jueves, 21 de octubre de 2021

25 DE OCTUBRE DE 2021 ANTE EL SAQUEO PATRONAL PROTESTA POPULAR

25 DE OCTUBRE DE 2021: ANTE EL SAQUEO PATRONAL A EJERCER LA PROTESTA POPULAR.

 

“NO TE VAYAS POR LA CALLE DEL DESPUÉS, ES AHORA O ES NUNCA” (Amerindios).

 

EL ÚNICO CAMINO ES EL EJEMPLO DE OCTUBRE:

 

Este 18 y 19 de octubre se ratificó la elección realizada en 2019.  Quedó en evidencia cuál es la vía escogida por la mayoría nacional en su proceso de liberación.  La manifestación de voluntad fue categórica: el único camino concreto a la solución de la infelicidad de millones es el iniciado por los jóvenes, donde destaca la ACES.   Sólo la acción directa, en las calles, puede abrir un nuevo periodo en la Historia de Chile, sepultando esta falsa democracia que tanto defienden en la arena política los partidos políticos que han sigo gobierno, los que han sido parte del congreso nacional, de los municipios y de otras instancias integrantes de la institucionalidad.

 

La patronal en su conjunto sólo ha respondido con represión ante el avance incontenible de quienes quieren transformar de raíz esta democracia de baja intensidad, contrainsurgente y dar paso a nuevas formas de producción y reproducción de la vida social y ha hecho recaer los costos de la crisis económica y sanitaria en hombros de l@s Trabajador@s, l@s Explotados y sus familias.

 

Se debe dar continuidad a las luchas.  Se debe proseguir en esta dura caminata por la emancipación, buscando las formas de unir todas las luchas, todas las demandas, todos los sueños en contra del enemigo común: el capitalismo y su dictadura, iniciada el 11 de septiembre de 1973 y proseguida desde el 11 de marzo de 1990.

 

Por lo anterior, hacemos el llamado a ejercer la protesta popular este 25 de octubre de 2021 por todas las demandas sociales y populares, pero esencialmente por la defensa del nivel de vida de millones y frenar las alzas que castigan cotidianamente a quienes viven de su salario.

 

25 DE OCTUBRE PROTESTA POPULAR NO+ALZAS, A NO COMPRAR GAS A CASTIGAR A LIPIGAS GASCO Y ABASTIBLE, A NO COMPRAR EN LAS FARMACIAS CRUZ VERDE AHUMADA SALCOBRAND, A NO CARGAR COMBUSTIBLE.  A EJERCER LA PROTESTA POPULAR EN CADA UNA DE LAS POBLACIONES DE CHILE CON VELATONES CACEROLAZOS BARRICADAS MARCHAS MURALES MITINES ASAMBLEAS ACTOS ARTÍSTICOS CULTURALES Y TODA FORMA DE PROTESTA SOCIAL EJERCIDA DESDE LOS TIEMPOS DE LA DICTADURA MILITAR.

 

LIBERTAD A TOD@S L@S PRES@S POLÍTIC@S MAPUCHE, ANARQUISTAS, REVOLUCIONARIOS, POPULARES.

 

JUICIO Y CASTIGO AL GENOCIDA PIÑERA Y A TODA ESTA FALSA DEMOCRACIA.

 

POR UNA REMUNERACIÓN BÁSICA UNIVERSAL DE $700.000.- AHORA.

 

Se suman al llamamiento:

 

Colectivo Libertad Copiapó;

Colectivo 21;

Colectivo Rodriguista Coquimbo;

Colectivo Rodriguista Joaquín Murieta;

Sudakas Iqq;

Regional Santiago Aracely Romo, de la Coordinadora Nacional del MIR;

Brigada de Propaganda MIR Luis Alberto Barra García;

 

 

Octubre 21 de 2021.


18 Y 19 DE OCTUBRE DE 2021 HUELGA GENERAL POPULAR FUERA PIÑERA AHORA JUICIO Y CASTIGO A LA DEMOCRACIA GORILA




 

domingo, 3 de octubre de 2021

SITUACIÓN POLÍTICA NACIONAL JUNIO-SEPTIEMBRE DE 2021 CÍRCULO DE ESTUDIOS POLÍTICOS MIGUEL CABRERA FERNÁNDEZ

Agradecemos a los Camaradas del Círculo de Estudios Políticos MIGUEL CABRERA FERNÁNDEZ habernos hecho llegar esta SIPONA que cubre el periodo junio-septiembre de 2021.  La dura caminata por la emancipación histórica del Ser Humano debe estar forjada al calor de la lucha misma, de la Vida misma y de las ideas, los análisis, de esa Realidad que se debe transformar de raíz para posibilitar la felicidad de millones.

BRIGADA DE PROPAGANDA MIR LUIS ALBERTO BARRA GARCÍA.

OCTUBRE DE 2021 SÓLO LA LUCHA NOS HARÁ LIBRES.

 

ANALISIS Y PERSPECTIVAS DE LA SITUACION

POLITICA NACIONAL, CHILE, JUNIO-SEPTIEMBRE 2021

 

 

El periodo se encuentra atravesado por la ya habitual contienda política, esa que nunca rebasa los marcos de la democracia gorila que ellos mismos impusieron hace 31 años, entre el dúo Gobierno/Derecha (G/D) y los Grupos Mantenedores y Reproductores del Sistema (GMRS), autonombrados estos últimos como “La oposición”, a quienes se unen –por acción y omisión y al producirse un cierto empate entre los primeros- el eje político Reformismo-Neorreformismo (R-N). Todos ellos han logrado, en parte considerable y por diversas vías, atenuar el ímpetu que venía demostrando el Movimiento Popular (MP) y sectores activados de l@s explotad@s y oprimid@s. Las dos primeras fuerzas políticas, que junto al gran empresariado conforman el Bloque Político de Estado (BPE), intentan diferenciarse respecto de la oferta de bonos y asignaciones mezquinas para efectos de paliar la crisis socioeconómica que aqueja a la mayoría nacional, pero se ponen de acuerdo para desdibujar aún más el ya de por sí insípido e inconducente proceso constitucionalista.  Es dentro de la Convención que centraliza el curso de este último artificio donde la miríada de componentes del R-N ha logrado poner una pica, logrando con astucia reducir la lucha y los esfuerzos populares a las desgastadas pero hoy reanimadas formas pacíficas, electoreras, clientelísticas, de llevar adelante la lucha política. No obstante, el MP y los pueblos y las/os trabajadores siguen manteniendo un mínimo de actividad ofensiva, que aunque no extendida y coordinada, demuestra que no están dispuestos a transar en cuanto a la defensa de su nivel de vida y a la exigencia del respeto por los pocos derechos que han logrado conquistar, aunque ello les lleve a salir de los estrechos límites que les intentan imponer sus enemigos de clase. Los sectores revolucionarios pierden a una férrea defensora de la causa popular, la querida compañera Luisa Toledo Sepúlveda.  

 

La situación para los sectores que viven de un sueldo o salario se vuelve insostenible. De una desvergüenza obscena resultó ser el “aumento” del sueldo mínimo propuesto por Piñera y aprobado mayoritariamente por el Congreso al comenzar julio: algo más de $10 mil, con lo que dicho ingreso apenas llega a los $337 mil. Es otra prueba que avala el hecho que la crisis social y económica la siguen pagando l@s trabajador@s y sus familias (en 2020, ese “reajuste” había significado sólo $6 mil), lo que resulta más notorio cuando se contrasta con los resultados de un estudio del BCCh, dado a conocer a fines del mismo mes, que vuelve a develar la ignominiosa desigualdad de nuestra formación: el quintil más rico concentra el 72% de la riqueza nacional (en 2018, según Cepal,  el 10% más adinerado acaparaba el 66,5%), lo que debe ser más escandaloso aún si analizáramos lo que ocurre con el 1% de los optimates (Cepal señala que ya en 2018 estos se quedaban con el ¡26,5%!); el 83% del quintil más pobre presenta niveles de riqueza negativa, quintil que en conjunto apenas participa del 5,8% de los ingresos; el índice de distribución de la riqueza neta de Gini se alza a 0,73, cuando en 2017 era de 0,56 (BM). De otra parte, la tasa de pobreza multidimensional pasó de un 20,4%, en 2013, a 20,7%, en 2017 (último dato del BM), índice que no se ha renovado, pero todo apunta a que se acrecentó durante el año y medio que va de pandemia por la COVID-19.

 

Aparentemente, existe una mayor igualdad en términos de ingreso que en 1990, pero el 1% más rico no participa de esta ecuación. Estos bendecidos siguen incrementando su tajada del ingreso, lo que representa nuestro lamentable “récord”, tanto en la OCDE como en América Latina. Las políticas tributarias aplicadas durante el período de democracia gorila, si bien han reducido la pobreza y la desigualdad de ingresos (aunque esta última a los niveles de 1960) entre los grupos medios y bajos, no han tocado a los grupos más pudientes y han impedido un aumento de la participación del ingreso por parte de l@s trabajador@s. Claramente, la baja carga tributaria sobre los ricos y súperricos, sumada al hecho que un 60% de los beneficios tributarios totales se concentran en el 1% más rico de la población, correspondiendo a 2,4% del PIB (Jorrat, 2005), no aportan a neutralizar el insoportable peso de la desigualdad vigente.

 

La mayoría nacional, perentoriamente, requiere de una respuesta concreta frente a la acuciante situación socioeconómica que atraviesa, cuya resolución no se vislumbra fácilmente en el corto-mediano plazo. Para aminorar los efectos de tal flagelo, una medida acertada sería el otorgamiento de una Renta Básica Universal (RBU), la que asegure un ingreso de –al menos- $700.000 para una familia de cuatro integrantes, perteneciente a los quintiles 1 al 4 y hasta diciembre de 2021. ¿De dónde obtener los recursos? El Estado cuenta, por lo pronto, con tres fuentes para asegurar dicho monto: el Fondo de Estabilización Económica Social (FEES, que suma ingresos fiscales y del cobre), el que en 2020 sumó US$19 mil millones (Fundación Sol) y que en el periodo se ha mantenido, merced a la estabilización en el precio del metal rojo; la otra fuente es la deuda pública, que actualmente es de un 32,5% del PIB, la cual puede doblarse; y finalmente, la aplicación de impuestos al gran capital, nacional y extranjero (incluyendo a los llamados ‘súperricos’), con valores cercanos al 30%, que debiera ser aplicado de forma permanente, tal como se hace en los países del centro del Sistema Capitalista Mundial (SCM). Otras vías para allegar más recursos para paliar la crisis socioeconómica son: finiquitar los incentivos estatales a las grandes empresas (forestales, mineras, etc.); suprimir la exención tributaria por uso de petróleo que beneficia a la mafia de los camioneros, empresas de transporte, gran minería, etc.; liquidar la elusión y evasión tributarias. Asimismo, habíamos expuesto que se hace necesario otro pilar para costear una RBU decente y más aún, para asegurar una mejor calidad de vida para la clase trabajadora: aplicación de un royalty minero ad valorem o escalonado al cobre, del 2% al 20%, según el valor con que sea transado.

 

En el crucial plano de las pensiones, alguien que sabe de las AFP, un ex Súper de Pensiones durante el segundo gobierno de Bachelet, ya había aportado que todas las reformas al nefasto sistema iban en beneficio de los dueños de tales empresas y no de l@s afiliad@s. Esto se refleja en que sus dueños obtienen rentabilidades del orden del 20-25% y en ocasiones hasta del 100%, mientras que la de l@s trabajador@s no superaban el 3,5%. Tal situación, de un avance desigual y combinado, se admite y promueve por parte del capital monopólico-financiero y sus campeones, pero también por la cuasi totalidad del estrato político civil, toda vez que los sucesivos retiros de porciones de los fondos –por parte de sus verdader@s dueñ@s- no significa terminar con el sistema y sus bases (la propiedad en manos del capital financiero y la capitalización individual), sino, más bien, han llegado a convertirse en otro medio para que l@s explotad@s capeen la crisis económico-social con sus propios recursos y sin tocar para nada la espuria propiedad y las ganancias que obtienen los grupos monopólicos, a quienes se concedió –en dictadura- la provisión de un bien público, social. Y más de esto mismo vendrá a hacer el 4º retiro, con rentas vitalicias y todo.       

 

Continúa el proceso de empobrecimiento de las familias trabajadoras, ocasionado por diversas, complementarias y generalizadas causas: altos niveles de cesantía, empleo precario y mal remunerado, deterioro de la calidad y oportunidad en la atención de salud y educación públicas, detrimento de los fondos previsionales apropiados por las AFP, alza de precios y de los intereses bancarios y comerciales, falta de perspectivas para la juventud y para todos los sectores postergados de la población, lacras todas ellas emanadas de un modelo capitalista que extrema los grados de explotación y degradación sociales. Dicho escenario no hace más que empeorar bajo los efectos de la actual virosis universal. Y es el caso que la amenaza del COVID-19, luego de dar un cierto respiro desde mediados de junio, vuelve a incrementar la cifra de afectad@s desde fines de agosto y da un salto a partir de la 4ª semana de septiembre, poniendo así un signo de interrogación a la llegada de una supuesta ‘normalidad’ epidemiológica y sanitaria.

 

Los datos epidemiológicos son claros en mostrar el negativo viraje que presenta el azote del SARS-CoV-2 al culminar el cuatrimestre: se incrementa la cantidad de contagiados, con un promedio de 421 nuevos confirmados la 2ª semana de septiembre (similar a lo alcanzado en abril 2020), contra 520 la 5ª del mismo, con un alza de 23,5% (diferencia que escala a 33% si se compara la 2ª de agosto con la última de septiembre); los casos activos superan los 3.850 al finalizar el período (eran menos de 2000 al comenzar septiembre); a todo lo cual se añade el ascenso en su transmisión, cuyo indicador pasó de 0,71, el 16/7 (registro más bajo en lo que va de pandemia), a 1,2, el 29/9, alejándose así la posibilidad de declarar el triunfo sobre el nefasto virus. Asimismo, por debajo del 60% continúa siendo la confirmación temprana de casos (idealmente debiera superar el 80%) y la consulta temprana de l@s sintomátic@s sospechos@s, lo cual restringe el manejo y control efectivo de la virosis.

 

En septiembre, pero con diversos picos en los meses previos, se intensifica la entrada masiva de migrantes, sobre todo a través de las regiones del Norte Grande. Ello genera tensiones entre la población y las autoridades locales con las autoridades del gobierno central, quien sólo apela al castigo físico y la deportación de las personas que ingresan, sin aportar ninguna solución de fondo para resolver una problemática, la de la migración multicausal, que evidentemente requiere de un manejo de índole humanitario y multilateral, ámbitos para los que la dupla G/D no tiene nada de aptitud. Un antecedente que inhabilita el quehacer en la materia por parte del Ejecutivo, y que le ha sido enrostrado desde diversos sectores políticos, es la postura pro-asilo de los antichavistas que mostrara Piñera cuando acompañó a Guaido en el ‘show’ de Cúcuta (recordemos la “visa de responsabilidad democrática”), cuando una troika reaccionaria financiada por EEUU fracasó en su intento por generar las condiciones para un Golpe de Estado o una intervención imperial en Venezuela. La pésima gestión de este fenómeno por parte del gobierno patronal, pero también lo poco o nada realizado por los gobiernos anteriores para enfrentar adecuadamente el fenómeno, nos lleva a una situación que no hará más que empeorar en las semanas por venir. Una lamentable prueba de esto fue el artero ataque a las comunidades de migrantes que se habían arranchado en la Plaza Brasil de Iquique, en que se mezclan instigaciones xenófobas y aporófobas de parte de la derecha y sectores económicos reaccionarios, las cuales prenden en una población atemorizada por los fantasmas levantados por la ideología dominante y la precaria situación socio-económica que el G/D se muestra incapaz de resolver.  

 

Una ley económica muy cacareada por el capitalismo es aquella de la oferta y la demanda. Y como el “mercado” de las drogas requiere ser “regulado” por ella, en beneficio de sus “empresarios” y “empleados”, el aumento de la demanda de tales mercancías, un 22% a nivel mundial entre 2010-19 (principalmente en las formaciones del capitalismo central), ha obligado a corresponder con una mayor oferta desde los países productores-elaboradores (corrientemente del capitalismo periférico). Así, en Colombia, Ecuador y Bolivia aumentó la productividad de la cocaína por hectárea plantada de coca, mientras que -al otro lado de la balanza- 93 mil personas murieron en EEUU de sobredosis en 2020; casi 30% más que en 2019. Es decir, lo de la droga y psicotrópicos es un negocio próspero, muy lucrativo y en expansión, por lo que no debe extrañar el alto desarrollo del narcotráfico en Chile. Aquí, desde los 90, han ido quedando cantidades crecientes para el consumo y tráfico locales, así como emplazando cada vez más laboratorios para su procesamiento. Se dice que este país presenta un sistema financiero estable y celoso de la identidad de sus inversores, puertos de exportación muy competitivos y unas autoridades policiales y políticas permeables al soborno, todo lo cual nos hace muy atractivos como lugar para lavar dinero y como plataforma de acopio y exportación. Y para evitar que esto ocurra, hace rato que no se adoptan las medidas políticas, policiales y financieras correspondientes. Por cierto, los activados movimientos populares en el cono sur latinoamericano y la crisis socio-económica derivada de la pandemia hacen que las policías y FFAA centren sus recursos y efectivos en reprimir a los primeros y otro tanto para contener los efectos causados por lo segundo, conformándose un cuadro que facilita aún más el que las organizaciones criminales transnacionales expandan y diversifiquen sus actividades. Pero lo que conduce a un mayor consumo de drogas naturales y sintéticas y a su tráfico interno no es solo su mayor oferta y la mejora de su sistema de distribución, sino los acelerados procesos de pauperización y degradación social que se han disparado en las dos últimas décadas, sobre todo los relacionados con las pésimas condiciones laborales, de la seguridad social, de la salud y educación públicas, además de la inexistencia de una política consistente y sistemática de rehabilitación. El narcotráfico no sólo es más plata para los grupos delincuenciales, el sector financiero y los efectivos de las FFAA y de Orden que les proveen de armas, equipos y protección. También implica mayores grados de temor y desorganización social en nuestras poblaciones; resta a sectores importantes de la juventud y de adultos de la lucha consciente en contra del sistema (de hecho, la pasta base arrecia en jóvenes de segmentos de menos ingresos); financia a politicastros y autoridades, que luego llevan adelante políticas antipopulares; orgánicas del lumpen narco se oponen a las iniciativas populares y a las fuerzas políticas más de avanzada actuantes en territorios comunes. En suma, sirve los intereses y el poder de los sectores dominantes, lo que explica por qué desde estos no es posible esperar un ataque efectivo en contra de las organizaciones del narcotráfico.            

 

Al iniciarse junio, se informa de la muerte del reaccionario exdirigente UDI Jovino Novoa. Era este un delincuente de vasto prontuario, el que iniciara contribuyendo a desatar el terrorismo en contra del Gobierno de la UP e instigando el Golpe militar de 1973, junto a su compinche Jaime Guzmán y la banda de gremialistas pro capital financiero; luego, destacó por su complicidad en la planificación del vil crimen de Tucapel Jiménez (cuando fungía como Subsecretario-GG en dictadura); por abuso de menores, en el marco del soterrado caso Spiniak; por financiamiento ilegal de campañas políticas a cargo de Penta-SQM, cuya condena –acotada por un acuerdo político transversal y morigerada por el estólido fiscal Abbott- le inhabilitó para ejercer cargos públicos; un negacionista de los horrores cometidos por la dictadura cívico-militar y de los efectos antipopulares de su política. Es decir, un ideólogo y artífice del actual modelo de explotación y dominación, que se fue sin pagar por toda la responsabilidad que le cabía en los mencionados delitos y otros más.     

 

En hombros de dos candidatos se juega sus fichas la derecha para acceder a la presidencia en noviembre: por el conglomerado Chile Podemos Más (CPM), va Sebastián Sichel, mientras que por su ala más desvergonzada, el Partido Republicano (PR), el elegido es el inefable y odiado José Antonio Kast. Sin futuro se prevé la candidatura de Franco Parisi, no tanto por el escaso valor de su programa, una mezcolanza de fórmulas insulsas, sino más bien por las variadas infracciones y delitos por los que se persigue al ex Felices y Forrados.  

 

Aunque la derecha política no tiene mucho que hacer en la contienda presidencial, puesto que sus conglomerados siguen cuesta abajo en la rodada: bajaron desde un 36 a un 26% en las municipales de 2016 y 2021, respectivamente; lograron un raquítico 23% en la CC y obtuvieron un miserable Gobernador, igualmente resulta interesante llevar a cabo una revisión de los discursos de los campeones que aspiran a llegar a La Moneda, pues en ellos se atisba la visión política de las parcelas que representan. Así, en Sichel podemos observar los típicos y ya manidos recursos al apoliticismo y lo anti-ideológico con que la derecha política reviste la prédica de sus aspirantes al sillón presidencial desde tiempos de Alessandri hijo (para eso le vino bien la victoria que logró sobre los postulantes propios de partidos en la primaria presidencial sectorial, los de la UDI, RN y Evópoli), además de procurarle la impronta de un profesional exitoso hecho-a-si-mismo (argumento que prende en cierto electorado popular, pero autoidentificado como de “clase media”), todos verdaderos mitos que, hasta aquí, han funcionado como un aderezo más que una cuestión de fondo. Lo que efectivamente representa el exfuncionario del actual gobierno patronal es la continuidad de las políticas de este; es decir, manejar todo como si no hubiera necesidad de cambios en el modelo de dominación y sacar provecho de las crisis (como casi siempre se puede) para beneficio del gran capital y lo que pueda chorrear a las fracciones burguesas no hegemónicas y la franja de politicastros que los avala en la arena de la política. No puede negar sus vínculos con el capital financiero, habiendo servido de lobista para Equifax, la AFP Cuprum, Autopista Central, AUI y otras pudientes empresas (flanco por el que los candidatos de “oposición” le acometen de tarde en tarde), por cuyos servicios, así como por el resguardo que muestra su programa para con sus intereses, cuenta con el sustento económico de una variada gama de grandes empresarios. Por su parte, Kast, cabecilla de un exótico Partido “Republicano”, dedica la tribuna que logra con su cometido a despotricar contra las libertades sociales, políticas y sexuales. Su tarea es extremar el peligro que representaría un Boric como presidente, exponiendo a Artés y a MEO como unos verdaderos “ultras”, aunque en rigor ninguno de los mentados ha pensado por ventura en la democracia socialista sustentada en los órganos del Poder Popular, ni mucho menos, pero la idea es mover el centro del debate político hacia el conservadurismo y evitar las reformas de cualquier tipo al modelo. Por ende, su finalidad –de corte ideológico- es evitar la discusión y la difusión de posiciones consecuentemente de izquierda, en una tarea que igualmente engarza con la derecha que posa de “centro-derecha”, lo que podemos constatar cuando el presidente de RN, F. Chahuán, hace un llamado a la exConcertación para unirse con su sector (reviviendo así el fantasma de la CODE), de cara a las elecciones de Gobernadores y Convencionales para evitar, “el tsunami rojo de extrema izquierda”, el que supuestamente representan los referentes de la izquierda reformista y neorreformista.

 

Al despuntar el período, en un insulso mensaje a la nación y que tuvo escaso eco, Piñera ofreció más de lo mismo que los últimos años, haciendo énfasis en las exiguas cosas que pudiera salvarse de su pésima gestión: ley de matrimonio igualitario, el cual tiene un costo 0, pero es resistido por una cuestión moral por sectores conservadores; y educación temprana, aunque con una legislación que fue podada por el Congreso, en lo relativo al nivel de kínder, el cual –si bien se imponía como obligatorio- se abría a la privatización al centralizarlo en establecimientos especiales. Debió reconocer que su Gobierno no se la pudo con el narcotráfico y la delincuencia, sus principales promesas de campaña, así como pidiendo disculpas por no poder controlar, “la violencia, narcotráfico y terrorismo” en La Araucanía y Arauco, constructo ideológico que le sirve a sus partidarios y afines para rogar por el fortalecimiento de las fuerzas de Orden y Seguridad y legitimar la violencia y la represión ejercidas por estas en el Wallmapu. En un sofisma que sirve para escamotear la verdad y postergar la justicia, que apunta a granjearse apoyo entre los sectores derechistas y políticamente atrasados de la opinión pública, puso por igual a quienes ejercían la violencia popular, expresión del legítimo hastío de grandes sectores de la población frente a tanto abuso y humillación, con los atropellos a los DDHH cometidos por las fuerzas del inicuo orden burgués. Notoriamente deficitarios fueron los resultados en vivienda, manejo de la emergencia sanitaria y protección social de trabajador@s y sus familias, aunque en este último caso recordó la serie de bonos y exenciones varias que auspiciara, acotadas, focalizadas y muchas veces incompatibles, alcanzando algún grado de importancia el IFE. Finalizó su perorata amenazando con más bolas y cadenas, en la forma de tres proyectos de ley: el de creación de un Ministerio de Seguridad Pública, el de creación de la Agencia Nacional de Ciberseguridad, y una tercera norma que, “establecerá una nueva carrera funcionaria de Carabineros, para las nuevas generaciones”, reconociendo con esto último la putrefacción existente en la primera fuerza de choque del Estado policial.

 

Por cierto, a la policía verde tampoco la salvará el último protocolo de actuación policial y derecho de reunión, mantenimiento y restablecimiento del orden público, a cargo del MINT y de ellos mismos, publicado en el Diario Oficial (20/9/21), el que a pesar de contar con aportes del INDH y subsecretarias de la Niñez y DDHH., no le impedirá continuar con su desproporcionada reacción ante las protestas populares, toda vez que ahora incluso pueden reprimir en caso de una supuesta agresión verbal.           

 

Los GMRS, en donde incluimos a Unidad Constituyente (UC) y sus fuerzas afines del PL y Nuevo Trato, prosiguen durante el período proponiendo reformas –sistémicas, por cierto- para intentar arrebatar la iniciativa política del G/D. Aprovechando la pervivencia de la crisis económico-social, plantean el 4º retiro de los fondos de las AFP, dejando en el olvido sus anteriores ofertas de RBU, de royalty minero y de aplicación de impuesto a los ‘súperricos’, sin ningún ánimo de llevarlas hasta el final. Con todo, su fórmula de acudir nuevamente al saco de las pensiones para capear la carestía, en lo que coincidieron con las fuerzas del R-N, logró adelantarse a las promesas de bonos irresolutos del gobierno, perdiendo este –nuevamente- el gallito.

 

Estos GMRS no aceptaron medirse en primarias en la misma oportunidad que R-N o la derecha, tanto por desacuerdos internos entre sus integrantes como para no demostrar la relativa debilidad frente a los demás conglomerados, logrando sacar adelante la candidatura de la deslucida candidata del PDC, Yasna Provoste (dejando en la estacada a Paula Narváez, la ahijada de Bachelet). Con todo, desde el punto de vista de la política formal, esta tiene serias posibilidades de ocupar el gobierno en el próximo periodo, debido a que la derecha, en 2ª vuelta, se verá obligada a votar por la representante de este sector y así parar a Boric, al que levantan como el ‘comeguaguas’ de turno y aprovechando, de paso, de ‘derechizar’ el ambiente.

 

Con una mayor o menor identificación como componentes de los GMRS, los integrantes del R-N: FA, el PC/FREVS/US, PRO/C, la miríada de grupos ‘ciudadanistas’, los escindidos de la Lista del Pueblo, etc., logran dar cierta conducción dentro de la CC. Pero he aquí que todos estos, en vez de darle un contenido y objetivos verdaderamente democráticos al proceso constitucionalista (que no constituyente) en que se han embarcado y mostrar una verdadera disposición por avanzar en la recuperación de tanto derecho perdido, pierden el tiempo en disquisiciones bizantinas y lo que es peor, se allanan al chantaje de los sectores conservadores cuando aceptan los 2/3 para dirimir materias de fondo, pero van más allá e inclusive acuerdan aplicarlo a disposiciones normativas y administrativas internas, desechando la mayoría absoluta como medio democrático para zanjar diferencias. No es difícil advertir que con estas concesiones se acrecienta la capacidad de intervención y decisión de la derecha y los GMRS, al mismo tiempo que se aleja la posibilidad de una Constitución que recoja las demandas populares. Por lo anterior, y por otras situaciones poco transparentes, no es de extrañar que el grueso de la población haya perdido interés en el quehacer de la Convención y deseche el pelambre en que se ha convertido la discusión del aparato conciliador surgido del acuerdo ‘por arriba’ del 15/11/19. Fuera del exCongreso, las fuerzas del R-N logran, con relativo éxito, moderar los ímpetus movilizadores de variados segmentos populares y de las capas medias, con la promesa de una Carta que recogerá sus aspiraciones sociales, políticas y económicas.

 

El 6 de julio, el MP y revolucionario chileno es golpeado por la muerte de la entrañable compañera Luisa Toledo Sepúlveda, esposa de Manuel y madre de los camaradas Vergara Toledo. El velorio de la Madre de la Rebeldía se llevó a efecto en la combativa Villa Francia, mientras que la marcha fúnebre hacia el Cementerio General se tomó La Alameda y el centro santiaguino, convirtiéndose en una verdadera movilización popular y revolucionaria. En el cementerio, sus restos fueron sembrados junto a los de Rafael, Pablo y Eduardo, sintiendo tod@s l@s que la acompañaron hasta el lugar, así como las personas justas de Chile, la rabia y el dolor de verla partir sin haber logrado la justicia que merecía por sus asesinados hijos. Nos consuela saber que la semilla de lucha y dignidad que nos dejó va encontrando suelo fértil; que en los corazones de l@s jóvenes y adultos que se conmovieron con el ejemplo y valentía inquebrantables de Luisa brota y se renueva su misma ansia de justicia y libertad. ¡Hasta la victoria siempre, compañera Luisa Toledo!

 

Una bandera de lucha que sigue siendo enarbolada por el MP -y que cuenta con el apoyo generalizado de la población- es el de la libertad inmediata e incondicional de tod@s l@s Pres@s Polític@s, cuya cifra se empina por sobre los 640 en prisión “preventiva” (condición que se alarga de manera ilegal e ilegítima), repartid@s en diversas cárceles del país, a la par que más de 720 de l@s formalizad@s ya han sido condenad@s. Esa justa demanda se ve rechazada, obviamente, por parte del G/D, pero igualmente ha sido boicoteada por sectores de los GMRS. Y llevan a cabo su odiosa tarea, entre otras formas, informando que el número de compañer@s que cumpliría prisión preventiva sería ínfimo (¡llegaron a decir que eran solamente 25!), con lo cual aspiran a quitarle relevancia a la problemática del indulto en la discusión pública. Otro medio de anular su liberación consiste en frenar el proyecto para el efecto que hace rato se discute en el Congreso (con amenaza de veto presidencial mediante) o bien introducirle caza-bobos, como la petición de cambio de la legislación sobre prisión preventiva, lo que no hace más que postergar y escamotear la demanda popular por la liberación simple e inmediata de l@s PP. Lo indicado contrasta con los apenas 75 agentes represivos formalizados de casi 9 mil denunciados por crímenes de lesa humanidad, logrando varios de ellos míseras penas y más encima remitidas, por lo cual no es de extrañar que sólo 5 esbirros se mantengan en “prisión preventiva” (pero acomodados en comisarías y cuarteles). Tampoco deja de ser motivo de lucha el combate contra el manto de impunidad que el G/D pretende imponer acerca de las 57 personas asesinadas por uniformados y agentes de civil desde la Rebelión del 18/O, de las cuales escasamente en 7 casos se ha esclarecido su muerte, así como las torturas y ulceraciones (oculares en más de 400 casos) perpetradas por peones del poder material del Estado de clase. Tan evidente intento de olvido, de silenciamiento de aquellos crímenes, corre por cuenta de toda la derecha mediática, buena parte de los GMRS y la complicidad del Poder Judicial, y se sostiene –sobre todo- en una sistemática no perseverancia en las investigaciones que se llevan a cabo sobre el particular por parte del Ministerio Público, la dirección del INDH y de muchas autodenominadas ‘organizaciones de defensa de los DDHH’. En la defensa legal-social de l@s PP y en la lucha por la aplicación de justicia en los casos de las casi seis decenas de ultimad@s y herid@s se destaca el rol jugado por la Defensoría Popular, la CNPP, la OFAPP y diversos grupos de apoyo a l@s PP, además de la agitación y movilización llevadas a cabo por la Coordinadora 18 de Octubre y diferentes Asambleas Populares a lo largo del país.    

 

Otro frente de acción que mantiene bríos es el del Movimiento Feminista y Antipatriarcal, el que despliega manifestaciones y acciones de agitación y propaganda en torno a una educación no sexista y por el fin de la violencia sexual y misógina. Presionan, asimismo, por la libertad y decisión de las mujeres en lo relativo al aborto libre, en lo que se logran avances meramente formales, pero que de seguro irán abriendo el cauce para la conquista del derecho de las mujeres a decidir sobre la maternidad.

 

En el plano sindical y laboral, se anuncian movilizaciones de l@s trabajador@s públicos exigiendo un reajuste de verdad y que ponga fin al proceso de pauperización en que se han transformado las negociaciones sectoriales de los últimos años. Sin lugar a dudas, en el próximo período destacarán dos grandes bloques de trabajador@s en la arena del combate por sus legítimas demandas: la gente ligada a la salud y la educación públicas. Los primeros, reclamando por mejores condiciones laborales para enfrentar la pandemia por la COVID-19 y los segundos, contra la extrema precarización de la educación municipalizada y la traspasada a Servicios Locales, entes estos últimos que no han resuelto la situación deficitaria sectorial.   

 

En torno a la conmemoración del 11 de septiembre se desarrollaron importantes manifestaciones y acciones de protesta en Santiago, Valparaíso, Antofagasta y Concepción. Lo anterior, augura un despliegue importante de activ@s democráticos y revolucionarios para celebrar, luchando, el 2º año de la Rebelión Popular del 18 de octubre. Debe ser esta oleada de combate un aviso que aquí el MP no ha dicho su última palabra y que está decidido a recuperar los derechos que por ya 48 años le han sido arrebatados. Serán jornadas en que se expresará la presión popular en la forma de marchas, caceroleos, mítines, cortes de calle, copamientos territoriales y un largo etcétera de iniciativas que serán desplegadas por l@s explotad@s y oprimid@s de esta tierra.

 

Se robustecen y expanden las acciones de resistencia de las organizaciones político-materiales del Pueblo Mapuche, además de la ocupación de territorios ancestrales por parte de las distintas comunidades. Ambos procesos, la resistencia y la recuperación de tierras, alteran en grado extremo al Estado patronal y sus voceros amenazan con imponer una situación de guerra contra el pueblo Mapuche, aplicando el Estado de sitio y sacando los milicos a imponer la ley (en todo caso, Contraloría se opone a tal despliegue). Se fortalece la lucha y organización de las comunidades en el conjunto del Wallmapu, pero sobre todo en las provincias de Arauco y Malleco, buscando el aparato oficial y los representantes de las empresas forestales, energéticas y de latifundistas vincular dicho combate con el robo de madera y el narcotráfico como una forma de desacreditarlo. No obstante, tal patraña sólo la creen los más crédulos.

 

El cambio profundo requerido por la mayoría nacional en sus actuales condiciones de vida y que las fuerzas coaligadas del sistema -de los autores, instigadores, cómplices y encubridores de este- nunca harán efectivo, continuará siendo el motor que en lo porvenir impulse al MP y a todas las fuerzas en que se expresan los pueblos y explotad@s de Chile a la lucha por su liberación y la conquista de todas sus demandas, creando y recreando para ello todas las formas de lucha necesarias, dejando en claro –de paso- que no es lo electoral la manera de conquistar su futuro. Pero se encuentran con que no existe todavía una opción radical que, desde fuera y en contra de los cauces institucionales, dé una conducción política a dichos anhelos, por lo que es esperable que tal necesidad obligue a parir una franja de activ@s revolucionari@s capaz de construir, al fragor del combate clasista, esa vanguardia popular. 

 

Los sectores más avanzados y conscientes del MP deben salirle al paso a los intentos del reformismo y neorreformismo, los cuales buscan encauzar las demandas y aspiraciones populares en los estrechos y mezquinos cauces de la institucionalidad y legalidad patronal, vendiendo humo, tratando de hacer creer que todas las urgencias de la mayoría nacional y su futuro pueden ser resueltas en el espacio constitucional otorgado por los que dominan.

 

Hoy resulta más necesario que nunca construir MP en cada Población, en cada territorio, en cada frente social y de trabajo, reactivando y unificando las Asambleas Populares y las Asambleas Territoriales, creando organización con quienes quieran superar en lo concreto la institucionalidad y legalidad burguesas. Será a partir de una delgada pero decidida franja de luchador@s sociales, compuesta por l@s alzad@s el 18-O y l@s que venían desde antes, que debemos incidir en cada instancia y territorio popular, haciéndonos uno con las demandas que el conjunto del pueblo levanta cada día y que hoy pasan por la defensa de los niveles de vida, agregando demandas con mayor contenido político (como la libertad de los PP, la salida de Piñera y su juicio y castigo), sumando a las/os cesantes, a las/os jubilados, las/os jóvenes, a mujeres y hombres, a las/os hermanas/os migrantes; a tod@ aquel que quiera luchar hasta conquistar una sociedad mejor para tod@s.

 

 

Que las jornadas de combate en torno al 2º año de la rebelión Popular del 18 de octubre notifiquen al G/D, a los GMRS y al R-N que los pueblos y l@s explotad@s de Chile no olvidamos, no perdonamos ni tampoco negociamos.

 

 

 

Círculo de Estudios Políticos Miguel Cabrera Fernández

 

 

Octubre, 2021

 

 

P.D.: al terminar este análisis, nos golpea la noticia de la lamentable partida del compañero PATRICIO MANNS de FOLLIOT. Cantautor, escritor, poeta, minero del carbón, periodista, trabajador manual e intelectual, a quien nunca se le reconoció, oficialmente, su inmenso aporte al arte y la cultura nacionales. Formó parte del MIR,  entre fines de los 60 y comienzos de los 80, para luego ingresar a las filas del FPMR, destacamento en donde contribuyó como vocero internacional y en la creación de su himno. En el exilio, destacó por el apoyo y la difusión que brindó a la Resistencia Popular a la dictadura en Chile. Sin duda, Pato Manns es una importante figura de la cultura popular y de la izquierda, que tiene y tendrá un lugar preferente en la memoria histórica de los pueblos de este país


lunes, 20 de septiembre de 2021

18 Y 19 DE OCTUBRE DE 2021: A LAS CALLES A CONQUISTAR EL FUTURO.

18 y 19 de Octubre de 2021: HUELGA GENERAL POPULAR, DESDE ABAJO, SIN PERMISO, A PARALIZAR CHILE Y GOLPEAR EL CORAZÓN DE LA DOMINACIÓN.

 

Desde el punto de vista clásico, tradicional, la huelga, el paro, DEBIESE ser obra de l@s Trabajador@s.  Sin embargo, existen millones de razones que nos llevan a señalar hasta la saciedad que en Chile la detención de la circulación de mercancías, de los productos y de la propia fuerza de trabajo será la determinación de copar, de tomarse, de ocupar los pasajes, calles, avenidas, autopistas y carreteras, emplazando la fuerza social acumulada desde antes del 18 de octubre de 2019, en los territorios, en las Poblaciones y de esa forma golpear el corazón de la dominación capitalista, la cual es razón de la desdicha de millones.  Será la acción directa, la expropiación de los expropiadores, la movilización de miles y miles en las calles, la única salida a esta democracia asesina, sanguinaria, mutiladora, que encarcela, viola, tortura y que algunos desde la propia izquierda llaman a sostener, defender y profundizar, ocupando el camino institucional fijado por la propia burguesía.

 

La pandemia dejó en claro que el capitalismo, la burguesía, la patronal está más que preparada para todo tipo de crisis, incluso sale más fortalecida, superando incluso el alzamiento popular de octubre de 2019.  Y más encima, desde el punto de vista político, cuenta con partidos políticos que le hacen la pega y prosiguen con la cantinela de ir a votar y con ello entregarle un manto de legitimidad a la dominación.

 

Las fechas están señaladas: 18 y 19 de octubre de 2021.  Será tarea de quienes quieren superar esta falsa democracia preparar desde ya actividades que permitan que en las Poblaciones se pueda manifestar la voluntad de cambio social profundo.  La tares está planteada, ahora es el momento de unir voluntades, de sumar esperanzas, de acumular los materiales, de unir los esfuerzos, de la unidad en la acción.  Cada acción de protesta social será necesaria, desde las velatones, los rayados, el cacerolazo, las barricadas, los miguelitos.  En Santiago, por ejemplo, se puede ir a cacerolear a la salida de las estaciones del Metro desde las 19 horas.  Lo central es protestar, expresar la rabia.  La ACES ya marcó el camino, y lo sigue señalando.

 

Mientras millones viven a diario las injusticias de esta falsa democracia que pretende perpetuarse a través de sus simulacros de participación, el conjunto de la patronal prosigue con sus siderales ganancias.  En medio de la crisis sanitaria y económica para los que viven de su trabajo, los grupos económicos dueños de Chile continúan consolidando su riqueza hecha en base a depredar la naturaleza, entregarnos al imperialismo y sobre todo explotar a la fuerza de trabajo.

 

El 18 de octubre de 2019 ya se realizaron las elecciones en Chile y la manifestación de la voluntad mayoritaria fue fuerte y clara: No queremos vivir más en esta falsa democracia que sólo defiende a unos pocos ricos.  Los Puebl@s, l@s Trabajador@s, l@s Explotados y fundamentalmente los jóvenes, destacando a la ACES, dijimos BASTA.  Y mientras las mayorías ya no quieren seguir viviendo como lo hacen hasta el momento, los de arriba, ayudados por sus lacayos en el escenario político, quieren prolongar esta democracia caduca, que ha respondido con asesinatos, prisión política, mutilaciones y humillaciones la decisión de transformar todo hasta que la Vida sea digna vivirla.

 

Huelga general prolongada, expresada en la movilización de miles, en cada una de las Poblaciones de Chile, así como ya se hizo el 18 de octubre de 2019, como lo hizo NO+TAG junto a l@s Poblador@s hace días, tomándose los pasajes, las calles, las avenidas, las autopistas, las carreteras, cerrando el paso a las mercancías y así golpear a los verdaderos dueños de la situación actual; los grupos económicos, las 7 familias dueñas de Chile.

 

Este es un llamado a todas las personas, a las Organizaciones chicas, medianas y grandes del Campo Popular para concentrar todas las fuerzas, luchas por todas las demandas en un momento sincronizado para así golpear a quienes impiden la felicidad de millones.

 

Ya está bueno de tanta mala vida.  Ya está bueno, también, de tanta fragmentación de quienes quieren que esta mierda cambie.  Es hora de concentrar los esfuerzos.  Existe la capacidad Humana en cada Población para que el 18 y 19 de octubre de 2021 se exprese la decisión de que todo esto cambie o se reviente, pero que no siga igual.  Con el puño de combate hay que destruir la dominación capitalista, patronal y a todos los lameculos que desde la UDI a la Lista del Pueblo le hacen la pega en lo político.

 

Ahora es cuando.  Siempre lo ha sido.  A construir el Pliego de los Pueblos, l@s Trabajador@s, l@s Explotad@s.  Que las Asambleas Populares y Territoriales avancen a la conformación de comandos locales, comunales, provinciales, regionales y nacional del Poder Popular.

A vencer de una buena vez.

 

FUERA PIÑERA AHORA Y TODO ESTA FALSA DEMOCRACIA.

A DESATAR LA ESPERANZA A TRAVÉS DE LA HUELGA GENERAL POPULAR.

A TOMAR LA VIDA POR ASALTO.

NADA NI NADIE ESTÁ OLVIDADO, A LAS NUESTRAS Y A LOS NUESTROS, CAÍDOS DESDE EL 11 DE SEPTIEMBRE DE 1973 SE LES RECUERDA LUCHANDO Y OCUPANDO SU LUGAR, RETOMANDO SU PROYECTO POLÍTICO.

 

Brigada de Propaganda MIR Luis Alberto Barra García.

Septiembre de 2021


sábado, 4 de septiembre de 2021

DISCURSO PRONUNCIADO POR MIGUEL ENRÍQUEZ EN CORONEL 22 DE ABRIL DE 1972

EL MIR HABLÓ DESDE EL CARBÓN

 

Discurso pronunciado por Miguel Enríquez, Secretario General del MIR, en el local del Sindicato Minero Industrial de Schwager, Coronel, el día sábado 22 de abril de 1972. Publicado por diario "El Sur" el Martes 25 de Abril de 1972; Pág. 7.

 

 Compañeros trabajadores de Concepción y de todo Chile;

Compañeros mineros del carbón;

Compañeros miembros del Frente de trabajadores Revolucionarios, del Movimiento Campesino Revolucionario y del Movimiento de Pobladores Revolucionarios;

Compañeros militantes del Movimiento de Izquierda Revolucionaria;

Compañeros:

 

Hoy nos corresponde proclamar a los candidatos del Frente de Trabajadores Revolucionarios y del Movimiento Campesino Revolucionario al Consejo Nacional y al Consejo Provincial de la Central Única de Trabajadores.

 

Lo hacemos desde Coronel, desde el local del Sindicato Minero Industrial de Schwager.

 

Lo hacemos desde la tribuna más heroica y honrosa con que cuentan los trabajadores de Concepción. Los mineros del Carbón, cuna del movimiento obrero del sur del país, han sido por décadas la vanguardia de los trabajadores de esta zona, explotados, reprimidos y perseguidos, han vivido y participado en los combates más importantes del movimiento obrero y han conocido todas las etapas de la lucha del pueblo.

 

Que las ideas y políticas revolucionarias puedan proclamarse desde aquí nos enorgullece y nos confirman el avance seguro de las fuerzas de la revolución en el seno del movimiento obrero en el curso del último periodo.

 

No hace muchos años que sostener las ideas revolucionarias en esta provincia y en el país, merecían la represión implacable de las clases dominantes y el sectarismo de algunas fuerzas de izquierda.

 

No hace más de tres años que los revolucionarios, que los militantes del MIR fueros reprimidos y perseguidos por el gobierno democratacristiano en esta provincia y en el país entero.

 

Poco tiempo atrás, las ideas predominantes eran las ideas y la política de las clases poseedoras, en todo su contenido reaccionario y demagógico. En el movimiento obrero todavía predominaba la ideología reformista.

 

Hoy la situación es distinta.

 

Las ideas y banderas revolucionarias son enarboladas por obrero textiles en Tomé y Chiguayante, por los obreros de las fábricas de Talcahuano, San Vicente, Penco y Concepción, los campesinos de Yumbel, Cabero y estudiantes y, especialmente, por los mineros del carbón y por los trabajadores del campo y la ciudad a lo largo del país.

 

Las fuerzas del pueblo, la energía y decisión de sus luchas, su voluntad implacable a golpear a sus enemigos y a defender sus intereses y de terminar con el yugo de la explotación, es lo que hace crecer la fuerza de la Revolución. Nuevas capas del pueblo se incorporan a la lucha, haciendo temblar el viejo juego politiquero tradicional.

 

Eso es lo que atemoriza a los dueños del poder y la riqueza, eso es lo que encoleriza a los que no se deciden a avanzar y eso es lo que nos permite, hoy, proclamar a los candidatos revolucionarios a la Central Única de Trabajadores desde esta tribuna.

 

Este cambio en la situación global, este crecimiento de las fuerzas revolucionarias en el seno del pueblo es lo que hoy discuten a lo largo del país los trabajadores y las distintas corrientes de izquierda.

 

Había que golpear a los explotadores Elegido Allende presidente en brazos de la lucha de los trabajadores, renació la esperanza de los pobres de todo Chile.

 

 A la lucha centenaria de obreros y campesinos se le moría la posibilidad de caminar hacia un triunfo más definitivo.

 

Los asesinados por las clases dominantes, los reprimidos y perseguidos por décadas, los humillados y los ofendidos de todo Chile, los pobres del campo y la ciudad vieron abrirse ante ellos un camino hacia un mundo sin explotación y sin miseria.

 

Una vez más una esperanza atravesó a los pobres de Chile.

 

El pueblo se unió: los obreros industriales, los mineros del norte y sur del país, los campesinos, los mapuches, los cesantes del campo y la ciudad, los pobladores, los estudiantes, todos ellos se unieron y se prepararon para avanzar, para combatir por sus intereses inmediatos y abrir el camino al socialismo.

 

 Las clases dominantes se desconcertaron, al principio sin banderas y sin lideres retrocedieron. Las condiciones que ellos mismos habías impuesto para mantenerse en el poder, hoy le permitían a la izquierda conquistar el gobierno.

 

Las clases medias, entonces estaban entonces desconcertadas o la expectativa o, incluso, apoyaban el inicio de la nueva experiencia.

 

El pueblo y la izquierda estaban unidos, y el enemigo desconcertado. Esto permitía y exigía avanzar rápidamente.

 

Había también debilidades. Los dueños del cobre y de las fabricas y de los fundos eran todavía fuertes. Contaban de su parte con fuerza económica y política. Controlaban trincheras institucionales importantes, como justicia y el parlamento.

 

 Pero la unidad, organización, conciencia y decisión de un pueblo han sido, en otras partes del mundo y lo eran aquí también, poderosos instrumentos que, bien dirigido, habrían permitido aprovechar mejor las condiciones que objetivamente se daban entonces en Chile.

 

Había que golpear drásticamente y masivamente a las clases explotadoras en todos los terrenos y había que ganar fuerza de masas, movilizando al pueblo por sus intereses y contra sus enemigos.

 

Desde allí se habría ganado la fuerza suficiente para haber modificado o destruido los diques y trabas institucionales que impidieran el avanzar.

 

 Pero los sectores predominantes de la izquierda en el gobierno no lo entendieron así.

 

Si bien es cierto que tomatón algunas medidas económicas positivas, como la nacionalización del cobre, la nacionalización de la banca, iniciaron un proceso de reforma agraria y tomaron bajo control del estado algunas industrias, no sé decidieron a movilizar al pueblo, a empujar la energía combativa de las masas por sus intereses y contra sus enemigos, que eran el conjunto de la clase dominante y no sólo parte de ella.

 

No entendieron que la fuente fundamental de la fuerza que necesitaban ganar residía en la movilización del pueblo. Importantes sectores del Gobierno prefirieron confiarse en un posible acuerdo con la Democracia Cristiana para conseguir la colaboración parlamentaria de ésta y, así, proponer algunas limitadas reformas, a través de la aprobación en el Congreso de proyectos de ley.

 

Esto obligó al Gobierno a no mostrar claramente a los enemigos del pueblo, impidió denunciar el carácter reaccionario del Partido Demócrata Cristiano y, también, hizo que el Gobierno no desenmascarara los diques y las trabas que constituían las instituciones manipuladas por la burguesía, como la Justicia, el Parlamento y la legalidad, desde el cual los dueños de los fundos y las fábricas se oponían, tenazmente, al avance de los trabajadores.

 

No negociar con los sirvientes de los golpistas

 

Así, esta política legalista y vacilante que predomino en el Gobierno, no sólo no le dio la fuerza suficiente para avanzar, sino que también lo marcó con la debilidad que le obligó a estancar su avance y hacer concesiones en todos los terrenos.

 

Fueron concesiones castrar la lucha antiimperialista, al representar la nacionalización del cobre con la consigna “Chile se pone los pantalones largos”.

 

 Fueron concesiones las que llevaron al gobierno a tolerar la existencia y exigencia que le hizo la Cámara Chilena de la Construcción en materia de viviendas.

 

Fueron concesiones las que limitaron la marcha de los campesinos sobre la tierra, a los fundos que la ley democratacristiana de Reforma Agraria les permitía.

 

Fueron, también, concesiones las que llevaron al Gobierno a expropiar solo algunas fábricas y no a todas de la gran burguesía industrial.

 

Esta política de sectores de izquierda en el Gobierno fue la que llevó a frustrar esperanzas en el pueblo, a cuestionar anhelos en capas empobrecidas de la población; esta política es la que, en algunos casos, alejó capas del pueblo y confundió a sectores de trabajadores.

 

Esta política llevó al Gobierno y a sectores de la izquierda a entrar en conflicto progresivo con capas del pueblo que se movilizaron directamente, rompiendo estrechos marcos que la política del Gobierno les permitía. Esto llevó a la división del pueblo, al desarrollo de tendencias burocráticas, a la generación de estilos patronales de decisión y mando en la dirección de algunas empresas del área social y en el conjunto del aparato de Gobierno. Porque allí donde está ausente la participación activa y vigorosa de las masas mismas en la decisión de sus problemas, inevitablemente el funcionario comienza a predominar sobre el trabajador, la orden remplaza a la persuasión, el burocrático remplaza a las masas, a la vez que éste se insensibiliza ante los problemas del pueblo.

 

Al mismo tiempo, los dueños del cobre, las fábricas y los fundos, al principio divididos y desconcertados, pronto apreciaron que había política de mano blanda sobre ellos, que la política predominante era débil. Luego cayeron en cuenta de que era posible dividir al pueblo, que ejerciendo presión sobre el Gobierno era posible obtener concesiones.

 

Se reagruparon, prepararon la estrategia del derrocamiento del Gobierno e iniciaron su ofensiva a base de una política de dos caras.

 

Por un lado, los golpistas de freísmo democratacristiano, del Partido Nacional y de Patria y Libertad asumieron la tarea de golpear al pueblo y de ganar fuerza propia. Al mismo tiempo, por otro lado, un sector de la democracia cristiana se encargaba por la vía de las negociaciones de frenar la iniciativa del Gobierno y neutralizar el avance de los trabajadores.

 

Mientras los primeros declaran la guerra económica al gobierno, sabotean la producción agropecuaria y agravan artificialmente el desabastecimiento, los otros, los negociadores, encandilan al Gobierno con los llamados diálogos a cambio de frenar el proceso.

 

Mientras unos se oponen y golpean tenazmente toda medida del Gobierno o avance de los trabajadores desde su prensa, desde el parlamento, desde la Justicia, los otros ofrecen al gobierno la colaboración parlamentaria, se limita su avance.

 

Mientras unos asesinan campesinos en los campos y retoman los fundos a sangre y fuego, los otros exigen el respeto de la ley y el orden.

 

Mientras unos defienden cínicamente la libertad de unos pocos empresarios para explotar a los trabajadores y gozar del privilegio, lo otros confunden al pueblo ofreciéndole una política demagógica y populista.

 

Mientras unos preparan el derrocamiento de Allende y financian los grupos armados de derecha, los otros exigen la represión a las movilizaciones de los trabajadores y de los revolucionarios en nombre de la ley y el orden.

 

Esta es la política de los patrones: amarrar al Gobierno, frenar el avance del pueblo y acumular y acumular la fuerza necesaria, incluso de masas, para derrocar el Gobierno y reprimir a los trabajadores.

 

Unos sirven a los otros. Ambos trabajan para un mismo objetivo. Unos amarran, los otros golpean. Fuentealba y Leighton amarran y Jarpa y Frei golpean.

 

Todo el que se detenga a negociar con los sirvientes de los golpistas, favorece el derrocamiento del gobierno y la represión a los trabajadores.

 

Los trabajadores avanzan

 

Pero los trabajadores no permanecieron pasivos. Nada mi nadie les podía ocultar sus enemigos, nada ni nadie les podía impedir luchar por sus intereses y se decidieron a avanzar.

 

Retomaron una cuota de la iniciativa que poco antes habían delegado en una esperanza y reiniciaron su marcha centenaria, bajo la única forma que las condiciones les imponían: por si mismos, en la lucha directa por sus intereses, bajo las formas de lucha que les permitieran resolver sus aspiraciones y combatir a sus enemigos.

 

Ellos no se detuvieron a revisar los códigos legales para reiniciar su marcha, no esperaron el resultado de negociación alguna ni frenaron su marcha ante las protestas y presiones de sus patrones.

 

Miles de mapuches se lanzaron a la conquista de la tierra, miles de campesinos y obreros agrícolas comenzaron a combatir a los terratenientes, miles de pobladores se tomaron los terrenos, miles de obreros, a lo largo del país, combatieron por sus intereses y ocuparon sus fábricas.

 

Los revolucionarios de izquierda, de dentro y fuera de la Unidad Popular, no se marginaron del ascenso combativo de las movilizaciones del pueblo. Pasaron a dirigir y organizar las luchas de las distintas capas del pueblo, bajo las formas de lucha que la situación les imponía. Asumieron la conducción de las luchas de los trabajadores que otros descuidaron.

 

No reaccionaron así otros sectores de la izquierda que continuaron desde el Gobierno en su política de limitar la marcha de los trabajadores y, de incluso, en ocasiones combatir las movilizaciones revolucionarias del pueblo.

 

Esta fue la política predominante de la izquierda gobernante durante el año pasado, una política de lento avance que hizo pasar sus medidas fundamentales por el estrecho marco de los acuerdos parlamentarios y de una tímida utilización de los resortes legales a mano. Una política que no movilizó suficientemente al pueblo, que no abrió los cauces a una activa participación de los trabajadores que permitió el desarrollo de deformaciones como el burocratismo, el sectarismo, que golpeó débilmente a los representantes políticos de los dueños de fundos y fábricas.

 

Esta política de 1971 podría resumirse como el desarrollo de algunas reformas en diversos planos, que se ganó la agresividad de la clase dominante por haber herido sus intereses y que no ganó, en contrapartida, fuerzas suficientes que le permitiera seguir avanzando, superar obstáculos y, que, incluso, hoy día, con dificultad permite defender lo ya logrado.

 

Las consecuencias de esta política, el costo de los errores de estos aspectos de la política predominante en 1971, comenzaron ya a apreciarse a fines del mismo año.

 

En noviembre del año pasado, en un acto de homenaje a Moisés Huentelaf, héroe de las luchas campesinas asesinado por el momiaje, por primera vez hicimos publica, con claridad nuestras criticas a estas políticas. Anunciamos el enorme costo político que se pagaría por estos errores y llamamos al conjunto del pueblo y de la izquierda a dar viraje y así remontar el proceso. No solo no fuimos escuchados, sino que, incluso, fuimos acusados de agentes de la contrarrevolución, de extremistas y de desquiciados.

 

Semanas después, Fidel castro visitó Chile y alertó al pueblo de los peligros que le acechaban si se persistía en esta política. Criticó las debilidades en la batalla ideológica, las debilidades de la lucha política, la débil visualización del enemigo, la insuficiencia en la movilización de las masas.

 

En diciembre del año pasado, las clases dominantes iniciaron la actual ofensiva.

 

Primero fue la marcha de las cacerolas, en la que una jauría de pandilleros reaccionarios asoló las calles de Santiago por varias horas, realizando atentados e incluso, asaltando locales de partidos de izquierda.

 

Después vino la acusación constitucional al ministro del interior, que llevó a su destitución, lo que constituyó un primer intento de aprovechar las trincheras institucionales de los dueños de fundos y de fabricas para someter al gobierno a sus condiciones.

 

Luego vinieron las elecciones complementarias en O’Higgins, Colchagua y Linares, donde los candidatos de los patrones lograron derrotar al conjunto de la izquierda, evidenciando con ello el grado de fuerza que habían alcanzado y el deterioro político en la base de apoyo del Gobierno y de la izquierda.

 

Posteriormente, en el parlamento las clases poseedoras presentaron una Reforma Constitucional, que pretende crear la división en el seno del movimiento obrero e imponer desde el Congreso, condiciones de cogobierno al Presidente de la Republica, sellando en definitiva el estancamiento del proceso.

 

Pocas semanas atrás, la quinta columna de los patrones en la Unidad Popular, el PIR, se pasó, en definitiva, al campo de los enemigos de los trabajadores. Durante meses el PIR había conseguido en el Gobierno, lo que Fuentealba y Frei trataban de hacer desde fuera: frenar al Gobierno, amarrarlo, limitar su avance al más estricto legalismo.

 

Por último, hace dos días, un puñado de patrones y politicastros de cuello y corbata, lograron arrastrar a decenas de miles de chilenos a una concentración que demostró cómo el engaño y la mentira desde su prensa y su radio podían ganar voluntades para su inconfesable propósito de derrocar constitucionalmente al Gobierno, reprimir legalmente a los trabajadores y restaurar, con apoyo de masas, el privilegio de unos pocos.

 

Aún hay fuerza en las masas

 

Estos sucesivos golpes que las clases dominantes dejaron caer sobre los trabajadores terminaron por convencer a amplios sectores de la izquierda de la gravedad de la situación, del tremendo costo de los errores y del agotamiento de la política de 1971. Se hizo evidente el objetivo de la clase dominante de derrocar al Gobierno y una rica discusión se abrió en el seno de la izquierda, dentro y fuera de la Unidad Popular, acerca del golpe del timón necesario para rectificar los errores y remontar el proceso.

 

Esta discusión entre distintas corrientes de la izquierda se da condicionada por tres grandes hechos evidentes.

 

El primero, que estamos con una poderosa embestida de la clase dominante en todos los terrenos, que persigue a corto o a mediano plazo el derrocamiento del Gobierno.

 

El segundo, el evidente agotamiento de la política predominante que sectores de la izquierda impulsaron desde el gobierno en 1971, y que en ningún caso, permitirá encontrar la salida para la situación política em este año en el país.

 

 El tercero, que aún existen condiciones y fuerza en las masas y en la izquierda, para empujar el proceso hacia delante, hacia la conquista del poder por los trabajadores, en la medida en que el movimiento de masas aun esta dispuesto a ello bajo una conducción correcta, como lo hizo evidente la ultima concentración en Santiago de la izquierda, que de verdad, logró reunir cientos de miles de personas, quienes fueron a exigir una conducción que empujara hacia delante.

 

Todos estos hechos han creado una nueva situación en la izquierda, haciéndose evidente que existen, por lo menos, dos grandes corrientes: una reformista y pusilánime y otra revolucionaria.

 

La corriente reformista se plantea continuar y desarrollar al máximo los peores y más conservadores aspectos de la política predominante en el año anterior. Detrás de una imposible colaboración parlamentaria, pretende frenar el avance de los trabajadores, disfrazándolo de consolidación, o a lo más, tímidos y limitados avances que permitirían definir su política como la del paso de una tortuga.

 

Evidentemente, entre las tareas que considera fundamentales está el combatir corrientes revolucionarias, sin detenerse en los métodos. Ejemplo de esto son los ataques e injurias lanzados por distintos sectores en contra de algunas movilizaciones de masas, de nuestra organización y de otras corrientes revolucionarias de la izquierda.

 

Sin ir más lejos, algunos publicistas del diario “El Siglo”, que no podemos pensar que representen el pensamiento del conjunto de los militantes del Partido Comunista, han estado publicando afiches provocadores, injuriosos en contra nuestra, que buscan crear graves y definitivos enfrentamientos con el seno de la izquierda y del pueblo.

 

No se han detenido allí. No les ha bastado con injuriar a las corrientes revolucionarias de dentro y fuera de la Unidad Popular en Chile, sino que, además, han llegado a insultar gratuitamente a loa revolucionarios argentinos del Ejercito Revolucionario del Pueblo (ERP), mientras otros han denunciado como terroristas de ultraizquierda héroes de la lucha revolucionaria de América Latina, como son los Tupamaros de Uruguay.

 

Son los mismos que culpan a las “tomas” del deterioro político del Gobierno, como sí la lucha del pueblo fuera una traba y no una palanca de fortalecimiento de la izquierda.

 

Son los mismos, también, que explican su difícil situación culpando al MIR, como si fuéramos nosotros los que gobernáramos y no ellos.

 

Son los mismos que atacan en la Universidad de Chile a Andrés Pascal, nuestro candidato a Rector, con el objeto de encubrir que su propio candidato, Felipe Herrera, ha sido traído desde las filas de los enemigos del pueblo.

 

Pero, afortunadamente, hoy mas que nunca, crece y se fortalecen las corrientes revolucionarias en el seno de la izquierda, dentro y fuera de la UP.

 

El pensamiento que une a esta corriente revolucionaria es la convicción de que solo avanzando se encontrará una salida revolucionaria al proceso, que en el estancamiento reside la fuente de la debilidad, que el avance del pueblo no puede negociarse con nadie, que no debe dividirse a la izquierda, sino unir a los revolucionarios.

 

Expresiones del fortalecimiento de las corrientes revolucionarias en la izquierda son la política revolucionaria para el campo levantada por un grueso sector de la Unidad Popular y el MIR en Linares, antes de las elecciones complementarias, la combativa movilización campesina impulsada en Ñuble y otras provincias, fundamentalmente por el Partido Socialista, la justa respuesta del Ministerio de Economía ante la prepotencia patronal de la SOFOFA, hace algunas semanas, la alianza de la Izquierda Cristiana con el Frente de Trabajadores Revolucionarios para la elección de algunas directivas provinciales de la Central Única de Trabajadores.

 

Este es el debate que se desarrolla en el seno de la izquierda.

 

Avanzar sobre fábricas y fundos

 

En estas condiciones se han abierto discusiones entre la comisión del Comité Político de la UP y la Comisión Política del MIR. No vacilamos en saludar como positivo el inicio, por tardío que sea, de estas conversaciones.

 

Más aún, no escatimamos esfuerzos en buscar el acuerdo que asegure el avance del proceso o, por lo menos, el grado suficiente de acuerdo que ayude a combatir la ofensiva reaccionaria y a evitar enfrentamientos fratricidas en el seno de la izquierda y el pueblo.

 

Estas conversaciones no han concluido aún y cuando así ocurra, informaremos oportunamente a los trabajadores. Pero desde ya, bajo el criterio de que nada hacemos a espalda de las masas, podemos informar que todo lo que allí lleguemos a acordar será solo en el sentido de seguir empujando la movilización de las masas en contra de sus enemigos, de avanzar con más fuerza que nunca sobre las fábricas y fundos. Esto es, que sólo podremos suscribir acuerdos que signifiquen el impulso y fortalecimiento de las luchas del pueblo y avances hacia la conquista del poder.

 

Esta discusión no puede limitarse a un encuentro entre cuatro paredes. Es la misma discusión que sostienen entre sí las distintas corrientes de la izquierda. Cual política predomine y qué grado de acuerdos se logren en estas conversaciones, dependerá fundamentalmente del arraigo que haya alcanzado el Programa Revolucionario en las más amplias capas de los trabajadores. Esta decisión está aún pendiente. Reformismo o revolución es la alternativa de la izquierda y del pueblo, cuando ya sabemos, después de un año y medio, que el reformismo conduce inevitablemente al fascismo, en las condiciones políticas actuales de Chile.

 

 La burguesía la decidió su camino: el derrocamiento del Gobierno de la Unidad Popular, la represión de los trabajadores y la restauración plena de los patrones y del imperialismo en el Gobierno.

 

Es la izquierda entonces la que tiene que decidir. Son los trabajadores los que tienen que hacer oír su voz. Sólo ellos pueden detener el fascismo en Chile en la medida que hay prendido vigorosamente en sus conciencias el Programa Revolucionario. Sólo este programa puede salvar a Chile del retroceso y la represión, acumular las enormes energías del pueblo todavía desaprovechadas y emprendida la tarea de la conquista del poder por los trabajadores.

 

Nosotros llamamos a los trabajadores de Chile a apoyar a los candidatos del Frente de Trabajadores Revolucionarios, encabezados por los camaradas Alarcón y Manque, diciéndoles que el programa que levanta el FTR no solo es el mejor, sino que es el único programa que asegura a los trabajadores que su marcha hacia la conquista del poder no se detendrá, sino que continuará decididamente hacia la victoria final.

 

Este es un momento de viraje decisivo en el proceso, en el que está em juego el destino de nuestro país y de nuestro pueblo.

 

Qué política, en definitiva, se imponga en el seno de la izquierda y entre los trabajadores; si la política reformista o la política revolucionaria, determinará si este país caerá en garras del fascismo o si emprenderá el camio de su liberación el camino de la construcción del socialismo en Chile bajo un Gobierno Revolucionario de obreros y campesinos.