolonga su Resistencia hasta el minuto.

15 de agosto de 1965, cristalizaba la Izquierda Revolucionaria en Chile, la Izquierda de nuevo tipo.

15 de agosto de 1965.  La unidad de diversas voluntades, que provienen desde la Izquierda Tradicional y desde una Izquierda con posiciones revolucionarias, que transitan por una lectura vivificante, fresca, adecuadas a nuestra realidad, del creador del Ejército Rojo.  Además, voluntades Libertarias, que aportan la impronta antiburocrática, que apuntan hacia una organización plenamente democrática, alegre, desmarcada de la rigidez de los partidos hegemónicos de la izquierda electorera.  Por último, pero no menor, los Trabajadores, expresados en sindicalistas de clase, insobornables ante el Estado de Compromiso imperante.  Nos referimos a Clotario Blest y Humberto Valenzuela.  Lo último, echa por tierra la crítica, proveniente desde el reformismo, de que el MIR “no es más que un movimiento compuesto por estudiantes pequeños burgueses, que juegan a la revolución”.

 

         15 de agosto de 1965.  Se rompe el inmovilismo teórico, impuesto por los “intelectuales orgánicos” del reformismo.  Se profundiza la investigación de la formación social chilena.  La conquista hispana NO TUVO UN CARÁCTER FEUDAL, como lo señala la tradición reformista, sino que tuvo un carácter capitalista, de un capitalismo deformado, con una lumpenburguesía, que jamás fue “nacional” y por lo tanto nunca ha sido progresista y menos capaz de llevar a cabo una revolución democrático-burguesa.  Por lo tanto, el carácter de nuestra Revolución debe ser de carácter permanente e ininterrumpido.  Los aportes teóricos del MIR, luego se expresarán en la tipificación del Estado de excepción impuesto tras el golpe militar del 11 de septiembre de 1973: Se trató de una dictadura militar y no de un fascismo del nuevo tipo, y menos de un bonapartismo.  Además, se logró establecer que era una dictadura militar subordinada a la fracción monopólico-financiera, hegemónica del bloque en el poder.  Estos aportes teóricos han sido abandonados por las nuevas generaciones de la rojinegra.  Hoy, se habla de “neoliberalismo”, repitiendo la misma cantinela que entrega el reformismo, que convoca a una lucha “antineoliberal”, cuando de lo que se trata es luchar en contra del capitalismo inserto en la segunda fase del imperialismo, fase abierta entre 1980-1990, que asimismo señalaba el Maestro Luis Vitale, a quien le debemos la declaración de principios aprobada el 15 de agosto de 1965 y otros documentos fundamentales del Partido.

 

         15 de agosto de 1965.  El MIR incorpora a la alianza revolucionaria de clases a los POBRES DEL CAMPO Y LA CIUDAD (las minas y los puertos, como rectificó el Maestro Vitale).  Con ello, se ampliaba el espectro de las fuerzas motrices de la Revolución.  Se incorporan los cristianos y católicos a la lucha de liberación nacional y social.  Se establecen lazos con los Mapuche y los campesinos sin tierra, con los sin casa, el estudiante pasa de la sala de clases a la lucha de clases.  Hoy, debido al reflujo de la lucha de clases, se vuelve a la eterna discusión de que si son o no los trabajadores u otros el sujeto histórico de la Revolución.  Ante ese nudo gordiano, expresamos: todo aquél o aquella, que siendo explotado u oprimido, y que asumiendo concientemente esa condición, adopte una posición de lucha y combate en contra del sistema de dominación capitalista, debe ser parte de las filas de la Revolución Socialista.

 

         15 de agosto de 1965.  Una nueva generación de cuadros revolucionarios.  Agitadores, pensadores, combatientes.  Una camada de mujeres y hombres, dispuestos a hacer y vivir la Revolución, con una valentía y osadía admirables.  Hombres y mujeres, alegres, subversivos, pletóricos de sueños, encarnando en sí mismos el proyecto, la “Idea” como dicen los Camaradas anarquistas.

 

         1987, marca la diáspora de uno de los referentes de la Izquierda Revolucionaria.  Ello, coincide con la segunda derrota del Movimiento Popular, que podemos situar en 1986.  Luego, desde 1990 hasta hoy, asistimos a un período en donde de a poco se ha ido remontando la crisis de los que queremos derribar el capitalismo.  Ciertamente, son esfuerzos aislados, preñados por la desconfianza, la apatía y por sobre todo, aplacados por los formidables mecanismos de dominación social establecidos por la burguesía.

 

         Sin embargo, la extensa familia mirista, la inagotable cultura mirista, l@s del Tres Letras desde el 18 de octubre de 2019 pueden apreciar como se vuelve al cauce histórico de vivir y hacer los cambios fundamentales, desde lo simple a lo complejo, desde el cacerolazo, las velatones, las barricadas, avanzando a la huelga general popular, construyendo el Pliego de los Pueblos, l@s Trabajador@s, l@s Explotad@s, instalando el Poder Popular como forma de gobierno local, mandando a la cresta a los electoralistas de toda laya, incluso los que se apellidan “Pueblo” cuando en realidad son parte de la injusticia e impunidad de estos últimos 32 años, validando 47 años de hegemonía burguesa.   Como dijo una antigua militante del MIR tras el alzamiento popular: “podemos dormir tranquilos.  Una generación de relevo se ha hecho presente”.

 

            Porque en la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios, ACES, se aprecia una cantera de nuevos Luciano Cruz Aguayo, insobornables, incansables luchadores, dando la cara y moviendo al conjunto del Pueblo.

 

         A todos y todas, les queremos enviar un mensaje de aliento y que retomen la senda de Luciano Cruz Aguayo, el líder de siempre, el que imprimió una nueva forma de hacer política, con el corazón, con el pensamiento, con audacia.

 

BRIGADA DE PROPAGANDA MIR LUIS ALBERTO BARRA GARCÍA.

AGOSTO DE 2021.