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viernes, 26 de junio de 2020

LA DIGNIDAD DE CHILE SE LLAMA Y SE LLAMARÁ SIEMPRE SALVADOR ALLENDE


CHILE Y SALVADOR ALLENDE: 4 DE SEPTIEMBRE 1970 - 4 DE SEPTIEMBRE 2020

4 DE SEPTIEMBRE DE 1970: UNA NUEVA ESPERANZA RECORRIÓ LOS CAMPOS Y LAS CIUDADES DE CHILE (MIGUEL ENRÍQUEZ, en Lota, ante la presentación de candidatos del FTR a la CUT)

       Cerca ya de 50 años atrás, en nuestro país, mediante el sufragio universal, la coalición de partidos de izquierda tradicional, la Unidad Popular, obtuvo la primera mayoría relativa, lo que le permitía aspirar, seriamente, a disponer del aparato ejecutivo, cúspide del Gobierno en Chile debido a su carácter presidencialista, consagrado en la Carta Fundamental de 1925.

        Sin embargo, el triunfo de la UP no se debió sólo al concurso de los votos que, con esperanza, depositaron obreros, campesinos, los pobres, la pequeña burguesía comprometida con los cambios sociales, en las urnas.  De igual modo, influye el error de cálculo de la burguesía, que divide en dos sus candidaturas.  Una que propone finalizar con el modelo nacional-desarrollista y otro que postula su relanzamiento.

        Recordemos, que el modelo de crecimiento hacia adentro o nacional-desarrollismo o capitalismo paternalista, estaba en franca descomposición desde 1955.  No se había generado un mercado interno de peso y el imperialismo había consolidado sus posiciones en las áreas más dinámicas de la industria, además de la propiedad del cobre en manos gringas.  Importante es señalar, que los intensos grados de concentración de la industria en Chile, iniciados en la década de los ’50, fue un fenómeno económico estudiado por el Carerraja Ricardo Lagos, a través de un texto que finalizaba con la petición de la socialización de los medios y fuentes de la producción (nosotros los de ayer ya no somos los mismos).

        El Gobierno de la Unidad Popular, en sus mil días de existencia, avanzó en el compromiso establecido en las 40 medidas de su Programa.  Nacionalizó el cobre y las riquezas naturales.  Expropió algunas industrias y profundizó la Reforma Agraria.  Por otra parte, devolvió tierras al Pueblo-Nación Mapuche.

        Hito fundamental del período 1970-1973, fue el proceso de generación de embriones de Poder Popular, que si bien no era alentado desde el Gobierno, por lo menos su sola existencia potenciaba.  Ese Poder, se expresó en la acción directa, a través de tomas de terreno, fábricas, fundos, liceos y universidades.  Hacia 1973, el proyecto estratégico pasaba por la construcción de los Comandos Comunales y Comandos Provinciales.

        Si bien, la UP estaba hegemonizada por sectores Reformistas, su sola existencia potenciaba el quehacer de los otros sectores, los que buscaban la construcción del Socialismo por los caminos que ya habían trazado otros pueblos.

        El golpe militar de 1973, viene a resolver el conflicto de clase planteado.  El Movimiento Popular ya estaba cuestionando las bases del sistema de dominación capitalista, “los rotos le estaban tocando el potito a la legalidad”.

        La burguesía monopólico-financiera, generada en la década de los ’50 en Chile, apoyada por el Imperialismo, básicamente norteamericano, desata la violencia extrema, utilizando a las FFAA, su instrumento de fuerza monopólica, para derrocar un Gobierno que era un mal ejemplo para sus vecinos.

        Se instala una Dictadura Militar, subordinada a la burguesía monopólico-financiera, que hegemoniza al bloque en el poder.  Su proyecto histórico pasa por modernizar Chile, convertirlo en una gran bodega, asumiendo un modelo de crecimiento hacia fuera, basado en las ventajas comparativas.

        El imperialismo, que se fortalece luego de la crisis de los ’70, caminaba hacia su Segunda Fase, la que se acelera con el fin del Socialismo este-europeo.  Chile, no era más que un peón dentro de esa estrategia, que en América Latina necesitó de dictaduras, para luego pasar a democracias de baja intensidad o democracias gorilas.

        Lo sucedido el 11 de septiembre de 1973, nos debe hacer entender que los caminos son otros, que son más largos, que debemos educar y educarnos en la experiencia, en la memoria dura, que nos fortalece.  No podemos caer en el mismo sendero.  Por eso, cada paso que demos, por diminuto que sea, debe estar encauzado en la construcción de un Poder Popular que aplaste a la reacción, en todos los planos.

        Sin caer en las explicaciones históricas a “lo nariz de Cleopatra”, que busca explicar los procesos históricos en las famosas individualidades, es necesario detenerse en el Compañero Salvador Allende.

        El Compañero Salvador Allende, vivió toda su vida enmarcado en los rigurosos límites de las políticas reformistas.  Sin embargo, su último día de vida, lo vivió con intensidad, como lo viviría un Revolucionario.  Su ejemplo inmortal, su impecable trayectoria política, su vida entregada a mejorar la calidad de vida de trabajadores, campesinos, mujeres y niños, lo elevan por sobre la actual podredumbre, donde no existe política, sino que plena farándula.  Y en este gesto inmortal reside la respuesta a cuando nos preguntan por qué le rendimos homenaje a un hombre que vivió toda su vida como un reformista y confiando siempre en el camino electoral.  Sabemos que el camino o vía electoral ya no sirve, jamás ha servido a los intereses populares.  Otro es el camino.

        Algunos, lo convierten en icono del Reformismo.  Otros, le endosan la causa de la derrota del Movimiento Popular.  Los más, lo esconden, pues saben que es un peligro, ya que agita esa memoria rebelde, que se expresa en cada acción anticapitalista.

          El sistema de dominación capitalista nos lleva la delantera.  Nosotros, dispersos, cuidando la “parcelita”, tratando de imponer nuestros puntos de vista.  Mientras tanto, los que viven y sufren la explotación, no encuentran los canales por donde poder expresar el legítimo descontento.

          Algunos apuestan a lo social, no contaminándolo con lo político.  Otros apuestan a la politización de lo social.  Algunos apuestan a la fuerza social revolucionaria.  Otros, apuestan a lo electoral.  Otros, apuestan al camino autónomo, fuera del espacio de la legalidad burguesa.  Unos apuestan al formato ochentero, otros privilegian la protesta en los centros cívicos.  Y así, un sinnúmero de variantes, luego de la Segunda Derrota del Movimiento Popular signada en 1986, cuyos efectos son notorios todavía.

        Nuestro principal objetivo, hoy, es despertar al dormido, que a veces somos nosotros, para luego pasar a su organización.  Recordemos que todavía no remontamos la desarticulación del Campo Popular, que debe estructurarse tras la defensa de todas las demandas, todas las luchas, todos los sueños.  Lo que viene después todos lo pergeñamos.  Pese a todo, la primera tarea, que es de esfuerzo, tenacidad, perseverancia, es a la que debemos abocarnos en lo inmediato.  Vivimos todavía un período de reflujo de la lucha de clases, en donde incluso hacer política o prácticas primarias, pasan por políticas revolucionarias.  Es más que evidente que los Trabajadores y las Trabajadoras, la pequeña burguesía, todavía siguen atrapados bajo las “delicias del capitalismo”, pagaderos en módicas cuotas mensuales.

           Y como lo señaló Nano Stern “Víctor Jara no militaría hoy en el PC”[1], asimismo Salvador Allende no estaría militando en el Partido Socialista.  Sabemos que el Partido Socialista y el Partido Comunista ya son parte del Bloque Político de Estado, el que le hace el trabajo al Bloque en el Poder en el escenario político.  El PS y el PC trabajan, desde hace ya tiempo, con el Partido Demócrata Cristiano, promotor del golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973.

        Hace casi 50 años, los Pueblos y los Trabajadores, fueron a las elecciones, pensando en que ese camino abriría las condiciones al Socialismo.  Pensando en que la burguesía, la patronal, respetaría la decisión mayoritaria.  Sabemos cómo concluyó esa experiencia.

        De todos y todas, depende que no se vuelva a repetir.
 

¡SÓLO LA LUCHA, LA FUERZA MATERIAL Y NUESTRA UNIDAD NOS HARÁ LIBRES!

¡NUESTRO MEJOR HOMENAJE A LOS COMPAÑEROS Y COMPAÑERAS CAIDOS EN COMBATE EN POS DEL SOCIALISMO, ES REEMPLAZARLOS EN ESA LUCHA!


BRIGADA DE PROPAGANDA MIR LUIS BARRA GARCÍA

JUNIO 26 DE 2020

sábado, 14 de septiembre de 2019

11 DE SEPTIEMBRE DE 2019: DISCURSO DEL ZONAL NORTE DE LA COORDINADORA NACIONAL DEL MIR


Discurso del Dirigente del Zonal Norte de la Coordinadora Nacional del MIR.

COMPAÑERO EMILIO CALLE.

“Compañeras y Compañeros:

Hace 46 años el imperialismo, la patronal criolla, unidos a los partidos políticos de derecha y el partido demócrata cristiano, hicieron trizas, destrozaron, mutilaron, el sueño de millones de avanzar hacia formas superiores de vida.

El programa de la Unidad Popular, se caracterizó por ser un avance concreto en todos los ámbitos. En su avance, el gobierno popular atacó los intereses de los dueños de Chile, como por ejemplo nacionalizando el cobre y todos los recursos naturales, permitiendo con eso pensar en la independencia económica. Por otro lado, la sola existencia de un gobierno que se proponía construir el socialismo a través de mecanismo legales, permitió el impulso de formas de Poder Popular concretas, como los Cordones Industriales, los Comandos Comunales y los Comandos Provinciales, que se convirtieron en embriones, gérmenes de un nuevo Poder.

Durante 3 años, millones se movilizaron, se produjeron la toma y ocupaciones de fábricas, de los campos, por primera vez en nuestro país la participación era real. Se creó la percepción de que era posible la construcción de una nueva sociedad capaz de fundar a las mujeres y hombres nuev@s.

Sin embargo, la reacción al ver que el gobierno popular contaba con un amplio apoyo y que sus intereses estaban afectados, decidió que la única forma de detener el avance de las mayorías era la brutal y asesina forma del golpe de estado, utilizando a las fuerzas armadas para ese fin.
Lamentablemente, ni la Unidad Popular ni el MIR fueron capaces de construir el poder material capaz de no sólo detener el golpismo, sino que de pasar a la ofensiva y liquidar el poder de la patronal.
Esta estratégica deficiencia se pagó caro, expresado en el asesinato y desaparición de miles y miles de Compañeras y Compañeros.

Luego del 11 de septiembre de 1973 la Dictadura Militar se convirtió en la junta militar del sector monopólico financiero de la burguesía, generando una institucionalidad expresada en ls constitución política de 1980, la que se mantiene y se respeta hasta el momento.

Desde el 11 de marzo de 1990, es esa legalidad la gobierna en Chile, por más camuflaje y arreglos que se quieran expresar.

Primero fueron los milicos, ahora son los civiles, milicos y civiles perros lacayos del conjunto de la patronal.

Todo sigue en pie.

Tenemos un mundo que cambiar y la lección debe ser aprendida y asumida.
Y no existe otro camino que el enfrentamiento clase contra clase, en donde no existen atajos. No se puede seguir bebiendo espejismo desde la aguja que se muestra como un sufragio.
Si de verdad queremos rendir un homenaje a nuestras Compañeras a nuestros Compañeros tenemos que expresar a los Pueblos y las trabajadores y trabajadores que no solo es el camino es la revolución social.

Nuestro de deber es retomar el proyecto político de los revolucionarios y vencer.
Quien no estudia la dura proclama de la pólvora está condenado a preparar una nueva masacre. El camino no es fácil, nunca ha sido fácil. Estamos en el tiempo de la preparación, de despertar al dormido, de la agitación y la propaganda, pero el SUR debe estar claro.

Las Compañeras y Compañeros mueren de muerte definitiva sólo si los vamos olvidando, si vamos aflojando, sino asumimos que nuestro esfuerzo depende ser los artesanos de nuestras propias vidas y arribar el Socialismo fase previa a la sociedad sin clases.

Nuestro más profundo homenaje al Compañero Presidente Salvador Allende, quien vivió toda su vida política como un reformista de tomo a lomo, pero supo rendir cara su vida como sólo lo sabe hacer un Revolucionario.

PUEBLO CONCIENCIA FUSIL
PATRIA O MUERTE,
VENCEREMOS.

COORDINADORA NACIONAL DEL MIR
8 DE SEPTIEMBRE DE 2019.

sábado, 31 de agosto de 2019

SEPTIEMBRE LLEVA TU ROSTRO COMPAÑERO SALVADOR ALLENDE...LA LUCHA SIGUE.


CHILE Y SALVADOR ALLENDE: 4 DE SEPTIEMBRE 1970 - 4 DE SEPTIEMBRE 2019


4 DE SEPTIEMBRE DE 1970: UNA NUEVA ESPERANZA RECORRIÓ LOS CAMPOS Y LAS CIUDADES DE CHILE (MIGUEL ENRÍQUEZ)

       Hace exactamente 49 años atrás, en nuestro país, mediante el sufragio universal, la coalición de partidos de izquierda tradicional, la Unidad Popular, obtuvo la primera mayoría relativa, lo que le permitía aspirar, seriamente, a disponer del aparato ejecutivo, cúspide del Gobierno en Chile debido a su carácter presidencialista, consagrado en la Carta Fundamental de 1925.

        Sin embargo, el triunfo de la UP no se debió sólo al concurso de los votos que, con esperanza, depositaron obreros, campesinos, los pobres, la pequeña burguesía comprometida con los cambios sociales, en las urnas.  De igual modo, influye el error de cálculo de la burguesía, que divide en dos sus candidaturas.  Una que propone finalizar con el modelo nacional-desarrollista y otro que postula su relanzamiento.

        Recordemos, que el modelo de crecimiento hacia adentro o nacional-desarrollismo o capitalismo paternalista, estaba en franca descomposición desde 1955.  No se había generado un mercado interno de peso y el imperialismo había consolidado sus posiciones en las áreas más dinámicas de la industria, además de la propiedad del cobre en manos gringas.  Importante es señalar, que los intensos grados de concentración de la industria en Chile, iniciados en la década de los ’50, fue un fenómeno económico estudiado por el Carerraja Ricardo Lagos, a través de un texto que finalizaba con la petición de la socialización de los medios y fuentes de la producción (nosotros los de ayer ya no somos los mismos).

        El Gobierno de la Unidad Popular, en sus mil días de existencia, avanzó en el compromiso establecido en las 40 medidas de su Programa.  Nacionalizó el cobre y las riquezas naturales.  Expropió algunas industrias y profundizó la Reforma Agraria.  Por otra parte, devolvió tierras al Pueblo-Nación Mapuche.

        Hito fundamental del período 1970-1973, fue el proceso de generación de embriones de Poder Popular.  Ese Poder, se expresó en la acción directa, a través de tomas de terreno, fábricas, fundos, liceos y universidades.  Hacia 1973, el proyecto estratégico pasaba por la construcción de los Comandos Comunales y Comandos Provinciales.

        Si bien, la UP estaba hegemonizada por sectores Reformistas, su sola existencia potenciaba el quehacer de los otros sectores, los que buscaban la construcción del Socialismo por los caminos que ya habían trazado otros pueblos.

        El golpe militar de 1973, viene a resolver el conflicto de clase planteado.  El Movimiento Popular ya estaba cuestionando las bases del sistema de dominación capitalista, “los rotos le estaban tocando el potito a la legalidad”.

        La burguesía monopólico-financiera, generada en la década de los ’50 en Chile, apoyada por el Imperialismo, básicamente norteamericano, desata la violencia extrema, utilizando a las FFAA, su instrumento de fuerza monopólica, para derrocar un Gobierno que era un mal ejemplo para sus vecinos.

        Se instala una Dictadura Militar, subordinada a la burguesía monopólico-financiera, que hegemoniza al bloque en el poder.  Su proyecto histórico pasa por modernizar Chile, convertirlo en una gran bodega, asumiendo un modelo de crecimiento hacia fuera, basado en las ventajas comparativas.  Proyecto que se despliega hasta hoy (esta tesis se contrapone con quienes tipifican al capitalismo chileno y mundial como “neoliberal”: ni en Chile ni en el mundo existe la librecompetencia, el libremercado, no existen los precios de equilibrio ni los mercados perfectos, ES TAN SIMPLE COMO VIVIR LA REALIDAD).

        El imperialismo, que se fortalece luego de la crisis de los ’70, caminaba hacia su Segunda Fase, la que se acelera con el fin del Socialismo este-europeo.  Chile, no era más que un peón dentro de esa estrategia, que en América Latina necesitó de dictaduras, para luego pasar a democracias de baja intensidad o democracias gorilas.

        Lo sucedido el 11 de septiembre de 1973, nos debe hacer entender que los caminos son otros, que son más largos, que debemos educar y educarnos en la experiencia, en la memoria dura, que nos fortalece.  No podemos caer en el mismo sendero.  Por eso, cada paso que demos, por diminuto que sea, debe estar encauzado en la construcción de un Poder Popular que aplaste a la reacción, en todos los planos.

        Sin caer en las explicaciones históricas a “lo nariz de Cleopatra”, que busca explicar los procesos históricos en las famosas individualidades, es necesario detenerse en el Compañero Salvador Allende.

        El Camarada Salvador, vivió toda su vida enmarcado en los rigurosos límites de las políticas reformistas.  Sin embargo, su último día de vida, lo vivió con intensidad, como lo viviría un Revolucionario.  Su ejemplo inmortal, su impecable trayectoria política, su vida entregada a mejorar la calidad de vida de trabajadores, campesinos, mujeres y niños, lo elevan por sobre la actual podredumbre, donde no existe política, sino que plena farándula.

        Algunos, lo convierten en icono del Reformismo.  Otros, le endosan la causa de la derrota del Movimiento Popular.  Los más, lo esconden, pues saben que es un peligro, ya que agita esa memoria rebelde, que se expresa en cada acción anticapitalista.

          El sistema de dominación capitalista nos lleva la delantera.  Nosotros, dispersos, cuidando la “parcelita”, tratando de imponer nuestros puntos de vista.  Mientras tanto, los que viven y sufren la explotación, no encuentran los canales por donde poder expresar el legítimo descontento.

          Algunos apuestan a lo social, no contaminándolo con lo político.  Otros apuestan a la politización de lo social.  Algunos apuestan a la fuerza social revolucionaria.  Otros, apuestan a lo electoral.  Otros, apuestan al camino autónomo, fuera del espacio de la legalidad burguesa.  Unos apuestan al formato ochentero, otros privilegian la protesta en los centros cívicos.  Y así, un sinnúmero de variantes, luego de la Segunda Derrota del Movimiento Popular signada en 1986, cuyos efectos son notorios todavía.

        Nuestro principal objetivo, hoy, es despertar al dormido, que a veces somos nosotros, para luego pasar a su organización.  Recordemos que todavía no remontamos la desarticulación del Campo Popular, que debe estructurarse tras la defensa de todas las demandas, todas las luchas, todos los sueños.  Lo que viene después todos lo pergeñamos.  Pese a todo, la primera tarea, que es de esfuerzo, tenacidad, perseverancia, es a la que debemos abocarnos en lo inmediato.  Vivimos todavía un período de reflujo de la lucha de clases, en donde incluso hacer política o prácticas primarias, pasan por políticas revolucionarias.  Es más que evidente que los Trabajadores y las Trabajadoras, la pequeña burguesía, todavía siguen atrapados bajo las “delicias del capitalismo”, pagaderos en módicas cuotas mensuales.

        Hace exactamente 49 años, los Pueblos y los Trabajadores, fueron a las elecciones, pensando en que ese camino abriría las condiciones al Socialismo, pensando en que la burguesía, la patronal, respetaría la decisión mayoritaria.  Sabemos cómo concluyó esa experiencia.

        De todos y todas, depende que no se vuelva a repetir.
 

¡SÓLO LA LUCHA Y NUESTRA UNIDAD, FORJANDO FUERZA SOCIAL-POLÍTICA-MATERIAL NOS HARÁ LIBRES!

¡NUESTRO MEJOR HOMENAJE A LOS COMPAÑEROS Y COMPAÑERAS CAIDOS EN COMBATE EN POS DEL SOCIALISMO, ES REEMPLAZARLOS EN ESA LUCHA!

COORDINADORA NACIONAL DEL MOVIMIENTO DE IZQUIERDA REVOLUCIONARIA MIR

AGOSTO 31 DE 2019