Espacio que busca contribuir a la creación del instrumento político revolucionario en Chile, el cual, retomando el proyecto político e ideológico de la Declaración de Principios del MIR (del 15 de agosto de 1965) y rechazando lo electoral y otros falsos atajos en la lucha de clases, contribuya a destruir el poder de los ricos y su reino de la necesidad, para avanzar hacia el Socialismo como primera fase de la Sociedad sin Clases
Mostrando entradas con la etiqueta 11 de septiembre de 1973. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta 11 de septiembre de 1973. Mostrar todas las entradas
sábado, 5 de septiembre de 2020
ARICA: ASAMBLEA LAUCA Y COLECTIVO KILTRAS ANUNCIAN UN 11 COMBATIVO Y POPULAR
viernes, 26 de junio de 2020
LA DIGNIDAD DE CHILE SE LLAMA Y SE LLAMARÁ SIEMPRE SALVADOR ALLENDE
CHILE
Y SALVADOR ALLENDE:
4 DE SEPTIEMBRE 1970 - 4 DE SEPTIEMBRE 2020
4 DE SEPTIEMBRE DE 1970: UNA NUEVA ESPERANZA RECORRIÓ LOS CAMPOS
Y LAS CIUDADES DE CHILE (MIGUEL ENRÍQUEZ, en Lota, ante la presentación de
candidatos del FTR a la CUT)
Cerca ya de 50 años atrás, en nuestro país,
mediante el sufragio universal, la coalición de partidos de izquierda
tradicional, la Unidad Popular, obtuvo la primera mayoría relativa, lo que le
permitía aspirar, seriamente, a disponer del aparato ejecutivo, cúspide del
Gobierno en Chile debido a su carácter presidencialista, consagrado en la Carta
Fundamental de 1925.
Sin embargo, el triunfo de la UP no se
debió sólo al concurso de los votos que, con esperanza, depositaron obreros,
campesinos, los pobres, la pequeña burguesía comprometida con los cambios
sociales, en las urnas. De igual modo,
influye el error de cálculo de la burguesía, que divide en dos sus candidaturas. Una que propone finalizar con el modelo
nacional-desarrollista y otro que postula su relanzamiento.
Recordemos, que el modelo de
crecimiento hacia adentro o nacional-desarrollismo o capitalismo paternalista,
estaba en franca descomposición desde 1955.
No se había generado un mercado interno de peso y el imperialismo había
consolidado sus posiciones en las áreas más dinámicas de la industria, además
de la propiedad del cobre en manos gringas.
Importante es señalar, que los intensos grados de concentración de la
industria en Chile, iniciados en la década de los ’50, fue un fenómeno
económico estudiado por el Carerraja Ricardo Lagos, a través de un texto que
finalizaba con la petición de la socialización de los medios y fuentes de la
producción (nosotros los de ayer ya no somos los mismos).
El Gobierno de la Unidad Popular, en
sus mil días de existencia, avanzó en el compromiso establecido en las 40
medidas de su Programa. Nacionalizó el
cobre y las riquezas naturales. Expropió
algunas industrias y profundizó la Reforma Agraria. Por otra parte, devolvió tierras al
Pueblo-Nación Mapuche.
Hito fundamental del período 1970-1973,
fue el proceso de generación de embriones de Poder Popular, que si bien no era
alentado desde el Gobierno, por lo menos su sola existencia potenciaba. Ese Poder, se expresó en la acción directa, a
través de tomas de terreno, fábricas, fundos, liceos y universidades. Hacia 1973, el proyecto estratégico pasaba
por la construcción de los Comandos Comunales y Comandos Provinciales.
Si bien, la UP estaba hegemonizada por
sectores Reformistas, su sola existencia potenciaba el quehacer de los otros
sectores, los que buscaban la construcción del Socialismo por los caminos que
ya habían trazado otros pueblos.
El golpe militar de 1973, viene a
resolver el conflicto de clase planteado.
El Movimiento Popular ya estaba cuestionando las bases del sistema de
dominación capitalista, “los rotos le estaban tocando el potito a la
legalidad”.
La burguesía monopólico-financiera,
generada en la década de los ’50 en Chile, apoyada por el Imperialismo,
básicamente norteamericano, desata la violencia extrema, utilizando a las FFAA,
su instrumento de fuerza monopólica, para derrocar un Gobierno que era un mal ejemplo
para sus vecinos.
Se instala una Dictadura Militar,
subordinada a la burguesía monopólico-financiera, que hegemoniza al bloque en
el poder. Su proyecto histórico pasa por
modernizar Chile, convertirlo en una gran bodega, asumiendo un modelo de
crecimiento hacia fuera, basado en las ventajas comparativas.
El imperialismo, que se fortalece luego
de la crisis de los ’70, caminaba hacia su Segunda Fase, la que se acelera con
el fin del Socialismo este-europeo.
Chile, no era más que un peón dentro de esa estrategia, que en América
Latina necesitó de dictaduras, para luego pasar a democracias de baja
intensidad o democracias gorilas.
Lo sucedido el 11 de septiembre de
1973, nos debe hacer entender que los caminos son otros, que son más largos,
que debemos educar y educarnos en la experiencia, en la memoria dura, que nos
fortalece. No podemos caer en el mismo
sendero. Por eso, cada paso que demos,
por diminuto que sea, debe estar encauzado en la construcción de un Poder
Popular que aplaste a la reacción, en todos los planos.
Sin caer en las explicaciones
históricas a “lo nariz de Cleopatra”, que busca explicar los procesos
históricos en las famosas individualidades, es necesario detenerse en el
Compañero Salvador Allende.
El Compañero Salvador Allende, vivió
toda su vida enmarcado en los rigurosos límites de las políticas
reformistas. Sin embargo, su último día
de vida, lo vivió con intensidad, como lo viviría un Revolucionario. Su ejemplo inmortal, su impecable trayectoria
política, su vida entregada a mejorar la calidad de vida de trabajadores,
campesinos, mujeres y niños, lo elevan por sobre la actual podredumbre, donde
no existe política, sino que plena farándula.
Y en este gesto inmortal reside la respuesta a cuando nos preguntan por
qué le rendimos homenaje a un hombre que vivió toda su vida como un reformista
y confiando siempre en el camino electoral.
Sabemos que el camino o vía electoral ya no sirve, jamás ha servido a
los intereses populares. Otro es el
camino.
Algunos, lo convierten en icono del
Reformismo. Otros, le endosan la causa
de la derrota del Movimiento Popular.
Los más, lo esconden, pues saben que es un peligro, ya que agita esa
memoria rebelde, que se expresa en cada acción anticapitalista.
El sistema de dominación capitalista
nos lleva la delantera. Nosotros,
dispersos, cuidando la “parcelita”, tratando de imponer nuestros puntos de
vista. Mientras tanto, los que viven y
sufren la explotación, no encuentran los canales por donde poder expresar el
legítimo descontento.
Algunos apuestan a lo social, no
contaminándolo con lo político. Otros
apuestan a la politización de lo social.
Algunos apuestan a la fuerza social revolucionaria. Otros, apuestan a lo electoral. Otros, apuestan al camino autónomo, fuera del
espacio de la legalidad burguesa. Unos
apuestan al formato ochentero, otros privilegian la protesta en los centros
cívicos. Y así, un sinnúmero de
variantes, luego de la Segunda Derrota del Movimiento Popular signada en 1986,
cuyos efectos son notorios todavía.
Nuestro principal objetivo, hoy, es
despertar al dormido, que a veces somos nosotros, para luego pasar a su
organización. Recordemos que todavía no
remontamos la desarticulación del Campo Popular, que debe estructurarse tras la
defensa de todas las demandas, todas las luchas, todos los sueños. Lo que viene después todos lo
pergeñamos. Pese a todo, la primera
tarea, que es de esfuerzo, tenacidad, perseverancia, es a la que debemos
abocarnos en lo inmediato. Vivimos
todavía un período de reflujo de la lucha de clases, en donde incluso hacer
política o prácticas primarias, pasan por políticas revolucionarias. Es más que evidente que los Trabajadores y
las Trabajadoras, la pequeña burguesía, todavía siguen atrapados bajo las
“delicias del capitalismo”, pagaderos en módicas cuotas mensuales.
Y como lo señaló Nano Stern “Víctor Jara
no militaría hoy en el PC”[1],
asimismo Salvador Allende no estaría militando en el Partido Socialista. Sabemos que el Partido Socialista y el
Partido Comunista ya son parte del Bloque Político de Estado, el que le hace el
trabajo al Bloque en el Poder en el escenario político. El PS y el PC trabajan, desde hace ya tiempo,
con el Partido Demócrata Cristiano, promotor del golpe de Estado del 11 de
septiembre de 1973.
Hace casi 50 años, los Pueblos y los
Trabajadores, fueron a las elecciones, pensando en que ese camino abriría las
condiciones al Socialismo. Pensando en
que la burguesía, la patronal, respetaría la decisión mayoritaria. Sabemos cómo concluyó esa experiencia.
De todos y todas, depende que no se
vuelva a repetir.
¡SÓLO LA LUCHA, LA FUERZA MATERIAL Y NUESTRA UNIDAD NOS HARÁ
LIBRES!
¡NUESTRO MEJOR HOMENAJE A LOS COMPAÑEROS Y COMPAÑERAS CAIDOS EN
COMBATE EN POS DEL SOCIALISMO, ES REEMPLAZARLOS EN ESA LUCHA!
BRIGADA DE PROPAGANDA MIR
LUIS BARRA GARCÍA
JUNIO
26 DE 2020
sábado, 14 de septiembre de 2019
11 DE SEPTIEMBRE DE 2019: DISCURSO DEL ZONAL NORTE DE LA COORDINADORA NACIONAL DEL MIR
Discurso del
Dirigente del Zonal Norte de la Coordinadora Nacional del MIR.
COMPAÑERO EMILIO
CALLE.
“Compañeras y Compañeros:
Hace 46 años el
imperialismo, la patronal criolla, unidos a los partidos políticos de derecha y
el partido demócrata cristiano, hicieron trizas, destrozaron, mutilaron, el
sueño de millones de avanzar hacia formas superiores de vida.
El programa de la
Unidad Popular, se caracterizó por ser un avance concreto en todos los ámbitos.
En su avance, el gobierno popular atacó los intereses de los dueños de Chile,
como por ejemplo nacionalizando el cobre y todos los recursos naturales,
permitiendo con eso pensar en la independencia económica. Por otro lado, la
sola existencia de un gobierno que se proponía construir el socialismo a través
de mecanismo legales, permitió el impulso de formas de Poder Popular concretas,
como los Cordones Industriales, los Comandos Comunales y los Comandos
Provinciales, que se convirtieron en embriones, gérmenes de un nuevo Poder.
Durante 3 años,
millones se movilizaron, se produjeron la toma y ocupaciones de fábricas, de
los campos, por primera vez en nuestro país la participación era real. Se creó
la percepción de que era posible la construcción de una nueva sociedad capaz de
fundar a las mujeres y hombres nuev@s.
Sin embargo, la
reacción al ver que el gobierno popular contaba con un amplio apoyo y que sus
intereses estaban afectados, decidió que la única forma de detener el avance de
las mayorías era la brutal y asesina forma del golpe de estado, utilizando a
las fuerzas armadas para ese fin.
Lamentablemente, ni
la Unidad Popular ni el MIR fueron capaces de construir el poder material capaz
de no sólo detener el golpismo, sino que de pasar a la ofensiva y liquidar el
poder de la patronal.
Esta estratégica
deficiencia se pagó caro, expresado en el asesinato y desaparición de miles y
miles de Compañeras y Compañeros.
Luego del 11 de septiembre
de 1973 la Dictadura Militar se convirtió en la junta militar del sector monopólico
financiero de la burguesía, generando una institucionalidad expresada en ls
constitución política de 1980, la que se mantiene y se respeta hasta el
momento.
Desde el 11 de
marzo de 1990, es esa legalidad la gobierna en Chile, por más camuflaje y
arreglos que se quieran expresar.
Primero fueron los
milicos, ahora son los civiles, milicos y civiles perros lacayos del conjunto
de la patronal.
Todo sigue en pie.
Tenemos un mundo
que cambiar y la lección debe ser aprendida y asumida.
Y no existe otro
camino que el enfrentamiento clase contra clase, en donde no existen atajos. No
se puede seguir bebiendo espejismo desde la aguja que se muestra como un
sufragio.
Si de verdad
queremos rendir un homenaje a nuestras Compañeras a nuestros Compañeros tenemos
que expresar a los Pueblos y las trabajadores y trabajadores que no solo es el
camino es la revolución social.
Nuestro de deber es
retomar el proyecto político de los revolucionarios y vencer.
Quien no estudia la
dura proclama de la pólvora está condenado a preparar una nueva masacre. El
camino no es fácil, nunca ha sido fácil. Estamos en el tiempo de la preparación,
de despertar al dormido, de la agitación y la propaganda, pero el SUR debe
estar claro.
Las Compañeras y
Compañeros mueren de muerte definitiva sólo si los vamos olvidando, si vamos
aflojando, sino asumimos que nuestro esfuerzo depende ser los artesanos de
nuestras propias vidas y arribar el Socialismo fase previa a la sociedad sin
clases.
Nuestro más
profundo homenaje al Compañero Presidente Salvador Allende, quien vivió toda su
vida política como un reformista de tomo a lomo, pero supo rendir cara su vida
como sólo lo sabe hacer un Revolucionario.
PUEBLO
CONCIENCIA FUSIL
PATRIA
O MUERTE,
VENCEREMOS.
COORDINADORA
NACIONAL DEL MIR
8 DE SEPTIEMBRE DE
2019.
sábado, 31 de agosto de 2019
SEPTIEMBRE LLEVA TU ROSTRO COMPAÑERO SALVADOR ALLENDE...LA LUCHA SIGUE.
CHILE Y SALVADOR ALLENDE: 4 DE SEPTIEMBRE 1970 - 4
DE SEPTIEMBRE 2019
4 DE
SEPTIEMBRE DE 1970: UNA NUEVA ESPERANZA RECORRIÓ
LOS CAMPOS Y LAS CIUDADES DE CHILE (MIGUEL ENRÍQUEZ)
Hace exactamente 49 años atrás, en
nuestro país, mediante el sufragio universal, la coalición de partidos de
izquierda tradicional, la Unidad Popular, obtuvo la primera mayoría relativa,
lo que le permitía aspirar, seriamente, a disponer del aparato ejecutivo,
cúspide del Gobierno en Chile debido a su carácter presidencialista, consagrado
en la Carta Fundamental de 1925.
Sin embargo, el triunfo de la UP no se
debió sólo al concurso de los votos que, con esperanza, depositaron obreros, campesinos,
los pobres, la pequeña burguesía comprometida con los cambios sociales, en las
urnas. De igual modo, influye el error
de cálculo de la burguesía, que divide en dos sus candidaturas. Una que propone finalizar con el modelo
nacional-desarrollista y otro que postula su relanzamiento.
Recordemos, que el modelo de
crecimiento hacia adentro o nacional-desarrollismo o capitalismo paternalista,
estaba en franca descomposición desde 1955.
No se había generado un mercado interno de peso y el imperialismo había
consolidado sus posiciones en las áreas más dinámicas de la industria, además
de la propiedad del cobre en manos gringas.
Importante es señalar, que los intensos grados de concentración de la
industria en Chile, iniciados en la década de los ’50, fue un fenómeno
económico estudiado por el Carerraja Ricardo Lagos, a través de un texto que
finalizaba con la petición de la socialización de los medios y fuentes de la
producción (nosotros los de ayer ya no somos los mismos).
El Gobierno de la Unidad Popular, en
sus mil días de existencia, avanzó en el compromiso establecido en las 40
medidas de su Programa. Nacionalizó el
cobre y las riquezas naturales. Expropió
algunas industrias y profundizó la Reforma Agraria. Por otra parte, devolvió tierras al
Pueblo-Nación Mapuche.
Hito fundamental del período 1970-1973,
fue el proceso de generación de embriones de Poder Popular. Ese Poder, se expresó en la acción directa, a
través de tomas de terreno, fábricas, fundos, liceos y universidades. Hacia 1973, el proyecto estratégico pasaba
por la construcción de los Comandos Comunales y Comandos Provinciales.
Si bien, la UP estaba hegemonizada por
sectores Reformistas, su sola existencia potenciaba el quehacer de los otros
sectores, los que buscaban la construcción del Socialismo por los caminos que
ya habían trazado otros pueblos.
El golpe militar de 1973, viene a
resolver el conflicto de clase planteado.
El Movimiento Popular ya estaba cuestionando las bases del sistema de
dominación capitalista, “los rotos le estaban tocando el potito a la
legalidad”.
La burguesía monopólico-financiera,
generada en la década de los ’50 en Chile, apoyada por el Imperialismo,
básicamente norteamericano, desata la violencia extrema, utilizando a las FFAA,
su instrumento de fuerza monopólica, para derrocar un Gobierno que era un mal
ejemplo para sus vecinos.
Se instala una Dictadura Militar,
subordinada a la burguesía monopólico-financiera, que hegemoniza al bloque en
el poder. Su proyecto histórico pasa por
modernizar Chile, convertirlo en una gran bodega, asumiendo un modelo de
crecimiento hacia fuera, basado en las ventajas comparativas. Proyecto que se despliega hasta hoy
(esta tesis se contrapone con quienes tipifican al capitalismo chileno y
mundial como “neoliberal”: ni en Chile ni en el mundo existe la
librecompetencia, el libremercado, no existen los precios de equilibrio ni los
mercados perfectos, ES TAN SIMPLE COMO VIVIR LA REALIDAD).
El imperialismo, que se fortalece luego
de la crisis de los ’70, caminaba hacia su Segunda Fase, la que se acelera con
el fin del Socialismo este-europeo.
Chile, no era más que un peón dentro de esa estrategia, que en América
Latina necesitó de dictaduras, para luego pasar a democracias de baja
intensidad o democracias gorilas.
Lo sucedido el 11 de septiembre de
1973, nos debe hacer entender que los caminos son otros, que son más largos,
que debemos educar y educarnos en la experiencia, en la memoria dura, que nos
fortalece. No podemos caer en el mismo
sendero. Por eso, cada paso que demos,
por diminuto que sea, debe estar encauzado en la construcción de un Poder
Popular que aplaste a la reacción, en todos los planos.
Sin caer en las explicaciones
históricas a “lo nariz de Cleopatra”, que busca explicar los procesos
históricos en las famosas individualidades, es necesario detenerse en el
Compañero Salvador Allende.
El Camarada Salvador, vivió toda su
vida enmarcado en los rigurosos límites de las políticas reformistas. Sin embargo, su último día de vida, lo vivió
con intensidad, como lo viviría un Revolucionario. Su ejemplo inmortal, su impecable trayectoria
política, su vida entregada a mejorar la calidad de vida de trabajadores, campesinos,
mujeres y niños, lo elevan por sobre la actual podredumbre, donde no existe
política, sino que plena farándula.
Algunos, lo convierten en icono del
Reformismo. Otros, le endosan la causa
de la derrota del Movimiento Popular.
Los más, lo esconden, pues saben que es un peligro, ya que agita esa
memoria rebelde, que se expresa en cada acción anticapitalista.
El sistema de dominación capitalista
nos lleva la delantera. Nosotros,
dispersos, cuidando la “parcelita”, tratando de imponer nuestros puntos de
vista. Mientras tanto, los que viven y
sufren la explotación, no encuentran los canales por donde poder expresar el
legítimo descontento.
Algunos apuestan a lo social, no
contaminándolo con lo político. Otros
apuestan a la politización de lo social.
Algunos apuestan a la fuerza social revolucionaria. Otros, apuestan a lo electoral. Otros, apuestan al camino autónomo, fuera del
espacio de la legalidad burguesa. Unos
apuestan al formato ochentero, otros privilegian la protesta en los centros
cívicos. Y así, un sinnúmero de
variantes, luego de la Segunda Derrota del Movimiento Popular signada en 1986,
cuyos efectos son notorios todavía.
Nuestro principal objetivo, hoy, es
despertar al dormido, que a veces somos nosotros, para luego pasar a su
organización. Recordemos que todavía no
remontamos la desarticulación del Campo Popular, que debe estructurarse tras la
defensa de todas las demandas, todas las luchas, todos los sueños. Lo que viene después todos lo
pergeñamos. Pese a todo, la primera
tarea, que es de esfuerzo, tenacidad, perseverancia, es a la que debemos
abocarnos en lo inmediato. Vivimos
todavía un período de reflujo de la lucha de clases, en donde incluso hacer
política o prácticas primarias, pasan por políticas revolucionarias. Es más que evidente que los Trabajadores y
las Trabajadoras, la pequeña burguesía, todavía siguen atrapados bajo las
“delicias del capitalismo”, pagaderos en módicas cuotas mensuales.
Hace exactamente 49 años, los Pueblos y
los Trabajadores, fueron a las elecciones, pensando en que ese camino abriría
las condiciones al Socialismo, pensando en que la burguesía, la patronal,
respetaría la decisión mayoritaria.
Sabemos cómo concluyó esa experiencia.
De todos y todas, depende que no se
vuelva a repetir.
¡SÓLO LA LUCHA Y NUESTRA UNIDAD, FORJANDO FUERZA
SOCIAL-POLÍTICA-MATERIAL NOS HARÁ LIBRES!
¡NUESTRO
MEJOR HOMENAJE A LOS COMPAÑEROS Y COMPAÑERAS CAIDOS EN COMBATE EN POS DEL
SOCIALISMO, ES REEMPLAZARLOS EN ESA LUCHA!
COORDINADORA
NACIONAL DEL MOVIMIENTO DE IZQUIERDA REVOLUCIONARIA MIR
AGOSTO 31 DE 2019
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



